Iberdrola bp pulse electrifica el transporte pesado en Galicia. La compañía ha construido un hub de recarga ultrarrápida en la Ciudad del Transporte de San Cibrao das Viñas (Ourense), uno de los principales nodos logísticos del noroeste peninsular.
El emplazamiento no es casual. El polígono de San Cibrao das Viñas concentra un tránsito creciente de mercancías y flotas, y su posición estratégica se verá reforzada con la futura estación de ferrocarril intermodal. El nuevo hub busca dar respuesta a ese flujo.
Detrás de la operación late una tendencia más amplia: los grandes operadores energéticos quieren posicionarse en la recarga de alta potencia antes de que el mercado del camión eléctrico termine de despegar. La ventaja competitiva se mide hoy en emplazamientos y potencia disponible.
Ocho puntos de recarga con hasta 600 kW por plaza
La instalación cuenta con ocho puntos de recarga alimentados con energía 100% renovable y certificada con garantías de origen. Dos de ellos están reservados a vehículos pesados y los seis restantes a vehículos ligeros, todos con una potencia unitaria de hasta 600 kW.
Esa configuración permite la recarga simultánea de dos camiones y seis turismos o furgonetas. Los tiempos marcan la diferencia frente a instalaciones convencionales: un camión recupera energía para unos 400 kilómetros en menos de una hora, mientras que un vehículo ligero completa el proceso en un intervalo de entre 15 y 25 minutos, suficiente para obtener alrededor de 350 kilómetros de autonomía.
Un camión eléctrico recupera energía para 400 kilómetros en menos de una hora. Es el umbral que separa una parada útil de un tiempo muerto.
El hub se ubica en el parking seguro de San Cibrao, una infraestructura inaugurada en enero de 2025 y pionera en Galicia por su diseño inclusivo, con perspectiva de género. El recinto dispone de perímetro cerrado, control de acceso por matrícula, y videovigilancia.
La seguridad del recinto y los servicios para el conductor no son un extra. Son la condición para que una flota acepte detenerse a recargar.
Además, cuenta con un área reservada exclusivamente para mujeres, con aseos, vestuarios y un pulsador de emergencia conectado al 016. La instalación ofrece también servicios para transportistas: duchas, lavandería, baños y una zona de conveniencia que permite rentabilizar la parada mientras el vehículo se recarga.
Tampoco se ha limitado a ese emplazamiento. Iberdrola bp pulse ha puesto en marcha otros dos puntos de recarga ultrarrápida de 200 kW para vehículo ligero en la sede de la Asociación de Empresarios del Polígono (AEP), un enclave de referencia dentro del área industrial ourensana.
Galicia refuerza su red con 260 plazas en cartera
La presencia de Iberdrola bp pulse en Galicia suma ya 84 puntos de recarga, de los cuales 60 son ultrarrápidos. La compañía tiene en desarrollo 260 plazas adicionales en la comunidad, de las que 198 serán de recarga ultrarrápida.
En el conjunto de España y Portugal, la red compatible con camiones eléctricos supera las 120 plazas, distribuidas entre corredores y puntos logísticos clave. Ignacio Vázquez, responsable de Negocio Zona Noroeste y Desarrollo Transporte Pesado de Iberdrola bp pulse, sostiene que la electrificación del transporte pesado es una palanca estratégica para descarbonizar la movilidad y consolidar una red útil para la economía real.
Según su lectura, el hub de San Cibrao refuerza la apuesta por soluciones de alta potencia pensadas específicamente para camiones y complementa la red ya desplegada para vehículos ligeros. Esa doble velocidad —cubrir primero el vehículo ligero y ganar terreno después en el pesado— ordena el plan de despliegue de la compañía.

El cuello de botella que aún frena al camión eléctrico
La electrificación del transporte pesado es más compleja que la del vehículo eléctrico convencional. Un camión necesita baterías mucho mayores, potencias de carga más altas y tiempos de parada que encajen con la operativa logística. Cada minuto detenido tiene un coste. De ahí que los puntos de 600 kW y la recarga en menos de una hora sean el umbral que el sector considera competitivo.
El hub de San Cibrao responde a ese patrón: alta potencia para el camión y servicios para el conductor. La combinación no es accesoria. Sin duchas, lavandería y zona de descanso, la parada obligatoria para recargar se convierte en un tiempo muerto que ninguna flota asume de buen grado.
No es un despliegue barato, además. Sostener 600 kW por punto exige acometidas eléctricas de gran capacidad y refuerzos de red en polígonos que no siempre los tienen resueltos. La ubicación de San Cibrao, en un nodo industrial consolidado, reduce esa fricción, pero no la elimina.
Queda, sin embargo, un desajuste evidente. La flota de camiones eléctricos en España sigue siendo marginal, mientras la infraestructura se despliega a un ritmo superior. Los operadores que lleguen antes tendrán ventaja; los que lleguen tarde, se repartirán un mercado más maduro pero más disputado.
La regulación europea empuja en esa dirección. El reglamento de infraestructura para combustibles alternativos obliga a desplegar puntos de recarga para vehículos pesados en los corredores de la red transeuropea, con hitos progresivos hasta 2030. Es un calendario exigente para todos los operadores del continente.
Tampoco la competencia se queda quieta. Otros operadores energéticos y redes especializadas despliegan sus propias instalaciones de recarga rápida en corredores logísticos. Asegurar antes los emplazamientos estratégicos —junto a autovías, polígonos y centros de distribución— marcará diferencias cuando la flota pesada eléctrica gane volumen.
El riesgo de la apuesta es de calendario. Iberdrola bp pulse invierte ahora en emplazamientos que pueden tardar en alcanzar ocupación plena. Si la electrificación del camión se acelera, la red estará lista; si se retrasa, la compañía habrá adelantado capital en un mercado que aún no despega.
San Cibrao será un buen termómetro. La futura estación intermodal, la evolución de las flotas de gran tonelaje y la propia ocupación del hub indicarán si la red gallega de recarga pesada funciona como punta de lanza o como infraestructura a la espera. El siguiente hito relevante es la entrada en servicio efectiva de las instalaciones, prevista a corto plazo.




