¿Has oído alguna vez de la “cultura del descanso”? Sí, ese concepto que busca cambiar la mentalidad de, cuanto más se trabaja y más productivo se sea, mejor te irá. Si no, deberías detenerte un momento y conocerlo, pues adoptarla puede traerte muchos beneficios, tanto a tu salud física como mental.
¿Qué es en realidad la cultura del descanso?
La cultura del descanso representa una forma de valorar el tiempo y libre y la necesidad de descansar como parte de una vida plena y feliz. No se refiere, por tanto, a dormir bien, sino más bien a saber cuándo parar y desconectar para recuperarnos de los quehaceres del día a día.
Por ende, es un concepto diametralmente opuesto a la idea que plantea que mantenerse siempre ocupado y activo es igual a éxito. Todo lo contrario, pone en el lugar que le corresponde a la necesidad de descansar y promueve hábitos saludables que nos ayuden a vivir mejor.
¿De qué forma impacta el descanso en la salud?
Como cualquier ser vivo, las personas necesitamos descansar. Dormir o detenernos un rato son necesarios para el correcto funcionamiento de nuestros procesos vitales. El cuerpo tiene que recuperarse, del mismo modo que el cerebro necesita desintoxicarse, por lo que descansar se vuelve crucial para nuestra salud.
La cultura del descanso combate la falta de sueño y la fatiga derivada de no descansar de manera adecuada. De hecho, las personas que no descansan suelen tener problemas de irascibilidad y para concentrarse, por lo que, a la larga, rinden menos. Incluso, la falta de descanso puede acarrear consecuencias graves para la salud, como bien explican en la Fundación Española del Corazón.
Descansar bien te hace más productivo
No porque trabajemos más significará que lo haremos mejor, es más, suele suceder al contrario. El estrés, el hartazgo, los dolores de las malas posturas y ver cómo el tiempo se consume sin disfrutarlo hará que obtengamos peores resultados en nuestro trabajo.
Para ser más productivo hay que invertir mejor el tiempo. La cultura del descanso aboga por tomar las pausas que necesitemos, con el fin de incentivar la creatividad y de que retomemos nuestras tareas más motivados.
Establecer descansos periódicos durante la jornada laboral promueve un ritmo de trabajo constante y previene el agotamiento físico y mental, además del estrés y la depresión.
La cultura del descanso significa más que dormir
Dormir bien representa uno de los puntos claves de la cultura del descanso. Sin embargo, existen otras formas de descansar que nos aportarán beneficio. El descanso físico es una de ellas, pero también el descanso mental (que conseguimos al desconectar del trabajo), el emocional, el social e incluso el descanso digital.
Tenemos que detenernos y regalarnos tiempo para invertirlo en lo que nos haga felices.
Incorporar la cultura del descanso es sencillo
Para adoptar la cultura del descanso no es necesario realizar grandes cambios. Eso sí, debemos dejar a un lado el sentimiento de culpabilidad por descansar y sustituirlo por una visión positiva y realista. No vamos a dejar de ser productivos por descansar, todo lo contrario, así que para incorporar este estilo de vida a la tuya prueba con:
Irte a dormir todos los días a la misma hora.
Haz pausas durante el día.
Limita el uso de dispositivos.
Dedica tiempo a actividades que te gustan y te relajan.
Con estos sencillos pasos, habrás adoptado la cultura del descanso y la pondrás en práctica cada día. Recuerda que no se trata de dormir mucho o de solo dormir, debes entender que para rendir mejor y estar más concentrados, hay que desconectar.
De esta manera, tomándote tus merecidos descansos e invirtiendo también tiempo en lo que te apasiona, notarás cómo cambia tu calidad de vida.




