«Yo siempre a veces»: una de las series del año, aunque no lo parezca

Yo siempre a veces, la nueva serie original de Movistar Plus+ creada por las Martas, Marta Bassols y Marta Loza, y producida por los Javis, Javier Calvo y Javier Ambrossi, en colaboración con Suma Content, es una de esas producciones que sorprende desde el primer capítulo. Aunque su apariencia modesta podría engañar al espectador, lo que se percibe a simple vista es solo la superficie de un proyecto que, en realidad, se perfila como una de las series del año.

Los Javis, como ya es costumbre, demuestran que mantienen su olfato de oro, esa capacidad para detectar historias humanas y frescas que combinan emoción, humor y autenticidad, confirmada previamente en proyectos como Cardo y próximamente en su film lorquiano La bola negra, que llegará a los cines en octubre.

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Lo primero que destaca de Yo siempre a veces, que llegará a sus pantallas el próximo 23 de abril, es el reparto. Salvo por Paco Tous y Neus Asensi, la mayoría de los intérpretes son relativamente desconocidos para el gran público, lo que aporta un aire de frescura y naturalidad. Ana Boga, en el papel principal, realiza un papelón: su actuación transmite vulnerabilidad y fuerza con absoluta autenticidad, sin necesidad de exagerar emociones. David Menéndez, por su parte, clava a un sinvergüenza que podría resultar irritante en manos de otro actor.

La química entre ambos sostiene tanto los momentos de comedia como los de mayor tensión emocional. La serie arranca entre Barcelona y Santa Coloma, y la protagonista sueña con volver a Berlín, que actúa como su particular Shangri-La.

GRAN ARRANQUE

En cuanto al primer capítulo, es una auténtica joya. La noche de fiesta que sirve de carta de presentación está rodada con una energía extraordinaria, combinando sexo, drogas y rock and roll sin caer en la estridencia gratuita.

Durante los seis capítulos de alrededor de treinta minutos, la dirección de Claudia Costafreda, Ginesta Guindal y Marta Loza consigue capturar la intensidad de la juventud, su caos y su transgresión, pero siempre con un ojo puesto en las emociones de los personajes.

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Yo siempre a veces.

El segundo capítulo, centrado en la maternidad, marca un giro tonal que también resulta valiente. La maternidad se aborda sin clichés ni heroísmos, mostrando las dificultades reales de una madre soltera sin convertirla en una heroína ni en una víctima.

Más allá de los personajes y las tramas, Yo siempre a veces destaca por sus guiños a la cultura popular, desde la Moreneta hasta Peret, que reflejan el presente catalán y las raíces del sur de los padres de la protagonista.

La serie indica la voluntad de la plataforma de Telefónica por apostar por contenido original, valiente y arriesgado. Tras meses en los que Movistar Plus+ ha sido noticia más por recortes, despidos y cuestiones corporativas que por sus estrenos, Yo siempre a veces representa un soplo de aire fresco y evidencia que la cadena puede seguir ofreciendo historias relevantes y de calidad.

La serie también funciona como un continuo guiño al trabajo previo de los Javis. Tras Cardo, su otra valiente serie sobre treintañeros que duró dos temporadas, vuelven a apostar por la honestidad y la naturalidad en la narración, trasladando la mirada a un entorno diferente, pero manteniendo la sensibilidad y la frescura que los caracteriza.

Es una serie sin estridencias ni grandes artificios, pero que demuestra que la televisión puede ser potente y atractiva mostrando vidas cotidianas, conflictos reales y personajes imperfectos con los que el público puede identificarse.

Lo que convierte a Yo siempre a veces en una serie especialmente interesante es su valentía narrativa. No busca grandes golpes de efecto, ni héroes, ni villanos, ni melodramas exagerados. Habla de lo cotidiano, de la maternidad, de los sueños frustrados, y las noches salvajes. En definitiva, de la vida.


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