Rearmar el equipo directivo cuando una startup deja de crecer para escalar es el reto que asume Wallapop con un COO ex-McKinsey y un CTO ex-Adevinta. La lección: el organigrama del crecimiento no sirve para escalar.
Los dos fichajes que reordenan la cúpula de Wallapop
Wallapop ha nombrado a Sebastiaan Lemmens como Chief Operations Officer (COO) y a Renaud Bruyeron como Chief Technology Officer (CTO). No son dos fichajes cualquiera. Llegan en plena fase de aceleración de la plataforma y refuerzan las dos áreas que más pesan cuando un marketplace madura: operaciones y tecnología.
Lemmens comenzó su carrera en la consultora estratégica McKinsey y desde ahí saltó al sector tecnológico. La mayor parte de su trayectoria está ligada a los portales de anuncios clasificados y marketplaces: fue director general de Portugal, Rumanía y Bulgaria en OLX Group y después se incorporó a Vinted como director de estrategia, donde potenció la multicategoría de la plataforma. Acumula más de 15 años en estrategia, crecimiento y expansión internacional. En su nuevo cargo liderará Ventas, Atención al Cliente, Trust & Safety y operaciones logísticas.
Bruyeron aporta 25 años de experiencia en ingeniería de software. Arrancó en el W3C del MIT, pasó 13 años en la consultora digital FullSIX y desde 2013 ha ocupado puestos de liderazgo tecnológico en plataformas de anuncios clasificados: primero como CTO de Leboncoin en Francia, luego en el área global de Producto y Tecnología de Schibsted y, como CTO y después CPTO de Adevinta, formó parte del equipo directivo que lideró su salida a bolsa en 2019 y la posterior compra de Ebay Classifieds Group en 2021.
El detalle que mejor retrata el movimiento es otro. David Muñoz, cofundador y CTO anterior, no sale de la compañía: continúa como Technology Fellow y actuará como asesor estratégico del nuevo CTO, con foco en proyectos especiales. En muchas scaleups, el fundador técnico desaparece cuando llega el ejecutivo de fuera. Aquí se queda como puente.
Renovar la cúpula no responde al ego: es asumir que el equipo que llevó a la empresa hasta aquí no es el que la llevará al siguiente tramo.
El paso de crecer a escalar: por qué cambia el organigrama

Una startup que crece resuelve problemas nuevos cada semana. Una scaleup que escala repite procesos que ya funcionan miles de veces al día. Son dos deportes distintos y piden dos alineaciones distintas. Cuando la plantilla se multiplica y el volumen de transacciones se dispara, las funciones que antes resolvía el fundador se convierten en áreas con dueño propio: operaciones, atención al cliente, riesgo y confianza, logística.
Wallapop lo está cubriendo con dos perfiles muy concretos. Lemmens no es un directivo genérico de operaciones: es un especialista en marketplaces que ya ha gestionado multicategoría en Vinted. Bruyeron no es un CTO de producto cualquiera: es un ingeniero que ha vivido una salida a bolsa y una adquisición multimillonaria desde dentro. La compañía no busca nombres brillantes, busca experiencia replicable en el tramo exacto que está pisando. En lenguaje de venture capital, eso es reducir el riesgo de ejecución.
📦 Caso de estudio: Wallapop
- El reto: Pasar de crecer a escalar sin que operaciones y tecnología se conviertan en el cuello de botella.
- La jugada: Fichar a un COO ex-Vinted y a un CTO con 25 años en marketplaces, manteniendo al cofundador como puente.
- El resultado: Una cúpula directiva alineada con la fase de aceleración de la plataforma.
- La lección: El organigrama de la fase de crecimiento no sirve para escalar; hay que rediseñarlo antes de que duela.
Lo que el caso enseña a cualquier scaleup
No es un caso aislado. La mayoría de los marketplaces europeos que cruzan la fase de escala reorganiza su cúpula en el mismo tramo: cuando el volumen obliga a profesionalizar operaciones y el producto necesita una hoja de ruta tecnológica que aguante años, no trimestres. La diferencia está en cómo se hace la transición.
Aquí hay una decisión que merece la pena subrayar con criterio. Mantener al cofundador técnico como Technology Fellow es un movimiento inteligente y poco habitual. Evita la fuga de contexto —quien diseñó la plataforma desde el día uno conoce sus deudas técnicas mejor que nadie— y a la vez libera al nuevo CTO de cargar con el legado. Es la diferencia entre un relevo ordenado y un incendio.
Para un founder en una fase parecida, la lectura es directa. Si tu ronda se ha cerrado, si tu equipo ha pasado de 20 a 80 personas y si el día a día te absorbe tanto que no puedes mirar el trimestre siguiente, es probable que tu organigrama ya se haya quedado corto. No hace falta esperar a que las operaciones se caigan para rearmar la cúpula. Se rearma antes, y con perfiles que ya hayan recorrido esa distancia.
El error que se repite es confundir la la fidelidad con adecuación. Un directivo histórico puede ser leal, excelente y, aun así, no ser el adecuado para la siguiente fase. Reconocerlo a tiempo es tan importante como saber cuándo hay que contratar desde fuera.
🚀 Hoja de Ruta para Emprender
- Audita tu organigrama en cada salto de fase: cuando dobles plantilla o facturación, revisa si las funciones clave siguen teniendo un dueño claro.
- Ficha por fase, no por currículum: busca experiencia en el tramo exacto que vas a pisar, no el nombre más brillante del mercado.
- No jubiles a los fundadores técnicos: dales un rol de puente —asesor, fellow o arquitecto— antes de que el contexto se pierda.
- Define el relevo por escrito: qué decide el nuevo ejecutivo, qué consulta y qué hereda del anterior. Sin hoja de traspaso, la transición se rompe.





