No muchos lo saben, pero lo cierto es que entre el orden y la salud mental existe una estrecha relación que incide de manera directa en el bienestar de las personas. Pese a que existan quienes afirman sentirse bien viviendo en el caos, la realidad es que, al igual que el ejercicio aclara la mente, se ha comprobado que vivir en un espacio ordenado reduce el estrés y promueve el bienestar emocional.
¿Cuáles son los efectos del desorden en la mente?
Se dice que una mente inquieta conlleva desorden, pero el desorden también puede afectar a la mente en sí mismo. El concepto de estrés visual se refiere a esa sensación de ansiedad que nos remueve cuando nos encontramos en un lugar abarrotado o caótico. Cuando esto sucede, la mente se satura y nos sentimos peor. Un claro ejemplo de cómo el orden y la salud mental repercuten el uno en el otro.
Algunas de las implicaciones del desorden pueden verse en la dificultad para concentrarnos e incluso la irascibilidad. Lógico, pues si no nos sentimos cómodos no podemos tranquilizarnos ni pensar con claridad. Nuestro cerebro se mantiene ocupado intentando procesar el exceso de información que le llega.
Además, el caos y el desorden provocan también una sensación constante de “deber” y el pensamiento recurrente de que tenemos que hacer algo (como por ejemplo ordenar lo que hay a nuestro alrededor).
El orden y la salud mental están íntimamente ligados
Cuando nos encontramos en un espacio ordenado, rápido notamos una serie de beneficios a nivel psicológico. Por un lado, nos sentimos menos estresados y nos concentramos mejor. Por otro, disfrutamos de una sensación de control que, además, nos relaja y permite que descansemos mejor.
Todos estos efectos positivos ayudan a mantener una salud mental equilibrada y enfocada en lo positivo. Un entorno seguro y que no genera ansiedad favorece nuestro bienestar, algo en lo que se han puesto de acuerdo en el Consejo General de la Psicología de España.
El orden, una forma de autocuidado
Aunque no lo parezca, organizar no constituye únicamente una tarea doméstica, es también una forma de autocuidado. Su efecto terapéutico es otra de las maneras en las que se manifiesta la relación entre el orden y la salud mental. Cuando ordenamos, ocupamos nuestra mente en limpiar, clasificar, decidir dónde poner cada cosa… y cerramos la puerta a los pensamientos intrusivos.
Asimismo, ordenar también nos ayuda a adoptar rutinas de estilo de vida saludable, porque nos facilita encontrar lo que necesitamos justo en el momento en que lo requiramos.
El reflejo de las emociones en el desorden
Como ya hemos mencionado antes, se puede entender la relación entre el orden y la salud mental cuando nos percatamos de que el desorden es un reflejo de las emociones.
Las personas, cuando se sienten tristes o ansiosas, tienden a descuidarse ellas mismas y su entorno. Ahí es donde aparece el desorden, y lo peor reside en que este, a su vez, acentúa las emociones negativas, hundiéndonos en una espiral de la que es difícil salir.
Por eso, es importante mantener algo de orden en nuestras vidas. Para que, si en algún momento se desestabiliza, nos demos cuenta pronto y podamos ponerle remedio.
Regresar al orden sin agobiarnos
Ahora que entendemos por qué el orden y la salud mental están tan estrechamente ligados, es buena idea retomar el orden en nuestro día a día. Para ello y no agobiarnos, debemos adoptar una serie de estrategias que nos ayudarán a equilibrar todo con pequeños pasos.
Primero, empezaremos por un rincón o estancia concretos (un cajón o una habitación). No ordenaremos todo de golpe, más bien, invertiremos unos minutos cada día para ser constantes. Después, eliminaremos lo que no necesitamos y asignaremos un lugar a cada cosa.
Esto, repetido en el tiempo, nos permitirá mantener un estilo de vida saludable y, a su vez, mantener el orden y la salud mental equilibrados.





