El conflicto de Irán está azotando a los mercados internacionales, es un hecho; lo que pocos saben es cómo funcionan estas tensiones dentro del mercado energético global. El estrecho de Ormuz es un enclave estratégico por el que pasa hasta 20% del crudo mundial, la cuestión es que ese crudo no va a Europa, va a Asia. Asia cuenta con dos de los países más demandantes de crudo y refino: China e India.
Según ha explicado para Merca2, Antonio Aceituno, CEO de Tempos Energía, al no tener estos países acceso a estas materias primas, tensan el mercado aumentado el precio general del refino y del crudo, que es al final lo que da pie a que el surtidor refleje precios tan elevados. Es decir, Irán utiliza el mercado asiático como arma para poder hacer daño a Estados Unidos y a sus aliados occidentales; y esta situación ha reforzado la necesidad de que Asia (como mercado principalmente perjudicado) tenga que redoblar la marcha en el desarrollo de energías renovables.
La presión en los mercados asiáticos podría forzar un esfuerzo hacia las renovables
Esta es la principal tesis de un reciente informe del Institute for Energy Economics and Financial Analysis (IEEFA), que advierte de que las tensiones en torno a Irán están poniendo de relieve la vulnerabilidad energética de Asia y la urgencia de acelerar la transición hacia fuentes renovables.
Los 400 millones de barriles de la AIE han comprado consuelo, pero no convencen al mercado
En su análisis, titulado “Iran tensions underscore the urgency of Asia’s renewables pivot for macroeconomic stability”, el think tank energético sostiene que los episodios de tensión en Oriente Medio tienen un impacto directo en las economías asiáticas por su elevada dependencia de combustibles fósiles importados. La región es, con diferencia, el principal destino del petróleo y del gas natural licuado que transitan por el estrecho de Ormuz, lo que la expone a fuertes oscilaciones de precios cada vez que aumenta el riesgo geopolítico.

De hecho, el informe señala que en apenas unos días los mercados energéticos han reaccionado con subidas significativas. El precio del crudo y del gas natural licuado ha registrado fuertes repuntes en los mercados internacionales, reflejando el temor de los inversores a posibles interrupciones en el suministro.
Las cadenas de suministro: el nuevo talón de Aquiles de las energías limpias
Según el IEEFA, este tipo de shocks energéticos no solo encarecen la electricidad y los combustibles, sino que pueden trasladarse rápidamente al conjunto de la economía. El aumento del coste de la energía presiona la inflación, deteriora las balanzas comerciales de los países importadores y añade tensión a las monedas de las economías emergentes.
Ante este escenario, el instituto sostiene que acelerar el despliegue de energías renovables (especialmente solar y eólica) puede convertirse en una herramienta clave para reducir la exposición de Asia a la volatilidad de los combustibles fósiles. En este sentido, el análisis insiste en la idea de que la transición energética, no solo es una cuestión climática; sino de seguridad económica.

El informe destaca, además, que a los precios actuales del gas natural licuado generar electricidad con gas puede resultar entre tres y cuatro veces más caro que hacerlo con energías renovables a gran escala, lo que refuerza el argumento económico a favor de acelerar la inversión en estas tecnologías.
En definitiva, el IEEFA concluye que la actual crisis geopolítica vuelve a demostrar la fragilidad de un sistema energético basado en combustibles importados y apunta a que Asia tendrá que intensificar su apuesta por las renovables si quiere reducir su exposición a futuras crisis en los mercados internacionales.





