Las claves de la renovación de Movistar Plus+ en plena crisis interna

La llegada de Marc Murtra a la presidencia de Telefónica ha supuesto algo más que un relevo en la cúpula: marca un cambio de ciclo. La nueva dirección ha decidido romper con una larga etapa caracterizada por un enfoque que algunos definen como socialdemócrata para dar paso a una estrategia más liberal, centrada en la eficiencia (que incluye un ERE), la reducción de costes y la concentración de recursos en áreas consideradas críticas para la supervivencia del grupo.

En ese contexto se encuadran varias decisiones de calado: la venta progresiva de filiales latinoamericanas, el recorte de dividendos para liberar capital con el que afrontar nuevos retos, y una reestructuración profunda de su negocio audiovisual.

Publicidad

Movistar Plus+ se ha convertido en uno de los principales campos de pruebas de este nuevo rumbo. La plataforma atraviesa una transformación que combina ajustes severos con apuestas selectivas. Por un lado, ha acometido recortes significativos en contenidos originales, especialmente en el área de entretenimiento, prácticamente desmantelada.

Por otro, prepara nuevos ajustes en ficción, justo cuando había logrado consolidar una identidad reconocible en el panorama audiovisual español. Todo ello contrasta con el incremento del gasto en deporte premium, especialmente fútbol, convertido ahora en el eje central de la estrategia. Este giro no se produce en el vacío. Un artículo de más de 4.000 palabras publicado recientemente por El Confidencial, titulado ‘Purga y caos en Movistar Plus+: dentro del año más turbulento en la tele de Telefónica’, ha contribuido a agitar el debate público y a tensionar aún más la percepción sobre el momento que vive la compañía.

El texto describe una organización en plena convulsión interna, marcada por cambios abruptos, luchas de poder y una aparente falta de rumbo estratégico. Sin embargo, fuentes cercanas al Gobierno matizan esa lectura y llaman a contextualizar el enfoque del medio. Según estas voces, el artículo debe entenderse en el marco de lo que califican como una «fiebre antisanchista» que estaría afectando a determinadas cabeceras.

Recuerdan además que El Confidencial ha defendido durante años una supuesta ausencia de línea editorial definida, aunque sus últimos movimientos —incluidos fichajes en la redacción— apuntarían, a su juicio, hacia una posición más escorada ideológicamente.

Estas mismas fuentes subrayan también una omisión relevante en el análisis: las pérdidas estructurales que arrastraba Movistar Plus+ desde hacía años. Aunque la plataforma había logrado mejorar algunos indicadores recientemente, su modelo de negocio llevaba tiempo mostrando signos de agotamiento en un mercado cada vez más fragmentado y competitivo.

mo Merca2.es
Movistar Plus+.

Más allá de la batalla de relatos, lo cierto es que Movistar Plus+ se enfrenta a decisiones difíciles. El refuerzo del deporte como contenido tractor es una de ellas. La renovación de los derechos de la Champions League hasta 2031, con un incremento significativo respecto al ciclo anterior, confirma que la compañía considera el fútbol como su principal herramienta para captar y retener suscriptores. En un entorno donde los derechos deportivos no dejan de encarecerse, mantener este tipo de activos se ha convertido en una cuestión casi existencial.

Pero esta apuesta tiene un coste elevado. Mientras se destinan recursos crecientes al deporte, otras áreas sufren ajustes. La pérdida de competiciones como la NBA, la ACB o varias ligas europeas ha debilitado la posición histórica de la plataforma, obligándola a concentrarse en menos activos, pero más caros.

El equilibrio entre inversión y retorno es cada vez más delicado. En paralelo, la compañía ha intensificado su estrategia comercial. Las promociones agresivas y la flexibilización de sus paquetes buscan adaptarse a un mercado donde el precio se ha convertido en un factor decisivo. La irrupción de operadores low cost ha cambiado las reglas del juego, obligando a Telefónica a abandonar parcialmente su tradicional posicionamiento premium.

Otro de los elementos clave de esta transición es el ajuste de plantilla. El expediente de regulación de empleo planteado por Telefónica afecta a casi 5.000 trabajadores, y Movistar Plus+ no es ajena a este proceso. La reducción de personal genera inquietud interna, especialmente en áreas creativas y de producción, donde existe el temor de que la pérdida de talento impacte directamente en la calidad de los contenidos.

CAMBIOS EN LA CÚPULA

Este clima de incertidumbre se ve agravado por los cambios en la cúpula directiva. La salida de figuras clave en la etapa anterior como Domingo Corral y la llegada de nuevos responsables, afines todos al Gobierno, han generado dudas sobre la continuidad del modelo que permitió a la plataforma alcanzar algunos de sus mayores éxitos recientes.

Muchas de las producciones que han cosechado premios y reconocimiento internacional son fruto de decisiones tomadas antes del actual giro estratégico, lo que alimenta el debate sobre el futuro de la ficción propia.

En este sentido, la etapa dorada de las series originales contrasta con el escenario que se dibuja ahora. Títulos aclamados por crítica y público consolidaron una marca basada en la calidad y la autoría, pero ese modelo es caro y difícil de sostener en un entorno de presión financiera.

La nueva dirección parece apostar por una oferta más equilibrada, menos arriesgada y potencialmente más orientada a audiencias amplias Aun así, no todo son recortes. La plataforma trabaja en un rediseño de su identidad que busca adaptarse a los nuevos hábitos de consumo. La televisión lineal pierde peso frente al streaming, y los públicos jóvenes demandan formatos distintos.

El reto consiste en encontrar un punto intermedio entre la ambición creativa y la viabilidad económica. En este proceso, Movistar Plus+ también ha descartado algunas de las ideas que se habían puesto sobre la mesa en los últimos meses, como la creación de una productora propia, que podría haber supuesto el final de su joint venture con Atresmedia (Buendía Estudios), o el lanzamiento de un canal en abierto en la TDT.


Publicidad