
Durante años, el IVA en franquicia fue una anomalía pendiente en España dentro del marco de la Unión Europea. Mientras otros países avanzaban, el sistema fiscal seguía exigiendo a pequeños negocios obligaciones pensadas para estructuras mayores, generando una carga administrativa difícil de sostener en actividades de baja facturación.
La presión de Bruselas no bastó para desbloquear la situación. Fue la aritmética política la que terminó acelerando una reforma largamente postergada. En este escenario, Borja Pascual, empresario y referente del mundo del emprendimiento en España, explica qué está en juego y qué puede cambiar para autónomos y pequeñas empresas si finalmente se aprueba.
Qué es el IVA en franquicia y por qué España tardó tanto en aplicarlo

El IVA en franquicia es una normativa europea de obligado cumplimiento para todos los países miembros de la Unión Europea. Su propósito es aliviar la carga administrativa de los pequeños negocios eximiéndoles de repercutir este impuesto en sus ventas cuando su facturación anual no supera un determinado umbral.
Bruselas llevaba tiempo presionando al gobierno español para que trasladara esta directiva a la legislación nacional sin obtener resultados. La amenaza de sanciones tampoco había movido el marcador. Lo que finalmente ha abierto la puerta es una negociación política con Junts que condicionó su apoyo a un decreto de medidas urgentes a que el ejecutivo se comprometiera a impulsar esta reforma.
Si el límite se fija en los 85.000 euros que establece la normativa europea el impacto sería significativo. Autónomos y pymes por debajo de esa cifra dejarían de emitir IVA en sus facturas lo que elimina de golpe las declaraciones trimestrales y la declaración anual del impuesto. Menos burocracia menos gestión y sobre todo mejor liquidez al no tener que adelantar a Hacienda un dinero que en muchos casos aún no se ha cobrado al cliente.
Sin embargo Pascual advierte que no todo son ventajas. El reverso de esta medida es que quienes se acojan al sistema tampoco podrán deducirse el IVA soportado en sus compras e inversiones. Si un autónomo decide reformar su local o adquirir maquinaria pagará el impuesto correspondiente sin posibilidad de compensarlo. Cada caso necesita un análisis individualizado antes de decidir si el sistema de franquicia resulta o no conveniente.
El problema de la competencia: ventaja para unos y distorsión para el mercado
El aspecto que más preocupa a Pascual no es la complejidad administrativa sino el efecto sobre la competencia entre negocios de tamaño similar. La diferencia entre facturar 84.000 euros y 86.000 puede traducirse en una brecha de precio del 21% de cara al cliente final.
Un servicio que sin IVA cuesta 100 euros pasa a costar 121 cuando el proveedor supera el umbral. Para el consumidor particular esa diferencia es completamente visible y puede inclinar la balanza de forma decisiva.
Ese escenario genera lo que Pascual denomina un incentivo perverso: la tentación de no crecer deliberadamente para mantenerse por debajo del límite o incluso de fragmentar el negocio para evitar superarlo. Lejos de estimular la actividad económica un umbral demasiado alto podría desincentivar precisamente el crecimiento que se supone que toda política económica debería fomentar.
En otros países de la Unión Europea la trasposición de esta misma directiva se realizó con límites mucho más bajos de entre 12.000 y 25.000 euros lo que reduce considerablemente el problema de la distorsión competitiva. Si España optara por cantidades similares el impacto sobre la competencia sería marginal y los beneficios administrativos quedarían circunscritos a los negocios más pequeños sin generar incentivos negativos para los que están en una fase de crecimiento.
Por el momento el compromiso político es claro en su dirección aunque impreciso en sus detalles. No se sabe todavía cuál será el umbral definitivo ni cuándo se aprobará la legislación concreta.
Lo que sí parece cierto es que por primera vez hay voluntad real de hacerlo. Para muchos autónomos que llevan años soportando una carga burocrática desproporcionada para el tamaño de su actividad esa sola noticia ya vale algo. El resto dependerá de cómo se articule la medida cuando llegue el momento de escribirla en papel.





