La situación en Glovo tras el proceso de contratación de sus repartidores. El reto evidente de la empresa ha sido construir un nuevo modelo de negocio que genere ingresos como lo hacía el modelo de autónomos, pero sin que los trabajadores empeoren la percepción de sus condiciones de trabajo. Pero de momento se ha complicado la realidad, y esta semana el sindicato mayoritario de la empresa, Comisiones Obreras (CC. OO.), ha anunciado lo que puede ser la primera huelga de los riders del sector.
El motivo de los tres días de huelga es intentar evitar el despido de 750 repartidores a través del ERE que ya fue anunciado por la empresa de delivery el mes pasado. Es un reto clave dentro de la plataforma y una prueba de las nuevas dificultades que deben asumir con el nuevo formato y con la realidad de la representación sindical en el sector. De momento hay una convocatoria de tres días de huelga el 24, 25 y 26 de abril, a menos que consigan un acuerdo previamente con la empresa.
Para CC. OO., la decisión del ERE se traduce en un «abuso laboral» y se suma a la lista de problemas que han tenido estos repartidores desde el inicio del proceso de contratación de los riders. El anuncio del 2024 fue visto como una victoria tanto para los sindicatos como para el Ministerio de Trabajo y Economía Social que lidera Yolanda Díaz, pero el proceso ha sido especialmente complejo para los repartidores, que sienten que sus condiciones han empeorado y que tienen menos presupuesto y generan menos ingresos.

La central ha señalado que el paro se debe al «abuso laboral que sufren los trabajadores de la empresa tras el proceso de laboralización» que finalizó en 2025, según recoge Europa Press. Ha añadido que «lleva meses tratando de negociar y mejorar las condiciones laborales» y ha lamentado que la empresa lleva a la plantilla a una situación que ha definido de límite.
UN ERE Y UN CONVENIO OBSOLETO
La realidad es que los problemas que CC. OO. y los demás sindicatos han denunciado en Glovo no deberían tomar por sorpresa a la empresa. Desde hace meses han señalado el convenio sobre el que están construidos los contratos, uno de mensajería de 2006 que no estaba pensado para el modelo de negocio ni la carga de trabajo de las nuevas plataformas de delivery como Glovo, Uber Eats y Just Eat.
En cualquier caso, el problema es que llegar a los acuerdos necesarios puede ser complicado. Glovo y Uber Eats solo aceptaron contratar a los riders a regañadientes después de meses de presión del Ministerio y de la Inspección de Trabajo, y para el unicornio español su ERE está justificado en que el nuevo modelo no genera los beneficios necesarios para que su negocio sea sostenible en las zonas de menor población y, por tanto, menos demanda, un panorama en el que el alto número de contratos directos ha sido considerado insostenible.
En cambio, el convenio puede ser un objetivo más accesible para los sindicatos. Es que no solo es un pedido de Glovo; varias empresas de flotas, sindicatos e incluso uno de sus principales rivales en el sector, Just Eat, han insistido en la necesidad de este convenio general que marque las condiciones mínimas de los contratos del sector, de forma que se eviten algunos de los problemas señalados por los repartidores desde el verano pasado en cuanto a asignación de pedidos, horarios y distancias.
GLOVO Y LOS OBSTÁCULOS DEL NUEVO MODELO
Lo cierto es que, además de ser un cambio con el que no están de acuerdo, la convocatoria de huelga sólo confirma que el proceso de contratación ha sido muy complicado para Glovo. Desde el inicio se han acumulado las críticas de los riders, que han sentido un proceso desordenado y que ha acabado por empeorar sus condiciones de trabajo, sin una respuesta clara de la empresa a muchas de sus dudas.

Además, la relación con los sindicatos ha empezado de la forma más complicada. Aunque los problemas de los nuevos contratos hacían que la presencia sindical fuese necesaria, y el ERE y los despidos previos solo han evidenciado esta situación, la misma ha venido acompañada de varios riders presentando denuncias debido a sanciones sin justificación, e incluso algunas nóminas que han llegado con números negativos a fin de mes.




