El 57,6% de las pymes cierra con beneficios… pero no como esperas

- Las pymes resisten en España… pero cada vez con menos margen y más presión.

Hay cifras que, si te paras un segundo a mirarlas con calma, tienen algo inquietante. No gritan, no llaman la atención… pero se quedan ahí, como una piedra en el zapato. Y la historia que cuentan ahora mismo las pymes en España tiene mucho de eso: de aguantar en silencio, de seguir… aunque cueste.

El Barómetro de primavera de 2026 pone negro sobre blanco algo que muchos ya intuían. No es un desastre absoluto, no es un titular alarmista… pero hay un cansancio de fondo que empieza a notarse.

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Beneficios… pero con ese “pero” que lo cambia todo

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Las pymes siguen adelante pese a la presión constante de costes. Fuente: IA

A primera vista, los números no asustan. Más de la mitad de las pymes, un 57,6%, cerraron 2025 con beneficios. No suena mal, ¿verdad? Incluso podría dar cierta tranquilidad.

Pero claro… luego te quedas un rato más con los datos y ahí es donde la cosa cambia. Porque un 20,1% tuvo pérdidas, y otro 22,3% se quedó en ese limbo extraño donde ni ganas ni pierdes. Sobrevives, simplemente.

Y hay un detalle: el 26,6% de las empresas que acabaron en pérdidas entraron en números rojos ese mismo año. No venían tocadas de antes. No arrastraban problemas antiguos. Algo ha pasado en 2025. Y no parece puntual.

Más trabajo… ¿para qué exactamente?

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La burocracia y la incertidumbre marcan el día a día empresarial. Fuente: IA

Aquí aparece una de esas contradicciones que cuesta explicar. Porque sí, muchas empresas vendieron más. De hecho, el 41,3% aumentó sus ventas.

Y entonces uno piensa: “Bueno, al menos eso compensa”. Pero no.

No compensa.

Porque ese aumento de actividad no se ha traducido en más beneficios. Al contrario. Los márgenes se han ido estrechando poco a poco, casi sin hacer ruido, hasta dejar a muchas empresas en una situación… delicada. Los gestores lo llaman “mera supervivencia”.

Es como remar más fuerte en una barca que apenas avanza. O correr más deprisa para quedarte en el mismo sitio. ¿Cuánto tiempo se puede mantener ese ritmo sin agotarse?

Todo aprieta

Si hablas con cualquier pequeño empresario te dirá algo parecido: que todo suma, pero en contra.

El informe lo pone en cifras, pero en realidad es fácil de entender sin porcentajes. Hay incertidumbre, los costes laborales suben, los impuestos pesan más… y todo eso junto genera una sensación constante de riesgo.

Los datos lo confirman: más de la mitad de los gestores creen que el riesgo empresarial ha aumentado, y casi una de cada cinco pymes ya tiene problemas serios de liquidez. Dicho sin rodeos: hay empresas empezando a quedarse sin margen, sin colchón… sin aire.

Y luego está la burocracia. Ese tema que siempre aparece. El 86,1% cree que la relación con la Administración no ha mejorado. Y no es solo una percepción: más normativa, más papeleo, más lentitud.

Lo curioso es lo de la digitalización. En teoría, venía a facilitar las cosas. Pero más de la mitad reconoce que les está complicando la vida. Más trámites, más sistemas, más gestión… pero no necesariamente más agilidad. Como si cambiaran el papel por pantallas, pero no el problema de fondo.

Seguir… aunque suponga apretar los dientes

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Muchas empresas aguantan… pero cada vez con menos margen. Fuente: IA

Y aun así, hay algo que sorprende. Porque, con todo este panorama, la mayoría de las pymes no ha recortado plantilla. El 64,7% mantuvo a sus trabajadores en 2025.

Y esto, dicho así, puede parecer un dato más. Pero no lo es.

Es una decisión. Y también un sacrificio.

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Porque muchas empresas han optado por aguantar, por proteger el empleo… aunque eso signifique ganar menos, asumir más riesgo o vivir con más incertidumbre.

El desgaste que no sale en las noticias

El barómetro no habla de una crisis inminente. No hay una caída brusca ni un desplome evidente. Pero sí señala algo que, a veces, es más peligroso: el desgaste poco a poco.

Ese “ir tirando”. Ese ajustar aquí, recortar allá, aguantar un poco más.

Ese seguir… sin saber muy bien hasta cuándo.

Porque al final, la sensación que queda es esa: que muchas pymes están resistiendo. Sí. Pero cada vez con menos margen, con más presión y con una pregunta flotando en el ambiente que nadie termina de responder del todo:

¿Cuánto tiempo se puede vivir así sin que algo termine cediendo?

A veces, las cosas no se rompen de golpe. A veces simplemente… se van gastando. Y cuando quieres darte cuenta, ya no son lo que eran.


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