El uso de sustancias para mejorar el rendimiento físico lleva años siendo el elefante en la habitación del mundo del fitness. Pocos hablan de ello con honestidad y menos aún desde la experiencia propia. Carlos Demattey es una de esas voces que se atreve a abordarlo sin evasivas y con una perspectiva que va mucho más allá del debate habitual.
Demattey es un competidor que pasó controles antidopaje durante casi una década ganando campeonatos de España en categoría natural antes de dar el salto al Strongman profesional. Su trayectoria le permite hablar del tema con una autoridad que pocos en el mundo del fitness pueden reclamar.
La química en el fitness: entre la libertad de expresión y la responsabilidad individual

Uno de los debates más encendidos dentro del fitness actual es si debería existir divulgación abierta sobre el uso de sustancias. Demattey defiende la libertad de expresión pero reconoce que el asunto es genuinamente complicado. Cuando alguien explica su experiencia con honestidad sin intentar engañar a nadie el mensaje puede tener valor. El problema surge cuando el receptor no tiene el criterio suficiente para procesar esa información de forma responsable.
El caso de Villano Fitness marcó a toda una generación dentro del fitness español. Demattey admite que su muerte le hizo replantear muchas cosas. Antes de que falleciera pensaba que quizás exageraba cuando hablaba de las consecuencias de lo que hacía. Luego llegó la realidad y la reflexión se impuso. Eso no significa que la divulgación deba desaparecer sino que quien la hace carga con una responsabilidad enorme sobre el mensaje que lanza y sobre quién lo recibe.
El propio Demattey reconoce haber utilizado sustancias permitidas dentro de las normas de las competiciones en las que participó como parte de una decisión personal y adulta. Su enfoque fue siempre el de alguien que ya tenía un motor potente y simplemente le puso mejores neumáticos.
Nunca hizo ciclos continuos y cuando acabó esa etapa se apartó buscando volver a la mayor salud posible. Sus analíticas actuales son perfectas aunque es el primero en reconocer que los efectos a largo plazo nunca pueden descartarse del todo.
El verdadero peligro: el mercado negro que nadie regula y nadie controla
Más allá del debate moral sobre la química en el fitness hay un problema concreto que Demattey señala con claridad. El acceso a estas sustancias no se produce en una farmacia con garantías sanitarias sino en un mercado negro donde nadie puede asegurar qué hay dentro de lo que se compra. Un vendedor que recibió una caja en un parking y no sabe situarla en el mapa es quien determina qué entra en el cuerpo de miles de personas que se mueven en el ecosistema del fitness.
Esa realidad cambia por completo la naturaleza del riesgo. No es solo el riesgo inherente a la sustancia en cuestión sino el riesgo añadido de no saber exactamente qué se está tomando. Demattey lo compara con cualquier droga recreativa: el primer problema no es el consumo en sí sino que ese consumo se produce al margen de cualquier control.
A esto se suma una presión que las redes sociales han amplificado hasta extremos insospechados. En el fitness de décadas anteriores un competidor podía desaparecer durante meses después de una competición perder forma y volver cuando estuviera listo.
Hoy esa desaparición supone perder clientes seguidores e ingresos. La exposición permanente obliga a muchos profesionales del fitness a mantener un físico imposible de sostener de forma natural todo el año y eso tiene consecuencias que el espectador raramente ve.
En cuanto a si un entrenador o creador de contenido fitness debería declarar públicamente si usa sustancias Demattey lo considera un asunto personal. Lo que sí tiene claro es su propia línea: ninguno de sus clientes lleva química y él no ofrece asesoramiento en ese terreno.
Su propuesta es de entrenamiento y nutrición sin más. Que haya tenido una época distinta en el contexto de la competición profesional no altera lo que ofrece hoy porque nunca vendió eso como parte de su método. Esa coherencia es precisamente lo que le distingue en un mundo del fitness donde la honestidad todavía escasea.





