Trump ha decidido aliviar las sanciones al diésel ruso y el mercado ya descuenta un giro inmediato en el precio del combustible. Lo anunció él mismo este viernes en Truth Social, a menos de un mes de las elecciones legislativas, tras una llamada con Vladimir Putin. El pacto permite a Rusia liberar más de 4 millones de toneladas de gasóleo al mercado estadounidense y mundial.
La decisión revierte años de aislamiento financiero de Washington hacia Moscú. También contradice la ley que el propio Trump firmó el mes pasado, impulsada por el difunto senador y consejero Lindsay Graham, que le obligaba a actuar contra los principales importadores de petróleo y gas rusos. Lo que veo es un giro motivado por el calendario electoral más que por una estrategia de política exterior.
El calendario de entregas que Trump detalló en Truth Social
El presidente republicano desglosó las entregas en su propia red social. Los números, tal como él los publicó, son los siguientes:
- Más de 300.000 toneladas de diésel al mercado estadounidense y mundial de forma inmediata.
- Otras 500.000 toneladas durante el mes de noviembre.
- Un millón de toneladas inmediatamente después.
- Hasta tres millones adicionales en función del estado de las refinerías rusas.
En conjunto, la cifra que maneja la Casa Blanca supera los 4 millones de toneladas. La autorización para operar con diésel ruso se extiende hasta abril de 2027, lo que lleva el alivio más allá del ciclo electoral inmediato. Eso sí, buena parte del efecto depende de que los europeos, que mantienen sus sanciones contra Rusia por la guerra en Ucrania, acepten comprar ese gasóleo.
«Rusia suministrará de inmediato más de 300.000 toneladas de diésel al mercado estadounidense y mundial, otras 500.000 toneladas durante el mes de noviembre y un millón de toneladas inmediatamente después.» — Donald Trump, presidente de Estados Unidos, Truth Social, 9 de octubre de 2026
El contexto interno explica la urgencia. Trump se encuentra en su mínimo histórico de aprobación, un 32% según el centro Ipsos, y el desencanto por el coste de la vida sigue al alza. El precio del diésel está en máximos, en parte como consecuencia directa de la guerra de Irán y del pulso por el control del estrecho de Ormuz. El propio presidente vinculó ambos elementos en su mensaje: entre el control de Ormuz y el anuncio sobre la energía rusa, sostuvo, los precios caerán «a un ritmo récord y rápidamente».
Zelenski lo llama «regalo» a Putin y Bruselas mantiene sus sanciones
La reacción de Kiev llegó de inmediato. El presidente ucraniano considera que el acuerdo es un «regalo» a Putin y una muestra de «debilidad evidente».
«Cualquier flexibilización de las sanciones contra Rusia sin un acuerdo claro y duradero de desescalada con este país constituye una debilidad evidente. Esto le hace el juego a Rusia.» — Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, redes sociales, 9 de octubre de 2026
Zelenski añadió que «los regalos a Putin no traerán la paz» y que permitir a Rusia vender productos petrolíferos equivale a «invertir en una guerra que debe terminarse». La Unión Europea, por ahora, no ha movido ficha. Mantiene el embargo y el régimen de sanciones aprobado tras la invasión de 2022, de modo que el diésel ruso no tiene entrada libre en el mercado comunitario por la vía europea.
Lo que veo detrás del anuncio
Lo que me llama la atención no es el volumen, sino la secuencia. Washington pasó de exigir mano dura contra los ingresos energéticos rusos a habilitar su venta en cuestión de semanas, y lo hizo con una ley recién firmada en la mano que apuntaba justo en la dirección contraria.
Hay además una contradicción que los datos no resuelven. El anuncio busca bajar el precio del diésel dentro de Estados Unidos, pero el grifo depende de Moscú y de sus refinerías, según admite el propio texto del acuerdo. Trasladar esa dependencia a un adversario geopolítico, en plena guerra, es un riesgo que el mercado tardará en digerir. La otra incógnita es Bruselas: sin compradores europeos, el impacto global se diluye.
Vigilaré tres hitos en las próximas semanas: la letra pequeña del marco que autoriza las operaciones hasta abril de 2027, la evolución del precio del gasóleo en el mercado estadounidense y la respuesta formal de la Comisión Europea, que tiene margen para endurecer sus controles y evitar que el crudo ruso maquillado de diésel entre por terceros países.
🌍 El impacto en España y Europa
El aterrizaje para el lector español es indirecto, pero no neutro:
- Euríbor e hipotecas. Si el diésel ruso enfría la energía global, la inflación europea cede y el BCE gana margen para bajar tipos. Eso presionaría a la baja el Euríbor a 12 meses y aliviaría las hipotecas variables, aunque con retraso de varios meses.
- Poder adquisitivo. El gasóleo es insumo de transporte y de alimentación. Un precio más bajo contiene la cesta de la compra, aunque el efecto depende de la refinería y del tipo de cambio.
- Tejido exportador. Los sectores intensivos en transporte (agroalimentario, logística, distribución) se beneficiarían de un menor coste energético, con impacto en las cuentas del IBEX.
- BCE y diplomacia. Bruselas mantiene sanciones, así que la vía rusa directa está cerrada en la UE. España puede verse afectada por la posición común que fije la Comisión frente a las importaciones indirectas.




