La decisión de no presentar una oferta por TAP no ha tomado por sorpresa a los analistas que han seguido de cerca los movimientos de IAG y sus filiales. En los últimos meses han ido sumando destinos y frecuencias en las rutas donde la empresa portuguesa tiene mayor presencia, en particular las conexiones entre Europa y Brasil. Es un movimiento que se ha hecho cada vez más evidente, y que para algunos analistas hubiese hecho redundante la adquisición.
Es un dato que habían notado los analistas, y lo cierto es que desde la empresa británico-española había motivos para dudar sobre la compra. El objetivo de IAG era controlar los movimientos de TAP, pero desde el Gobierno de Portugal se ha decidido que la venta será solo de un porcentaje de las acciones de la empresa, en lugar del 51%. Es una posición que ha acabado por eliminar el interés por la empresa portuguesa.
En cualquier caso, sigue habiendo dos empresas interesadas en la portuguesa: Air-France y Lufthansa, que han presentado propuestas para hacerse con el 49,9% que el Gobierno portugués ha puesto en venta, como máximo. Mientras tanto, es de esperar que la empresa hispano-británica siga sumando viajes a los territorios brasileños, en los que Iberia se ha convertido en su buque insignia, una estrategia clara desde hace meses.
De hecho, hace solo unos días, desde Iberia se hacían movimientos en este sentido. La empresa aumentará un 18% los asientos para ir al país sudamericano en el próximo invierno, un crecimiento notorio en un país donde la presencia española se ha vuelto clave para la aviación comercial.

En total, según ha informado la aerolínea, este ‘puente aéreo’ contará con un total de 322.000 asientos entre finales de octubre y marzo. No es una cifra para ignorar, y muestra también la confianza de Iberia en que el mercado mantenga su buena salud a pesar del temido aumento en el precio de los billetes que puede generar la crisis de combustible derivada de la guerra de Irán.
IAG Y OTRA FUSIÓN «FALLIDA»
Aunque en este caso ha sido una decisión de la propia IAG ante la oferta que se realizaba desde el Gobierno portugués, la realidad es que es el segundo intento de consolidación que se queda a medias. La empresa hizo todo lo posible por hacerse con el control de Air Europa; sin embargo, desde Bruselas se pusieron demasiados obstáculos y no se pudo cerrar finalmente un acuerdo. En ese panorama, TAP parecía la mejor opción para dar el paso, y servía para el mismo objetivo de aumentar la presencia de la empresa en territorio latinoamericano.
Pero las limitaciones del Gobierno portugués han terminado por hacer que se pierda el interés, y que se mantenga la estrategia de expandir esta presencia con vuelos de sus propias aerolíneas. Es cierto que en 2026 las conexiones con las Américas son especialmente importantes por el Mundial de Fútbol, pero más allá de este año ha sido un objetivo clave para reforzar su capacidad de competir en el largo radio, sobre todo en España, desde donde las conexiones a Latinoamérica son piezas clave incluso frente al crecimiento de las rutas asiáticas.
Por otro lado, es un aviso también para Lufthansa y Air France. Incluso si el Gobierno portugués acepta la oferta, es posible que desde Bruselas se pongan algunas trabas, pues hay una preocupación real de que se genere un gigante que esté por encima de sus rivales inmediatos. Al mismo tiempo, el tamaño de ambas debería permitir esta fusión sin crear un gigante como el que se habría generado entre IAG y Air Europa.
LA COMPETENCIA POR EL LARGO RADIO EN EUROPA
Lo cierto es que, a la espera de los efectos de la guerra en Irán en el mercado, la competencia del largo radio se ha vuelto clave entre las líneas aéreas europeas. Si bien los vuelos dentro de Europa han crecido a un nivel más rápido en los años tras la pandemia, los de largo radio, tanto con dirección a las Américas como a los países de Asia, han seguido creciendo, lo que hace de la posibilidad de controlar aerolíneas que se han enfocado en estas conexiones, como los casos de Air Europa o TAP, un objetivo especialmente atractivo.

Lo cierto es que la nueva estrategia de IAG para ocupar estos espacios es, naturalmente, más lenta. Es necesario no solo revisar las rutas disponibles, sino tener la flota de aviones necesaria para crecer en estos espacios sin perder parte de su capacidad en los espacios donde ya se han consolidado como una opción. Son pasos necesarios para llegar a estos destinos de forma sostenible. Pero la estrategia sigue avanzando, y con la posibilidad de que Iberia se convierta en el gran competidor de TAP en el territorio brasileño, es posible que la compra nunca fuese del todo necesaria.




