Amistades en la adultez: ¿por qué es difícil conservarlas y cómo lograrlo?

Hacer nuevos amigos o incluso mantenerlos cuando somos adultos resulta más complicado que cuando éramos niños. Son muchos los factores por lo que esto sucede; los trabajos, los cambios en nuestra vida, en general, separan nuestros caminos. Aun así, es posible conservar las amistades en la adultez y hasta hacer nuevas. La clave está en comprender cómo cambian nuestras relaciones con el tiempo para volverlas más sólidas y duraderas.

Amistades en la adultez, ¿por qué cambian?

Cuando se es niño o joven, hacer amigos no es difícil. Al compartir el mismo entorno, ya sea escolar o universitario, resulta mucho más sencillo establecer lazos con otros. Sin embargo, en la adultez, este entorno cambia, además de que se añaden preocupaciones a las que, como adultos, debemos responder.

Publicidad

Las prioridades cambian y conservar las amistades en la adultez se dificulta. Es en este momento cuando los intereses y los estilos de vida suelen separar a las personas. Al fin y al cabo, nos volvemos más selectivos, por lo que buscamos relaciones que de verdad nos aporten.

Conservar las amistades en la adultez es más importante de lo que pensamos

Conservar las amistades en la adultez, sean antiguas o nuevas, es importante. Nuestras relaciones impactan de forma directa en nuestra salud mental, ya que somos seres sociales y sintientes. Por ende, necesitamos tener una red de apoyo que nos acompañe en los momentos felices y nos ayude en los difíciles.

Sin embargo, no todas las relaciones pueden denominarse amistades. Solo aquellas de calidad brindan beneficios al bienestar de una persona, como bien explican en la Cruz Roja Española. Esto hace que no siempre quienes se rodean de más gente sean más felices.

Cómo hacer nuevas amistades cuando somos adultos

A pesar de que, por las razones que hemos comentado, puede parecer complicado, hacer nuevas amistades cuando somos adultos no solo es posible, sino que, además, no es tan difícil. Para ello, podemos poner en práctica algunas de las estrategias que se suelen utilizar también para conservar amistades en la adultez.

Por ejemplo, en el trabajo podemos compartir tiempo con los compañeros. También podemos participar en actividades grupales (los grupos en redes sociales de tu localidad pueden ser una gran opción para conectar con gente) y, sobre todo, debemos estar dispuestos a conocer gente nueva.

Cómo mantener las amistades que ya tenemos

Cuidar nuestras amistades es algo a lo que muchos no le dan importancia porque piensan que, debido al tiempo que llevamos siendo amigos, la relación no se va a romper, pero todo lo contrario. No prestar atención a nuestros amigos desembocará en un alejamiento paulatino y a la pérdida de la amistad.

Conservar amistades en la adultez que vienen de lejos pasa por reservar tiempo para ellas y hablar, interesarnos por su vida, apoyarlas en momentos importantes y mostrarnos comprensivos ante los posibles cambios en nuestros estilos de vida.

Claves para conservar las amistades en la adultez

Hemos aprendido, en líneas generales, lo que significa conservar las amistades en la adultez, pero para que se queden a nuestro lado, debemos tener en cuenta ciertas claves.

En primer lugar, tenemos que comprender que comunicarnos entre nosotros es fundamental. No solo hablar de lo que nos ocurre, sino también atender a los problemas de los demás. Asimismo, y en relación con esto, no debemos acudir a nuestros amigos solo cuando necesitemos ayuda. Tenemos que compartir con ellos tiempo de calidad, ya sea quedando o haciendo algún plan low-cost.

En segundo lugar, también hay que aceptar que las amistades evolucionan y que no todas duran para siempre. Es algo natural que sucede por el cambio de prioridades y las circunstancias. Por tanto, no merece la pena sentirse mal, sino valorarlo como un crecimiento personal, pues, cuando algunos amigos se van, otras amistades se fortalecen.

Conservar las amistades en la adultez, en definitiva, no se mide en la cantidad, sino en la calidad de nuestras relaciones. Cuando somos adultos, lo habitual es tener un círculo de amistades más pequeño, pero a su vez más cohesionado.

Las bases de la amistad residen en el apoyo, como hemos visto, pero también en la confianza y en el respeto. Solo quienes nos lo aportan, al final, terminarán formando parte de nuestra vida.


Publicidad