El mercado laboral español suma seis años de récords de ocupación y de creación de empleo, aunque la mejora no aterriza igual en todos los bolsillos. Desde 2018, el PIB ha avanzado un 15,1% y la afiliación a la Seguridad Social ha ganado entre un 18% y un 19% de cotizantes. El paro se ha instalado en mínimos desde 2008. La otra cara de la moneda tiene dos nombres: vivienda y precios.
La economía española salió de la pandemia convertida en la locomotora de la Unión Europea. Alemania apenas ha crecido desde 2020 y sus avances siguen por debajo del 2%. España, en cambio, acumula un 43,6% de crecimiento desde el segundo trimestre de 2020, el peor momento del confinamiento. Los fondos europeos del Plan de Recuperación explican buena parte de ese impulso, junto a una política energética que ha abaratado la factura eléctrica respecto al resto del continente.
Por qué España sigue liderando la creación de empleo
El empleo ha absorbido a una población que no deja de crecer. El número de habitantes ha subido un 6,3% en el periodo y, aun así, el desempleo ha bajado a mínimos desde el estallido de la burbuja inmobiliaria, según la Encuesta de Población Activa. El economista Luis Gómez atribuye el cambio a un modelo productivo que se desplaza hacia sectores de mayor valor añadido. Natalia Arias, del gabinete económico de CCOO, añade otro factor: por primera vez en décadas, el crecimiento llega acompañado de ganancias de productividad por hora trabajada.
Detrás de ese comportamiento hay dos decisiones concretas. El salario mínimo interprofesional se ha elevado un 66% desde 2018 y la reforma laboral ha estabilizado millones de contratos temporales. Para quien busca empleo, el efecto es medible: menos rotación y más peso de la entrevista en la selección final.
Salarios, precios y vivienda: dónde se pierde la mejora

Los indicadores macro cierran en verde, pero la estadística también señala dónde se rompe la cadena. La renta disponible por habitante ha avanzado un 9% desde 2018, ya descontadas la inflación y el aumento de población. Es una mejora real. El problema es lo que ha subido el resto.
Cuatro datos explican el desfase entre el récord de ocupación y la sensación de agobio en las familias:
- Vivienda: el precio del metro cuadrado ha subido un 48,3% desde 2018, frente a la caída del 6,7% de los casi siete años de Mariano Rajoy.
- Inflación: el IPC acumulado desde el inicio de la legislatura llega al 26,5%. Septiembre cerró con una subida del 4,9%, la mayor desde principios de 2023, empujada por la energía.
- Alquiler: el endurecimiento del crédito ha expulsado a muchos trabajadores de la compra y los ha desplazado al mercado privado de arrendamiento.
- Oferta: el Banco de España estima que el déficit de vivienda alcanzará el millón de unidades en 2028.
El precio de la vivienda se ha comido casi cuatro veces la mejora de renta de los hogares: ningún récord de ocupación compensa ese desfase.
Qué significa este récord para quien busca empleo
El dato de ocupación es bueno, pero conviene leerlo con la letra pequeña delante. La tasa de paro todavía no ha bajado del 10%, el umbral que el Gobierno se marcó como pleno empleo, y la estructura productiva española sigue por debajo de la europea en valor añadido por hora. Dicho de otro modo: hay más empleo, pero no todo el empleo nuevo es de calidad homogénea.
Cuatro sectores concentran buena parte de las vacantes que no se cubren: tecnología, sanidad, logística y transporte, y oficios técnicos de la construcción. En esos perfiles el candidato gana capacidad de negociación y el salario de entrada se mueve por encima del convenio. En hostelería, comercio y servicios de proximidad ocurre lo contrario: rotación alta, jornadas partidas, y sueldos que apenas superan el SMI.
El riesgo que conviene vigilar es la temporalidad encubierta. La reforma laboral ha reducido el contrato temporal clásico, pero ha multiplicado las modalidades de duración determinada y el fijo discontinuo. Antes de firmar, revisa la duración real del contrato, la jornada por escrito y si el salario anunciado es bruto anual o mensual.
Para destacar en un proceso de selección, el currículum debe hablar de resultados medibles y no de funciones. Quien trabaje en los sectores con escasez de perfiles tiene hoy el mejor momento de la última década para negociar condiciones.
📝 Cómo enviar el currículum
La vía pública para inscribirse en las ofertas activas es el portal del SEPE y solo exige estar dado de alta como demandante con el currículum actualizado.
- Paso 1: Accede a la sede electrónica del SEPE y entra en el área de demanda de empleo.
- Paso 2: Inscríbete como demandante si aún no lo estás; necesitarás DNI, número de afiliación y titulación académica.
- Paso 3: Busca ofertas filtrando por ocupación y provincia en el buscador público de empleo.
- Paso 4: Sube el CV y adapta el perfil a cada oferta antes de enviarla.
- Paso 5: Confirma la inscripción y revisa el área personal para seguir el estado de cada candidatura.
Plazo de inscripción: abierto de forma permanente mientras haya vacantes publicadas. Requisito mínimo: estar inscrito como demandante de empleo con el currículum actualizado.



