Tras el reciente anuncio de un alto al fuego de dos semanas entre Irán y Estados Unidos con la correspondiente apertura temporal del estrecho de Ormuz , el mundo entero ya ha empezado a reaccionar. Los mercados abrieron optimistas con subidas, el precio del Brent bajó hasta los 91 dólares por barril, existe un ambiente optimista de que estamos ante una desescalada. No obstante, es un alto al fuego reciente, no hay unas condiciones claras para que se de una desescalada duradera fijada; y además también existe una inestabilidad intrínseca del dirigente de uno de los piases en conflicto: Donald Trump. Tampoco hay que olvidar que en el Líbano se están dando bombardeos y ataques de origen israelí, que se han traducido en más tensiones sobre la zona del estrecho.
Aún así, Antonio Aceituno, CEO de Tempos de Energía, en una entrevista para Merca2, lo tiene claro: en prácticamente un mes con el estrecho cerrado «hemos aprendido que no le conviene a nadie».
Irán y Estados Unidos necesitaban este parón
En este sentido, el razonamiento del experto reside en que ambos países enfrentados necesitaban el alto al fuego, ya que es un proceso que les ha estado perjudicando. En el caso de Irán, tal y como adelantó Aceituno en otra ocasión por este diario, no le interesa ya que gran parte de su economía está ligada a la venta de crudo.

Actualmente, Irán vende aproximadamente 1,5 millones de barriles al día a China, convirtiendo al gigante asiático en el mercado preferente para Irán, debido a que concentra entre el 80 y el 90% de la exportación del crudo. «China e Irán son amigos; e Irán sabe que sin China no va a ninguna parte», apunta el experto; apuntando a que son dos mercados altamente dependientes, ya que por el estrecho de Ormuz la gran mayoría del crudo va dirigido al mercado asiático. No por nada, la reacción del mercado asiático, al conocerse en la madrugada del miércoles este alto al fuego, ha sido de subidas.
El conflicto de Irán fuerza a Asia a buscar consuelo en las energías renovables
Por otro lado, cara a Estados Unidos tampoco le conviene, debido a lo próximo que está en el tiempo la temporada de conducción. Este periodo comienza a principios de mayo y es un factor clave que dispara el consumo norteamericano, ya que es un periodo donde los estadounidenses viajan más por ocio y turismo, que se traduce en que la demanda de carburante se dispare. En este sentido, Antonio Aceituno recuerda que desde el último fin de semana de marzo la gasolina en Estados Unidos ha superado los cuatro dólares por galón, debido a las tensiones geopolíticas.

Por ello, el analista considera que Donald Trump ahora «tiene que empezar a levantar alas y tiene que empezar a mirar a sus elecciones», ya que tiene en noviembre las midterns (elecciones de mitad de mandato); y al partido republicano no le interesa una opinión pública contraria por sus acciones en Oriente Próximo que se traducirían en un mayor gasto en el depósito de los estadounidenses.
Por ello, Antonio Aceituno considera que estamos ante «una desescalada total», aunque tampoco niega lo imprevisible que puede llegar a ser el presidente norteamericano en su toma de decisiones.
En cuanto a la posible arquitectura de un posible acuerdo, el entrevistado apunta a una situación en la que ambas partes obtendrían beneficios clave. Por un lado, Estados Unidos lograría su objetivo principal: limitar o controlar el desarrollo del programa nuclear iraní. Y por otro, Irán conservaría una posición relevante en el control del estrecho de Ormuz, lo que le permitiría mantener influencia geopolítica y eventualmente generar ingresos indirectos ligados al tránsito energético a través de peajes.
¿Cómo afectará la desescalada al surtidor?
La reducción de tensiones ya ha impactado en los mercados energéticos, con una bajada inicial del Brent hasta 91 dólares por barril. En este sentido, el analista espera que, a medida que se consolide la tregua, los precios del crudo puedan estabilizarse en un rango de entre 75 y 80 dólares por barril. En cuanto al gas, Aceituno apunta a una cota de unos 35 dólares por kilo a medio plazo, tomando como referencia la reactivación progresiva de las cadenas de suministro.
No obstante, la conexión entre el precio del crudo y el precio final en surtidor no es inmediata. Aceituno explica que en Europa y España existe una mayor dependencia de exportación de diésel (70% del consumo de productos refinados) frente a gasolina (20%), y que gran parte de los productos refinados proviene de Asia. El experto explica que cuando el estrecho de Ormuz se bloqueó, muchas refinerías asiáticas detuvieron su actividad, lo que redujo la exportación de diésel hacia Europa y disparó su precio. Por ello, la estabilización en los precios del surtidor dependerá de que el mercado asiático recupere la confianza y reanude el flujo normal de crudo y productos refinados.
En definitiva, esta buena noticia ha sido recibida positivamente por los mercados del mundo entero, pero aún así, el analista sigue recomendado cautela, ya que a pesar de que considere que es un paso hacia «la desescalada total», reconoce que la situación sigue siendo frágil.




