Arte Salmerón: el negocio millonario de Semana Santa

Detrás de los grandes pasos que procesan por España en Semana Santa hay un negocio millonario.
Uno de sus exponentes es Arte Salmerón, un taller dedicado al arte religioso.
Su facturación ya supera el millón de euros, tras un crecimiento explosivo.

La tarde de Viernes Santo en Madrid siempre es especial. La procesión que arranca en torno a las 19:00 horas quizá no sea de las más conocidas de España —la competencia es elevada—, pero su protagonista sí es uno de los ejes centrales de la fe en el país: Nuestro Padre Jesús de Medinaceli. Se trata de un paso muy esperado en la capital, especialmente desde que su trono dejó las ruedas para volver a ser transportado a hombros de 180 devotos. Una transformación realizada por el taller español Arte Salmerón, que ha hecho de la Semana Santa un negocio millonario y en plena expansión.

El éxito de Arte Salmerón, especialmente a la hora de multiplicar su negocio, es ‘relativamente’ reciente, pero no así su historia. El taller nació en la década de los 60, fundado por Manuel Salmerón en Socuéllamos. Aunque inicialmente fue concebido como una factoría de ebanistería tradicional —donde se fabricaban muebles, principalmente—, la precisión con la madera del tallador pronto llamó la atención de parroquias locales. En una España de posguerra que buscaba restaurar el patrimonio religioso dañado, Manuel encontró su nicho.

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Pese a la importante transformación inicial, Arte Salmerón todavía afrontaría nuevos saltos cualitativos. Uno de los más relevantes fue la adopción del aluminio —más concretamente aluminio de aviación— para la creación de las estructuras de los pasos. De hecho, el taller fue uno de los primeros en España en implementarlo, lo que permitió que sus monumentales estructuras redujeran su peso hasta en un 40%, facilitando así su transporte y manejo.

Arte Salmerón dispara su negocio al calor de la religión

Las dos últimas grandes revoluciones de Arte Salmerón han sido más recientes, pero posiblemente aún más decisivas. La primera fue la incorporación de la imaginería como nueva línea de negocio —impulsada por las nuevas generaciones, David y Óscar, al frente de la empresa—, lo que permitió ofrecer un servicio integral: desde la talla del Cristo o la Virgen hasta el trono y el retablo donde descansa la imagen durante todo el año. La segunda ha sido su expansión internacional, especialmente hacia América, donde el taller ha llevado sus creaciones.

Esta transformación ha provocado un salto significativo en la facturación de Arte Salmerón. Así, la sociedad que concentra el negocio —Taller Arte Religioso Salmerón SL— ingresó en sus últimas cuentas publicadas, correspondientes a 2024, cerca de 1,2 millones de euros, tras registrar un incremento del 19,7%. Un crecimiento de doble dígito que prácticamente replica el experimentado en los dos ejercicios anteriores. Como resultado, Arte Salmerón ha aumentado su volumen de negocio en un 73,5% desde 2021.

La expansión de los ingresos no es un fenómeno nuevo. De hecho, si se excluye el impacto de la pandemia, Arte Salmerón ya había registrado un crecimiento notable durante la década anterior. En 2019 alcanzó su máximo histórico —posteriormente superado en 2022, 2023 y 2024— con una facturación cercana a los 800.000 euros, tras crecer un 318% en los diez años previos. Además, el taller ha logrado este crecimiento manteniendo unos resultados operativos sólidos, sin registrar pérdidas a lo largo de su trayectoria.

Arte Salmerón trabaja con un margen bruto del 85%

Las cuentas de Arte Salmerón presentan características particulares, algo esperable en un taller de carácter creativo. Esto se refleja, por ejemplo, en el coste de sus aprovisionamientos, que es significativamente inferior al de otros sectores: no alcanza el 20% de los ingresos, frente al 53% de media en industrias más convencionales. Este factor permite que el margen bruto de Arte Salmerón se sitúe cerca del 85% en el último ejercicio.

No obstante, el principal reto para la compañía está en el control de los costes de personal. En los últimos tres años, estos han crecido un 47,5%, una cifra relevante, aunque inferior al aumento de los ingresos. Esto ha permitido a Arte Salmerón mantener un resultado de explotación positivo y seguir generando beneficios, que en el último ejercicio crecieron un 30,8%.

Todo ello se ha logrado no solo gracias a encargos nacionales, como el trono que portará a Nuestro Padre Jesús de Medinaceli este Viernes Santo por las calles del centro de Madrid. También destacan obras como el paso de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, pieza clave de la Semana Santa de Sevilla (Hermandad de la Macarena). A esto se suman proyectos internacionales, incluyendo encargos para catedrales en Estados Unidos y hermandades en países como Panamá y México.

En definitiva, Arte Salmerón ha pasado de fabricar muebles en su localidad de origen a enviar contenedores marítimos con retablos de hasta 15 metros de altura, desmontados y listos para ser ensamblados como un puzle gigante en el extranjero. Un negocio millonario que no solo se ha consolidado, sino que continúa creciendo año tras año a ritmos que superan con creces los de muchos otros sectores.


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