El Gobierno tramita por urgencia dos decretos de autoconsumo que llevaban más de un año en el cajón. Este martes, el Consejo de Ministros dará luz verde a un acuerdo para acelerarlos antes del cierre de la legislatura.
El Ejecutivo quiere aprobar los dos textos antes de que acabe el mandato. Hay prisa. Las elecciones anticipadas ya están convocadas para el 29 de noviembre, y ninguno de los dos reales decretos necesita pasar por el Parlamento: la vía de urgencia les basta para entrar en vigor sin depender del calendario electoral.
La primera norma actualiza el marco del Real Decreto 244/2019, el que permitió despegar al autoconsumo pero dejó fuera el colectivo; su borrador salió a consulta en octubre de 2025 y desde entonces acumulaba polvo. La segunda desarrolla, más de dos años después, las figuras de las comunidades de energías renovables (CER) y las comunidades ciudadanas de energía (CCE), reconocidas por el Real Decreto-ley 5/2023 pero todavía sin reglamento operativo.
Entre los cambios pendientes, uno destaca. El texto amplía de 2 a 5 kilómetros la distancia admisible entre generación y consumo para instalaciones fotovoltaicas de hasta 5 megavatios (MW) en cubiertas, estructuras artificiales o suelo industrial. Ese radio ya lo introdujo el Real Decreto-ley 7/2026, el primero que aprobó el Gobierno por el conflicto con Irán abierto en febrero.
Qué cambia el decreto de autoconsumo para el consumidor
La norma crea la figura del gestor de autoconsumo colectivo. Se trata de una persona o empresa autorizada para representar a una comunidad ante distribuidoras y comercializadoras, tramitar solicitudes y gestionar la instalación. Traducido al día a día: menos cargas administrativas para las comunidades de propietarios, que son la asignatura pendiente.
El autoconsumo colectivo lleva años atascado en los despachos y en las azoteas. Es la gran promesa incumplida de la norma anterior, y también su punto débil.
Ahí está el granero. Más del 70% de la población española vive en edificios plurifamiliares, y el autoconsumo colectivo apenas ha echado a andar. El decreto quiere mover esa aguja: permite que un consumidor principal use primero su propia electricidad y comparta el sobrante con los asociados, reduce a un mes la permanencia en una modalidad y agiliza el alta sin exigir la firma de todos.
El almacenamiento también gana peso. Las baterías asociadas al consumidor tendrán un marco específico, se simplifica el tratamiento de peajes y cargos para la energía que se guarda y luego se vierte a la red, y se abre la puerta al vehicle-to-grid, es decir, usar las baterías de los coches eléctricos para prestar servicios al sistema.
Comunidades energéticas y un 5% de los nudos en juego
En el otro decreto, el foco está en las comunidades. El borrador reserva un 5% de la capacidad de acceso y conexión de los nudos sometidos a concurso para instalaciones de comunidades energéticas. Un respiro para proyectos comunitarios que compiten en desventaja frente a promotores con más músculo financiero.
Las CER deben estar integradas por personas físicas, pymes y autoridades locales próximas a las instalaciones, y su fin último no es maximizar el beneficio financiero, sino generar retornos ambientales, económicos o sociales. Las CCE son una figura más amplia: permiten gestionar activos y participar en la generación, el suministro o la agregación de energía.

Las redes, ese punto ciego que ya señaló la CNMC
El entusiasmo del sector choca con un aviso que conviene no olvidar. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia objetó el borrador en abril y dejó por escrito una idea incómoda. Muchas instalaciones de autoconsumo son invisibles para el operador del sistema: Red Eléctrica no puede anticipar su comportamiento, y eso complica la gestión de tensiones. Lo vimos en el apagón peninsular de 2025, cuando el propio regulador fue señalado por tardar años en revisar la normativa de control de tensión que, según muchos expertos, habría evitado el colapso.
Competencia también puso cifras. Advirtió del riesgo para la financiación de los costes del sistema y calculó que, si se alcanzan los 19 GW de autoconsumo que pide el PNIEC para 2030, los ingresos por peajes y cargos caerían en unos 390 millones de euros respecto a 2026. Su recomendación fue revisar los peajes. Alguien tendrá que cubrir la diferencia.
En el parqué, el impacto llega por la vía indirecta. En España no cotiza ningún grupo centrado en el autoconsumo residencial, así que la exposición recae sobre las utilities y los distribuidores, con Redeia como eslabón más sensible. A mi juicio, el decreto es un avance real, pero no una varita mágica. España cerró 2025 con entre 9,3 y 9,6 GW instalados, apenas el 4,1% de la demanda eléctrica. Amplía distancias y facilita el reparto de excedentes, cierto, pero deja sin resolver el nudo de las tensiones en zonas con mucha fotovoltaica, y poca demanda.
Queda el frente político. El PP ha prometido reajustar el peaje del autoconsumo si vuelve a la Moncloa, al considerarlo una subvención encubierta. Sánchez arrancó 2018 derogando el ‘impuesto al sol’, y este decreto cierra ese ciclo. Con las elecciones del 29 de noviembre en el horizonte, el texto es un arma de doble filo: se aprueba por urgencia, pero su desarrollo dependerá de quién gobierne. El hito a vigilar será su publicación en el BOE.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: La noticia no tiene un protagonista directo en el parqué. Al no cotizar en España ningún grupo centrado en el autoconsumo residencial, el foco recae en utilities y distribuidores, con Redeia en el centro y con los 9,3-9,6 GW instalados a cierre de 2025 como termómetro del sector.
Clave técnica: El dato que tensiona la tarifa es el cálculo de la CNMC: hasta 390 millones de euros menos de ingresos por peajes y cargos si se cumplen los 19 GW del PNIEC en 2030. Esa brecha presiona al alza la revisión tarifaria y explica las reservas del regulador.
Apunte macro: El precio de la luz sigue en máximos desde 2022 por la escalada del gas tras el conflicto con Irán abierto en febrero. Ese contexto ha empujado al Gobierno a rescatar los decretos del cajón, y también decide si el autoconsumo vuelve a despegar.



