
En marzo de 2021 culminó uno de los procesos de integración más relevantes de la historia reciente del sistema financiero español: la fusión entre CaixaBank y Bankia. La operación dio lugar al primer banco del mercado doméstico y representó la mayor fusión bancaria realizada hasta entonces en España por volumen de negocio, número de clientes, dimensión tecnológica y complejidad operativa.
Pero la dimensión de aquel proyecto no estaba solo en las cifras. Integrar dos grandes entidades significaba unir sistemas, procesos, equipos, productos y formas de trabajar que habían funcionado de manera independiente durante años. El acuerdo era solo el punto de partida: después había que conseguir que dos organizaciones se convirtieran en una sola y que ese proceso se desarrollara sin alterar la actividad diaria de millones de clientes.
De dos entidades a un único banco
El proyecto de fusión comenzó en septiembre de 2020, cuando los Consejos de Administración de CaixaBank y Bankia aprobaron el acuerdo. Tras completar las correspondientes autorizaciones regulatorias, los trámites legales culminaron en marzo de 2021.
La nueva organización nació con cerca de 20 millones de clientes, una amplia presencia territorial y la mayor red de oficinas del sector. La unión permitía combinar las capacidades y la experiencia de ambas entidades en un momento de profunda transformación de la banca, marcado por la digitalización y por nuevas formas de relación con los clientes.
El siguiente reto era hacer que todo funcionara como un único banco.
El reto de integrar la tecnología
Detrás de cada banco existe una infraestructura tecnológica que conecta cuentas, productos, operaciones, datos y canales de atención. Por eso, una integración de estas dimensiones no podía limitarse a unificar estructuras corporativas. Había que trasladar y conectar los sistemas, procesos e información de dos grandes entidades.
La integración tecnológica y comercial de CaixaBank y Bankia fue, según la documentación de la entidad, la mayor realizada hasta ese momento en España. El objetivo era reunir en una única plataforma los sistemas, procesos y datos de ambas organizaciones.
Las cifras permiten entender la magnitud del proyecto. En noviembre de 2021 culminó la migración tecnológica, que permitió integrar 10,4 petabytes de información en una única plataforma, preparada para gestionar hasta 29.000 transacciones por segundo.
El reto no era solo trasladar millones de datos. Había que hacerlo sin que los clientes notaran el cambio en su día a día. Durante el proceso tuvieron que mantenerse operativos los principales servicios, incluidos los canales digitales, cajeros, terminales de pago y soluciones de pago inmediato.
Al mismo tiempo, se unificaron productos y servicios y las herramientas utilizadas por los profesionales. También se integraron miles de puestos de trabajo y dispositivos corporativos, avanzando hacia una única forma de operar y una experiencia común para los clientes en los diferentes canales.
El resultado fue una plataforma común sobre la que la nueva entidad podía continuar desarrollando su actividad y afrontar los siguientes retos de transformación del sector financiero.
Cuando la integración va más allá de la tecnología
Una fusión de esta dimensión no termina cuando los sistemas dejan de funcionar por separado. También implica construir una organización común.
La combinación de ambas capacidades permitió ampliar la oferta de productos y servicios, mejorar la eficiencia y consolidar una plataforma preparada para responder a las nuevas necesidades de los clientes en un entorno cada vez más digital.
A partir de ahí, en octubre de 2022 presentó su propósito de marca, “Estar cerca de las personas para todo lo que importa”, con el que buscaba expresar la relación que quería mantener con clientes y sociedad. La cercanía se planteaba tanto desde la atención presencial como desde los canales digitales.
Junto al propósito llegó el claim “Tú y yo. Nosotros”, que representaba la relación entre las necesidades de los clientes, el trabajo de los profesionales y la construcción de una relación basada en la confianza.
Junto al nuevo propósito, CaixaBank presentó también su nuevo claim: “Tú y yo. Nosotros”.
El lema representaba la relación entre las personas y la entidad. El “tú” hacía referencia a las necesidades, prioridades y preocupaciones de clientes y de la sociedad; el “yo”, a los profesionales que trabajan para dar respuesta a esas necesidades; y el “nosotros”, a la unión y al compromiso de construir una relación basada en la confianza.
La entidad apostaba así por un modelo capaz de combinar diferentes formas de relación. La atención presencial, la red de oficinas y cajeros y los canales digitales formaban parte de una estrategia orientada a ofrecer soluciones adaptadas a las necesidades de cada persona.
Esta visión también se extendía al compromiso con la inclusión financiera y social. Iniciativas como MicroBank o CaixaBank Dualiza, junto con la colaboración con la Fundación ”la Caixa”, formaban parte de un modelo que buscaba contribuir a generar oportunidades y dar respuesta a las diferentes realidades de la sociedad.
Una identidad compartida
La fusión con Bankia fue el punto de partida de una transformación que permitió crear una entidad de mayor dimensión. Pero, una vez consolidado el proyecto, el siguiente paso fue definir aquello que debía unirlo.
El lanzamiento del propósito “Estar cerca de las personas para todo lo que importa” dio forma a esa idea común y se convirtió en una manera de expresar lo que CaixaBank quería representar.
Así, la integración no solo marcó el inicio de una nueva etapa desde el punto de vista empresarial. También abrió un proceso de construcción de una identidad compartida, en la que la experiencia y las capacidades de dos grandes entidades se unían bajo un mismo proyecto.
Una evolución que ayuda a entender la CaixaBank de hoy: una entidad cuya transformación no terminó con la integración, sino que continuó con la definición de un propósito común que expresa su manera de entender la relación con las personas y con la sociedad: estar cerca de las personas para todo lo que importa.
CaixaBank, cinco años después
La dimensión actual de CaixaBank permite observar el resultado de aquella transformación.
La entidad cuenta con 693.000 millones de euros en activos y la mayor red de oficinas y cajeros de España. Su presencia se extiende también a Portugal, donde controla el 100% de BPI.
Su modelo combina esa amplia presencia territorial con capacidades digitales y una oferta especializada para diferentes perfiles de clientes. La innovación forma parte de su propuesta de valor, junto con un modelo basado en la calidad, la cercanía y la especialización.
La sostenibilidad se sitúa además como un eje transversal de su estrategia, junto con iniciativas vinculadas a la inclusión financiera y al apoyo a colectivos vulnerables y al ámbito rural.
Cinco años después de la culminación legal de la fusión, las cifras ayudan a poner en perspectiva la dimensión del proceso. La unión de CaixaBank y Bankia no fue únicamente la suma de dos balances ni terminó con la firma del acuerdo. Supuso integrar sistemas, datos, procesos, equipos y formas de trabajar hasta construir una única plataforma bancaria.
La culminación legal en marzo de 2021 marcó el comienzo de ese proceso. La integración tecnológica y comercial permitió convertir el proyecto sobre el papel en una realidad operativa, mientras que los años posteriores sirvieron para consolidar la nueva organización y definir su identidad.
La dimensión de CaixaBank hoy es, en buena medida, el resultado de aquella transformación: una integración de escala histórica que convirtió dos grandes entidades en un único banco y sentó las bases de su evolución posterior.


