Franklin Templeton aborda con la SEC la tokenización y el trading de su ETF Solana

El encuentro del 9 de octubre abordó los pares de negociación entre acciones y fondos tokenizados y las comisiones de los proveedores de liquidez. El supervisor no concedió alivio alguno y el expediente del ETF de Solana al contado sigue abierto.

Franklin Templeton ha llevado su hoja de ruta de tokenización al despacho más vigilado de Washington. El 9 de octubre, representantes del gestor se reunieron con el Crypto Task Force de la SEC para discutir cómo negociar participaciones tokenizadas de fondos monetarios contra acciones igualmente tokenizadas, según el memorándum del supervisor. El foco no era llevar un fondo a la cadena de bloques, sino qué reglas hacen falta para que esos tokens circulen de verdad.

El resumen oficial deja un punto claro: la SEC no tomó ninguna decisión ni concedió el alivio regulatorio que se puso sobre la mesa. Lo que sí queda registrado es la lista de preguntas operativas que el emisor y el personal del organismo consideran abiertas. Y el emisor no es un actor cualquiera: tiene presentada una solicitud de ETF de Solana al contado, así que su conversación con el supervisor pesa más de lo que parece.

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Qué se discutió el 9 de octubre con el Crypto Task Force

La agenda giró en torno a los Tokenized Securities Venues (TSV), plataformas de acceso restringido donde se negocian versiones tokenizadas de valores. El memorándum los contrapone de forma expresa a una bolsa nacional, y ahí está la primera grieta. Sobre esos recintos se plantearon los pares: acciones tokenizadas contra ETFs tokenizados, contra stablecoins de pago autorizadas, o contra participaciones tokenizadas de fondos monetarios.

El segundo bloque fue el dinero. La agenda recogía la duda de si los proveedores de liquidez podrían cobrar comisiones por servicio sin un alivio específico bajo la Sección 22(d) y la Regla 22c-1, las normas que ordenan cómo se compran y se venden las participaciones de fondos en Estados Unidos. Suena a fontanería regulatoria; es la diferencia entre un mercado funcional y una demostración con dos participantes.

El tercer frente fueron las piscinas de liquidez. El documento contempla que los participantes depositen activos tokenizados y reciban a cambio intereses de proveedor de liquidez, los llamados LP. De ahí salen dos preguntas: si esas piscinas podrían tratarse como sociedades de inversión y si los propios intereses de LP serían valores negociables.

La tokenización de un fondo es la parte fácil. Lo difícil es decidir si el mercado donde se negocia es un mercado a ojos del regulador.

El problema de fondo: una plataforma no es una bolsa nacional

ETF Solana

El memorándum distingue expresamente un TSV de una bolsa nacional y plantea si esa diferencia exigiría un alivio adicional. No es un matiz menor. La mayoría de las protecciones del mercado estadounidense —supervisión de la operativa, mejor ejecución, reglas de acceso— cuelgan de la condición de bolsa registrada. Si el vehículo que negocia valores tokenizados no lo es, hay que decidir qué régimen ocupa ese hueco.

El marco de referencia es la exención temporal de innovación que la SEC aprobó el 17 de septiembre de 2026. Permitía a ciertas plataformas permisionadas usar piscinas de liquidez con creadores automáticos de mercado, los AMM, para negociar acciones tokenizadas del sistema nacional de mercado, y daba alivio condicional a determinados proveedores de liquidez. La reunión de octubre sugiere que aquel marco no cubría todos los supuestos.

La agenda menciona además stablecoins de pago permitidas y participaciones tokenizadas de fondos monetarios como piezas de esos pares. Ahí la conversación deja de ser genérica y entra en el negocio de Franklin Templeton, que quiere que sus productos sean invertibles y, también, usables dentro de un recinto cerrado.

Qué implica para el ETF de Solana y para el inversor español

Conviene separar dos cosas. Una es el expediente del ETF de Solana al contado que Franklin Templeton mantiene en trámite. Otra, muy distinta, es la arquitectura de negociación de fondos tokenizados que se discutió con la SEC. La reunión no aceleró la primera ni la frenó: mostró que el emisor piensa ya en un mercado posterior a la aprobación, donde la participación del fondo deja de ser un registro inmóvil y pasa a ser un activo operativo.

¿Y por qué debería importarle a un inversor español? Porque el precedente viaja. La Comisión de Bolsa y Valores marca la pauta que después copian, con matices, los reguladores europeos bajo el marco MiCA. Los productos tokenizados que se diseñen para el mercado estadounidense acabarán teniendo réplica en plataformas europeas reguladas, y cuando la norma define qué es un mercado, define también quién puede invertir en él.

Hay riesgos y conviene decirlos. El primero es que no hay decisión: el memorándum no acredita alivio alguno. El segundo, la ambigüedad sobre si las piscinas de liquidez caen bajo la Ley de Sociedades de Inversión de 1940, un asunto que puede tardar meses. El tercero es la dependencia del calendario político: cada cambio en la cúpula del supervisor reabre preguntas que parecían cerradas.

Franklin Templeton no llega nueva a este terreno: lleva tiempo trabajando con representaciones digitales de fondos monetarios, y ese recorrido explica por qué se sienta a discutir la fontanería en lugar de esperar la aprobación de su ETF. Si la SEC resuelve antes la condición de las plataformas y de las piscinas, el sector tendrá un marco sobre el que construir. Si lo deja para después, la tokenización seguirá siendo un piloto caro y bien financiado.


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