Vivir estresados se ha convertido casi en una norma social. Las preocupaciones personales se unen a las laborales y el ritmo incesante del día a día sobrecarga nuestra mente. Además, las redes y el exceso de información no ayuda a reducir el estrés, por lo que nos estamos acostumbrando a entrar en un bucle de ansiedad del que cada vez es más difícil salir.
Sin embargo, aunque es muy complicado eliminar el estrés del todo, sí que existen hábitos saludables que nos permitirán mantenerlo a raya y que, si los adoptamos, mejorarán nuestra calidad de vida.
1. Establecer rutinas diarias y ejercitarnos con regularidad
Una de las formas más efectivas para reducir el estrés es establecer rutinas diarias. La improvisación o el no saber qué hacer desgastan nuestra mente. De hecho, nuestro cerebro se siente más cómodo cuando sabe exactamente qué hacer, y las rutinas diarias representan un medio estupendo para actuar sin tener que pensar demasiado.
Levantarnos a la misma hora, trabajar, respetar la hora de la comida, tener un horario fijo también para irnos a dormir… son rutinas que haremos de manera automática y nos proporcionarán sensación de control. No necesitamos cumplir con normas fijas, pero sí que se mantengan en el tiempo más o menos de la misma forma.
Lo mismo sucede con el ejercicio. Se ha comprobado que ejercitarnos con regularidad ayuda mucho a reducir el estrés. La razón son las endorfinas que liberamos durante la actividad física y que nos mejoran el ánimo.
Tampoco se trata de entrenar con intensidad, simplemente debemos movernos más. El simple acto de caminar sirve para reducir el estrés, por lo que, si lo hacemos todos los días o cada poco tiempo, notaremos sus beneficios. Así se recomienda, de hecho, desde el Ministerio de Sanidad.
2. Procurar descansar bien
En muchos medios siempre se resalta la importancia de dormir bien como medio para reducir el estrés. No obstante, aparte de dormir bien, es importante descansar, en toda la amplitud del término. Es más, no debe tomarse a la ligera la importancia del tiempo libre.
Descansar adecuadamente nos ayudará a ser más productivo y a gestionar mejor la frustración y la presión. Aparte, nuestro cuerpo y mente se recuperarán, por lo que podremos afrontar mejor los retos del día a día.
3. Conectarse menos a internet y a las redes sociales
El exceso de información es sinónimo de saturación. Si queremos reducir el estrés, debemos aprender a desconectarnos y desintoxicarnos. Tanto las redes sociales como otras plataformas sobreestimulan demasiado nuestro cerebro, lo que da como resultado fatiga mental y otro tipo de problemas, como comparaciones o falta de autoestima.
Asimismo, la luz azul de las pantallas, antes de dormir, nos dificultarán conciliar el sueño. Apagar las pantallas cierto tiempo antes de irnos a acostar, como una hora, permitirá que nuestro cerebro también desconecte y se prepare para descansar. Y, si esto lo complementamos con una lectura o escuchar música tranquila, nos resultará mucho más fácil reducir el estrés.
4. Darle su lugar a las actividades de ocio
Practicar actividades de ocio no solo es necesario, sino también obligatorio si queremos reducir el estrés. Así, quedar con los amigos o pasar tiempo con nuestros seres queridos, practicar un hobby, cocinar si nos gusta, leer, jugar videojuegos… mejorarán nuestro estado de ánimo y nos ayudarán a desestresarnos.
Desconectar de las tareas y las preocupaciones del día a día es la mejor forma de recargarnos emocionalmente y mantener una salud mental equilibrada.
5. Reducir el estrés es alejarnos de los compromisos
Muchas veces, el origen del estrés son los compromisos que adoptamos por no saber decir “no”. Estas responsabilidades que vamos añadiendo a nuestra mochila emocional para lo único que sirven es para que nos sintamos más presionados o tengamos la sensación de que el tiempo se nos escapa.
Por eso, para reducir el estrés es crucial aprender a poner límites y decir “no” cuando sea necesario. No hay que confundir el amor propio con ser egoísta, se trata de priorizar tu salud y necesidades, pues las consecuencias de no hacerlo no las sufrirán los demás, sino tú.
Reducir el estrés puede parecer complicado en una sociedad que avanza tan deprisa. Sin embargo, poniendo en práctica algunos hábitos saludables, se puede lograr.




