Debido a la cantidad de estímulos que nos rodean hemos perdido la capacidad de comer con consciencia. La alimentación consciente, también conocida como mindful eating, ha surgido para hacernos reflexionar sobre cómo nos relacionamos con la comida.
De este modo, no se trata ni de una tendencia ni de una dieta, sino que plantea la necesidad de fijarnos en lo que comemos y cómo lo hacemos para alimentarnos adecuadamente y que nos sienta mejor.
¿Qué es el mindful eating?
Mindful eating significa alimentación consciente. Esta consiste en estar atento al propio acto de comer, es decir, fijarnos en lo que comemos y cómo lo hacemos; analizar nuestras sensaciones en el proceso.
Por supuesto, parte del mindful eating radica en la elección de los alimentos, que deben ser saludables y nutritivos, pero no se queda solo ahí. Lo que se busca con la alimentación consciente es transformar el modo en que nos relacionamos con la comida, por lo que no hay problema si un día disfrutamos de una tortilla de patatas cremosa.
Así, practicar el mindful eating implica comer despacio, fijarnos en el olor, la textura y el sabor de los alimentos, entender cuándo tenemos hambre y cuándo estamos saciados, evitando distraernos.
¿Cómo desarrollar el mindful eating?
Al no tratarse de una dieta, no existe una prohibición expresa de alimentos. No hay, por tanto, nada que esté prohibido, aunque la propia alimentación consciente promueve saber elegir qué es saludable para nosotros y qué no.
Lo mas importante en el mindful eating es saber diferenciar entre el hambre física y la emocional. Así, podremos detectar cuándo comemos por ansiedad o aburrimiento y cuándo lo hacemos por necesidad. Con ello, también podremos fijarnos cuándo estamos saciados en realidad y ser, por tanto, conscientes de las cantidades. Aparte de que disfrutaremos más de la comida.
Para poner en práctica el mindful eating, hay que alejar las distracciones, como el ordenador o la televisión y centrar nuestros sentidos en el acto de comer. De esta manera, evitaremos comer más de lo necesario, ya que seremos conscientes de cuánto lo estamos haciendo.
Ventajas de la alimentación consciente
Algunas de las ventajas de la alimentación consciente ya las hemos nombrado, pero entre ellas se encuentran:
1. Mejor digestión, porque comemos despacio y, con ello, el estómago no tiene que esforzarse tanto en digerir los alimentos.
2. Reducción de la ansiedad por comer, ya que nos ayuda a controlar nuestros impulsos.
3. Relación más saludable con la comida, puesto que, al no comer con ansiedad, evitamos trastornos alimenticios derivados de ella.
4. Peso más saludable, porque regulamos las cantidades y evitamos comer en exceso.
En definitiva, nos ayuda a adoptar hábitos alimentarios más saludables, tal y como promueve la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.
¿Cómo empezar a practicar el mindful eating?
Para empezar a practicar el mindful eating, tan solo necesitas compromiso y constancia. Tendrás que aprender a comer sin distracciones, mientras masticas despacio. A su vez, también tienes que atender a las sensaciones de tu cuerpo para notar cuándo estas saciado. Asimismo, haz pausas para no comer de forma automática.
La clave del mindful eating ese diferenciar entre el hambre fisiológica y el hambre emocional
Gracias a diferenciar el hambre fisiológica de la emocional hará que evitemos atracones y que tengamos una mala relación con la comida. Ese es el objetivo del mindful eating. No obstante, se pueden diferenciar de la siguiente manera: si aparece de forma gradual y desaparece con la comida, es fisiológica, y, si lo hace de repente, es emocional.
En una sociedad en la que el ritmo de vida es vertiginoso y un mundo donde nos movemos rodeados de estímulos, la alimentación consciente ha llegado para que reconectemos con la comida y nuestra forma de alimentarnos. De este modo, el mindful eating es una de las herramientas más útiles a la hora de combatir los trastornos de la conducta alimentaria.





