Los robots de reparto de supermercado aceleran en Reino Unido: Coco Robotics, respaldada por Sam Altman, aterriza de la mano de Deliveroo y planta cara a Starship Technologies por la última milla. La presión sobre las ventas británicas empuja el movimiento.
La noticia no es que los robots ya rueden por las aceras. La noticia es que una compañía con el respaldo financiero de un gigante tecnológico entra en un mercado donde su rival lleva años operando. Coco Robotics llega avalada por Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, y lo hace en alianza con Deliveroo. Su plan: desplegarse en las mismas zonas donde ya patrullan los bots de Starship Technologies.
Ese detalle, el de las mismas calles, es el que importa. No se trata de abrir un mercado nuevo, sino de disputar uno que ya ha demostrado que funciona. La última milla, el tramo más caro de toda la cadena logística, es el terreno donde se libra la batalla.
Por qué el robot gana terreno en el último kilómetro
Vamos a los números. El coste del reparto se concentra en el último kilómetro: es el tramo donde el pedido vale menos y cuesta más moverlo. Un robot autónomo cubre ese trayecto sin conductor, sin turnos y con una capacidad limitada, pero suficiente para la compra pequeña del día a día. El coste manda.
Para una cadena, eso es control de costes. Para el repartidor, es competencia directa por los pedidos de bajo importe, justo los que peor pagan. El robot no descansa.
Aquí está el matiz: el robot no sustituye al camión que llena la tienda, sustituye al repartidor que lleva dos bolsas hasta la puerta. Y en ese tramo corto es donde el coste por entrega se dispara.
El robot no reinventa el supermercado: solo abarata el tramo donde el reparto tradicional pierde dinero.
El dato británico que lo explica
El contexto lo pone Tesco, líder del mercado británico con casi el 28% de cuota. En su último semestre, los beneficios subieron un 6,5%, pero las ventas comparables en Reino Unido crecieron solo un 1,5%, muy por debajo del año anterior. El segundo trimestre fue el más flojo desde 2022.
Traducido al bolsillo: el cliente británico gasta menos y mira el precio. En ese escenario, la cadena se apoya en tres palancas: la marca premium, la disciplina de costes y el reparto rápido. Ahí entra Whoosh, el servicio de entrega exprés de Tesco, que gana peso como vía de crecimiento.
La conclusión es incómoda para el sector. Si Tesco, con todas las palancas a su favor, ve frenarse su crecimiento, ninguna otra cadena lo tendrá fácil. Y cuando el volumen no crece, la única forma de mejorar el margen es recortar el coste de de servir cada pedido.

📊 La comparativa de un vistazo
| Modelo de reparto | Quién lo impulsa | Punto fuerte |
|---|---|---|
| Robot autónomo | Coco Robotics y Starship | El último kilómetro, sin conductor |
| Entrega exprés desde tienda | Tesco Whoosh | Rapidez y stock de proximidad |
| Reparto a domicilio | Deliveroo | Cobertura y volumen de pedidos |
Qué mira España desde la barrera
España observa este movimiento con distancia. Aquí el reparto a domicilio de la compra se apoya sobre todo en el repartidor y en las plataformas de entrega, y el robot autónomo todavía no ha encontrado su hueco en la vía pública. No hay un despliegue a escala confirmado, pero la presión es idéntica: la última milla es la partida que más encarece la compra online.
El precedente británico deja una lección clara. Cuando dos compañías compiten en las mismas calles, el coste del reparto tiende a bajar y el servicio, a apretarse. Starship Technologies lleva años rodando; la entrada de Coco Robotics con el respaldo de un gigante tecnológico indica que alguien ve recorrido.
Ahora bien, conviene ser honesto. El robot resuelve bien pedidos pequeños y trayectos cortos. No resuelve la compra grande de la semana, ni el reparto a barrios dispersos, ni el último piso sin ascensor. Su ahorro real depende de la densidad de clientes por zona. Nadie lo discute.
Para el comprador español, la traducción es sencilla: si el modelo llega, lo hará primero en ciudades densas y con cestas pequeñas. Y si abarata el reparto, la cadena puede trasladar parte de ese ahorro al precio del envío o al ticket mínimo. O quedárselo. Eso, hoy, está por ver.
Mientras tanto, la batalla de Reino Unido marca el camino. La automatización de la última milla ha dejado de ser una promesa de laboratorio para convertirse en una pelea comercial entre dos rivales que quieren las mismas aceras.
🛒 El Veredicto de Compra
- Mira el coste del envío, no solo el precio del producto: en la compra online, el reparto puede pesar más que el ahorro que promete la oferta.
- Pide el umbral de envío gratis: muchas cadenas fijan un ticket mínimo; calcularlo evita pagar de más por un pedido pequeño.
- Valora el formato: el reparto automatizado encaja con cestas pequeñas y trayectos cortos; la compra grande de la semana sigue compensando en tienda.





