David Hurtado, asesor empresarial: “La inteligencia artificial va a transformar completamente los trabajos, y algunos van a desaparecer”

La inteligencia artificial acelera un cambio laboral profundo: automatiza tareas, redefine roles y exige adaptación continua. Según David Hurtado, el riesgo no es la desaparición inmediata del empleo, sino quedarse atrás por falta de habilidades.

El mercado laboral vive una transformación sin precedentes y la inteligencia artificial está en el centro de ese cambio. David Hurtado, responsable de innovación en Microsoft España con más de 26 años en el sector tecnológico, asegura que no se trata de si esta tecnología afectará al empleo, sino de la velocidad a la que lo hará.

El verdadero peligro, según Hurtado, no es que la inteligencia artificial elimine puestos de trabajo de forma directa y repentina. El riesgo real es que muchos profesionales no logren adaptarse a tiempo y queden rezagados en un entorno que cambia cada mes. Una advertencia que lanza desde las aulas universitarias y las salas de juntas de las grandes corporaciones españolas con la misma convicción.

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Inteligencia artificial: Una tecnología que resuelve tareas, no que reemplaza personas (todavía)

Inteligencia artificial: Una tecnología que resuelve tareas, no que reemplaza personas (todavía)
Fuente: agencias

Hurtado distingue con precisión entre lo que la inteligencia artificial hace hoy y lo que el imaginario colectivo teme que haga. Para él, esta tecnología resuelve tareas de inteligencia: resumir documentos, analizar datos, planificar reuniones, investigar, traducir o redactar con un nivel de calidad que hace apenas dos años era impensable. El problema es que muchas personas cobran precisamente por ejecutar ese tipo de tareas.

La transformación, explica el experto, opera de forma silenciosa. Lo que antes era una tarea compleja pasa a ser algo que cualquier profesional puede resolver con ayuda de la inteligencia artificial en minutos. Lo que antes era imposible por falta de tiempo o capacidad se convierte en algo difícil pero alcanzable. Y las tareas sencillas, directamente, desaparecen como responsabilidad humana.

Su visión sobre la inteligencia artificial generativa —la que popularizó ChatGPT— va más allá de considerarla una herramienta al uso. A diferencia de los modelos tradicionales, entrenados para hacer una única predicción con datos específicos, los modelos generativos fueron entrenados con volúmenes de texto tan masivos que desarrollaron la capacidad de mantener conversaciones coherentes, razonar, traducir o generar ideas. Eso representa un salto cualitativo que, a su juicio, todavía no se ha asimilado del todo en el mundo empresarial ni en la formación profesional.

Cómo prepararse para no quedarse con el pie cambiado

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La pregunta que más escucha David Hurtado en sus conferencias y clases es siempre la misma: ¿qué hago yo con todo esto? Su respuesta es tan concreta como exigente. No basta con aprender a escribir prompts ni con conocer las últimas herramientas del mercado. Lo que realmente marca la diferencia es entender cómo funciona la tecnología y aplicarla de forma específica a cada puesto de trabajo.

Hurtado lo compara con aprender a gestionar un equipo. Un profesional técnico excelente en su área puede fracasar al dar el salto a la gestión si no sabe cómo delegar, comunicar o liderar. Con la inteligencia artificial ocurre algo similar: no alcanza con saber preguntarle, hay que saber qué pedirle, cómo revisarlo y en qué tareas confiarle realmente el trabajo. Ese salto conceptual es el que separa a quienes aprovechan la tecnología de quienes simplemente la usan.

Desde su experiencia en Microsoft implementando soluciones de inteligencia artificial en grandes compañías, Hurtado detecta dos objetivos que deben ir siempre de la mano: mejorar la productividad y mejorar la competencia personal. Perseguir solo lo primero, advierte, puede generar el mismo efecto que los GPS sobre la orientación espacial: si siempre delega en la máquina, la capacidad propia se atrofia.

El panorama que dibuja no es catastrófico, pero tampoco es cómodo. La inteligencia artificial avanza a una velocidad que no tiene precedente en la historia de la tecnología y los modelos que hoy razonan de forma notable mejorarán aún más en los próximos meses. Quienes entiendan eso y actúen en consecuencia estarán en posición de aprovechar la transformación. Quienes esperen a que el cambio llegue a su puerta, probablemente ya tendrán el pie cambiado.


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