El FMI sostiene que la IA impulsa el crecimiento global y compensa el declive demográfico

Georgieva cifra en hasta un punto porcentual el impulso de la IA al crecimiento de Asia y advierte de que el 60% de los empleos de las economías avanzadas están expuestos. El Euríbor y las hipotecas europeas dependen de unos tipos que seguirán altos más tiempo.

El FMI ha confirmado hoy en Bangkok que la inteligencia artificial ya tira del crecimiento global. Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo, ha inaugurado las reuniones anuales conjuntas con el Banco Mundial con una previsión: la economía mundial podría crecer en torno al 3% en 2026 pese al choque energético provocado por la guerra contra Irán. Lo que me interesa del discurso no es la cifra, sino de dónde sale ese crecimiento.

Georgieva no ha esquivado el asunto. Ha admitido que su institución tiene la bola de cristal “emborronada” y que nadie sabe dónde estará el mercado de trabajo dentro de cinco años. Aun así, ha puesto sobre la mesa una hipótesis que hasta hace poco sonaba a ciencia ficción: la IA puede compensar el declive demográfico.

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Los datos: un 60% de los empleos, expuestos a la IA

Las cifras que conviene tener a mano proceden de los cálculos del propio Fondo Monetario Internacional presentados en la capital tailandesa:

  • El 60% de los empleos de las economías avanzadas y el 23% de los de las economías en desarrollo están expuestos a la IA.
  • Hasta un punto porcentual de crecimiento adicional en las economías avanzadas de Asia. “Es muchísimo”, ha subrayado Georgieva, “suficiente incluso para compensar su declive demográfico”.
  • Más de 0,2 puntos en las economías en desarrollo, donde el efecto es menor pero positivo.
  • El 68% del crecimiento mundial de 2026 vendrá de Asia, por encima de los dos tercios acumulados desde 1990.

Hay letra pequeña, y está en el mercado laboral. La IA reduce la demanda de determinados perfiles y eleva la de otros, como los trabajadores de la construcción, peor pagados. La construcción de centros de datos dinamiza a países que no son protagonistas del despliegue —Tailandia, en palabras de la propia Georgieva—, mientras EE.UU., China e India se llevan la parte del león.

En paralelo, Georgieva ha reconocido tensiones inflacionistas: contribuyen a ellas las macroinversiones en IA y defensa, además del shock energético en Oriente Medio. La presión sobre los bancos centrales de los países ricos perjudica a los emergentes: “Las economías emergentes se están convirtiendo en víctimas de los mayores rendimientos en las economías avanzadas”.

“Tanto da que te guste o que la odies, la IA ya está aquí. Es un tsunami, aunque sea a cámara lenta, para el mercado de trabajo y para las finanzas públicas.” — Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, reuniones anuales de Bangkok, 12 de octubre de 2026

Un crecimiento que no crea empleo: la advertencia de Singapur

No todos los intervinientes comparten el optimismo. Tharman Shanmugaratnam, presidente de Singapur, ha señalado “el crecimiento que no crea empleos en India, China o el sudeste asiático” y lo ha vinculado a la caída de la contratación de recién licenciados. Su receta: estímulos públicos estructurales a la primera contratación.

“Ese primer empleo es necesario para no perder la fe en el futuro.” — Tharman Shanmugaratnam, presidente de Singapur, reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial, octubre de 2026

Ajay Banga, presidente del Banco Mundial, ha mantenido la tónica de su organismo: “Los poderes públicos ponen el marco, pero quien crea empleo es el sector privado”. Todos los panelistas han coincidido en que el aprendizaje a lo largo de toda la vida laboral ha dejado de ser una opción: es la única receta para evitar un crecimiento en forma de K.

Kristalina Georgieva

Lo que veo: una bola de cristal emborronada y un riesgo sin resolver

Lo relevante del mensaje de Georgieva no es el 3% de crecimiento, sino el reconocimiento de que el vínculo entre crecimiento y empleo se está aflojando. Cuando Bangkok acogió esta cita por última vez, en 1991, Asia pesaba en el PIB mundial una fracción muy inferior a la actual; hoy genera el 68% del crecimiento global.

La contradicción que los datos no resuelven es la que la propia directora gerente ha puesto sobre la mesa: los rendimientos del capital se disparan, pero no los del trabajo, de los que depende la recaudación tributaria de buena parte de los países. Y esa brecha, unida a la presión inflacionista de las inversiones en IA y defensa, deja a los bancos centrales con poco margen: si suben los tipos para contener los precios, castigan a las economías emergentes. La clave a seguir es el cierre de las reuniones de Bangkok, previsto para el domingo 18 de octubre, y las próximas decisiones del BCE y del FOMC.

🌍 El impacto en España y Europa

Para el lector español, el mensaje llega con dos derivadas concretas: una presión inflacionista que no termina de ceder y unos tipos que, si se mantienen altos más tiempo del previsto, condicionan el coste de la financiación. El impacto directo en España es limitado, pero el canal financiero es real: si la Reserva Federal y el BCE retrasan los recortes, el Euríbor a 12 meses tarda más en bajar.

  • Euríbor e hipotecas: cada mes de retraso en los recortes del BCE se traduce en revisiones más suaves para los préstamos a tipo variable.
  • Inflación y consumo: el encarecimiento de la energía en Oriente Medio se traslada a la cesta de la compra europea.
  • Empresas y financiación: el IBEX y el tejido exportador dependen de un coste de capital que no baja mientras los yields americanos sigan altos.
  • BCE y política fiscal: la presión sobre Fráncfort limita el margen fiscal de la eurozona.

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