Cómo ponerte metas realistas y cumplirlas para lograr una vida plena

Las metas son necesarias para tener ilusión y avanzar en la vida. No obstante, conlleva un problema, ya que, cuando no son realistas es muy difícil que se cumplan y, por tanto, pueden causar frustración. Ponerte metas realistas, en cambio, mantiene la motivación y te ayuda a cumplir los objetivos que te propongas.

¿Por qué es importante ponerte metas realistas?

Ponerte metas tiene una función clave y crucial en el desarrollo de tu vida. Te guían con las decisiones que debes tomar y marcan tus actos. Por eso, lo mejor es que sean realistas para poder cumplirlas a tu ritmo y que te mantengas motivado.

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Los objetivos complejos o poco realistas no se logran con facilidad, lo que trae consigo frustraciones y desgana. No generan ninguna sensación de logro, imprescindible para continuar intentándolo, ni tampoco refuerzan tu confianza. Todo ello provoca que no te esfuerces por avanzar y, finalmente, no lo hagas.

De esta manera, si quieres avanzar en la vida, tienes que ponerte metas realistas. Hacerlo no es tan complicado como parece y, una vez tengas interiorizado el método, lo harás sin darte cuenta.

1. Piensa en objetivos concretos

Los objetivos concretos son objetivos realistas, así pues, para ponerte metas realistas, lo primero que tienes que hacer es pensar en lo que quieres lograr con claridad. Es decir, aléjate de ideas vagas como querer ahorrar más. Si quieres ahorrar, mejor piensa en una cantidad: “quiero ahorrar x cantidad al mes”.

Esto te ayudará a fijar metas más realistas. Por supuesto, los objetivos que te pongas deben ser alcanzables y posibles. Para ello, asegúrate de que duran un tiempo determinado, son medibles y concretos.

2. Saber desde dónde empiezas para ponerte metas realistas

Si analizas tu situación actual y circunstancias, podrás hacerte una idea tanto de tus puntos fuertes y lo que tienes, como de tus limitaciones. De este modo, si quieres adelgazar, pero no haces ejercicio con regularidad, es mejor proponerte entrenar un par de días a la semana, en vez de todos.

Analizar bien tu situación te ayudará a ajustar tus objetivos según tus necesidades y prevendrá que te hagas expectativas poco realistas. Y, si todavía no estás muy seguro de cómo se hace, algunas fundaciones como la de Telefónica, ayudan a formar a las personas en planificación y desarrollo personal.

3. Cumple tus metas paso a paso

Proponerte un objetivo muy grande es un error que pagarás con frustración y desmotivación. Si quieres alcanzar una meta ambiciosa, lo que debes hacer es dividirla en metas más pequeñas que sí puedas cumplir hasta alcanzarla.

Ponerte metas realistas implica pensar en objetivos más pequeños que reduzcan la sensación de dificultad y que, con cada logro, te ayuden a avanzar. Retomando el ejemplo del ejercicio, si quisieras hacer el Camino de Santiago, no te pondrías en ruta sin haber entrenado antes. Para ello, meses antes, deberás haber aumentado la distancia que eres capaz de recorrer sin cansarte o sentir molestias.

4. Cuídate de los plazos ambiciosos

Para ponerte metas realistas debes también establecer plazos que lo sean. No puedes pretender cumplir ciertos objetivos en menos tiempo de lo que te llevaría, pues lo único que conseguirás con ello es generarte estrés.

No obstante, si los plazos son demasiado largos corres el peligro de desmotivarte y perder la ilusión, así que lo mejor es encontrar el equilibrio y analizar tu progreso para ir ajustando los tiempos.

5. Sé flexible, mide el progreso y celebra tus logros

Al igual que tu vida cambia con el paso del tiempo, los objetivos también lo hacen. Esto quiere decir que no siempre podrás cumplir con ellos, y no por falta de ganas, sino porque tus prioridades serán otras.

Por tanto, ponerte metas realistas también es ser flexible y entender que todo puede cambiar. Lo importante es medir tu progreso y ver cómo vas avanzando. De este modo, encontrarás la motivación que necesitas y te animarás a continuar con tus objetivos.

No olvides que ponerte metas y celebrar tus logros van de la mano. Estos, por muy pequeños que sean, suponen una inyección de autoestima que, además, reforzarán tus ganas de seguir marcándote objetivos. Así no te aburrirás nunca y te sorprenderás cuando eches la vista atrás y veas el camino personal que has recorrido.


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