El impacto de las redes sociales ha supuesto una revolución que puede observarse en la forma en que nos relacionamos los unos con los otros. Hablar en persona ha dado paso a la comunicación a través de las pantallas, mediante chats o videollamadas.
Su aparición ha traído cosas positivas, pero también negativas. Bien utilizadas, las redes sociales son un medio excelente para conectar con los demás, pero, al mismo tiempo, pueden convertirse en caldo de cultivo para actitudes dañinas como el bullying. De este modo, impactan de diversas formas en las relaciones personales.
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1. Más conectados, pero más solos
Utilizar Instagram, Facebook, TikTok o cualquier otra red social nos permite conectarnos con facilidad con muchas otras personas. Así, es posible hablar con gente que se encuentre en otros países y estar al tanto de las novedades de nuestros amigos y conocidos.
Sin embargo, la comunicación que promueven las redes sociales es superficial. Muchos no buscan conectar o establecer relaciones con otros, en realidad, sino las interacciones superficiales. Algo en lo que podemos ver el impacto de las redes sociales es en los mensajes breves o los “likes”, que han sustituido las conversaciones profundas y se han convertido en un modo de hacer acto de presencia, sin estar en realidad presentes.
No quiere decir, por supuesto, que esta forma distinta de relacionarse sea peor, pero lo cierto es que ofrece menos conexión emocional.
2. El impacto de las redes sociales en la autoestima
Una de las consecuencias que más se han analizado del uso de las redes sociales es su impacto en la autoestima. Las personas suelen utilizarlas para mostrar que sus vidas son perfectas, lo que trae consigo comparaciones de manera constante.
Muchos, sobre todo adolescentes, olvidan que la gente muestra lo que quiere que se vea y esto, normalmente, no coincide con la realidad. Sin embargo, el impacto de las redes sociales en la autoestima y la forma que tenemos de autopercibirnos es muy poderoso.
Algunas de las consecuencias negativas que esto produce son la frustración por expectativas poco realistas y las inseguridades, lo que da lugar a conflictos tanto en el entorno del usuario como consigo mismo. Intentar parecerse a otros o el consumo de fake news representan algunos de los problemas derivados de su uso.
Por eso, es importante utilizar las redes sociales con objetividad, siendo conscientes de que quienes las usan solo muestran una parte de su historia o dicen lo que quieren que creamos. Tener esto en cuenta puede ayudar a reducir el impacto negativo que generan en nosotros.
3. Control sobre otros y conflictos digitales
Otras consecuencias negativas del impacto de las redes sociales en nuestras vidas son el peligro de la falta de privacidad y los conflictos digitales. La gran mayoría utiliza las redes como ventanas abiertas a través de las cuales expresarse. Esto ofrece una mayor sensación de libertad de expresión, pero, en realidad, lo que exponemos a los demás es a nosotros mismos.
El hecho de poder ver la actividad de otros induce a actitudes tóxicas, sobre todo, entre adolescentes, que se saldan con mayor control y casos de acoso. Además, como la comunicación es escrita, da lugar a malas interpretaciones y, por tanto, a discusiones, potenciadas muchas veces por el anonimato en redes.
4. Reducción del tiempo presencial con nuestro entorno
El hecho de que podamos hablar a través de un chat o una videollamada es otra demostración del impacto de las redes sociales. Hay personas que prefieren no quedar en persona si no es por algún tema relevante y han dejado a un lado los beneficios de verse y pasar un rato con su entorno.
Asimismo, también se ha observado que, incluso en las relaciones presenciales, el móvil se ha convertido en un punto de desconexión que reduce la atención entre sus interlocutores. Algo que, al final, se traduce en vínculos más débiles y menor empatía.
5. Mayores oportunidades de proyección personal y laboral
No todo el impacto de las redes sociales es negativo en las relaciones personales. De hecho, constituyen un medio muy útil tanto para conocer gente con afinidades e intereses similares a nosotros e, incluso, para emprender.
Lo importante, es utilizarlas con responsabilidad, como se intenta promover desde el Instituto Nacional de Ciberseguridad, y entender que, ante todo, representan un complemento, pero no un sustituto de las relaciones personales.





