El modelo regulatorio de Italia hace que empresas como Terna e Italgas estén mejor posicionadas que empresas españolas como Redeia y Enagás. Esta es la principal conclusión del último informe de RBC, firmado por el analista Fernando García, que plantea que en el contexto macroeconómico actual con subidas de tipos sobre los 20-30 puntos en lo que va de año, las redes italianas, debido a cómo esta diseñada su regulación, son claramente superiores respecto a sus pares en el sur de Europa.
Terna e Italgas vs. Redeia y Enagás: cuando la adaptación gana la carrera
En este sentido, el informe apunta a que la gran diferencia entre los modelos se basa en la capacidad de adaptación. Mientras que el modelo italiano cuenta con un sistema vinculado a la inflación, España mantiene un modelo de WACC fijo durante periodos de 6 años.

Es decir, las redes italianas cuentan con una capacidad de adaptación frente al incremento de los costes financieros y operativos derivados de la inflación, mientras que las españolas se quedan desprotegidas ante esta clase de escenarios. Algo patente incluso desde la actualización del marco regulatorio de la CNMC para el sistema gasista que solo reconoce la inflación acumulada hasta 2025, y no cuenta con un sistema indexado automáticamente a este valor como pasa en Italia.
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Esta diferencia da pie a que empresas italianas tengan una cotización más atractiva que las españolas. En el caso de Terna está valorada 19 veces sus beneficios estimados para 2026, un valor superior a la media sectorial de 16 veces. Mientras que si miramos a su par español, Redeia cuenta con unos niveles inferiores a Terna pero ligeramente superiores a la media, con un valor de 16,3 veces PER 2026. Por ello, RBC apunta que una regulación con una mejor capacidad de adaptación como la italiana favorece a que sus empresas tengan una mayor visibilidad de beneficios.

Esta situación también afecta a los TSOs vinculados al gas. Italgas cotiza barato con un valor de 13,6 veces sus beneficios estimados para 2026, muy por debajo de la media sectorial, pero con un crecimiento de beneficios estimados del 9% interanual entre 2026 y 2030, superando a la media de empresas gasistas del 3%. De hecho, los analistas canadienses apuntan que pese a tener un factor de crecimiento relativamente elevado está siendo infravalorada en el mercado con posibilidades de que bajen su cotización para 2030 a 10 veces; de ahí a que sea para RBC una clara recomendación de Sobre ponderar por su potencial de revalorización.
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En cambio, en el caso de Enagás ocurre lo opuesto a su contraparte italiana: cuenta con una cotización cara por encima de la media de 16-17 veces PER 2026-2030, a pesar de que su base de activos regulados podría caer un 5% anual hasta 2030. Situación que podría darse por la fase en la que se encuentra el sector gasista en España, donde hay dificultades para la expansión de activos debido a las dificultades de encontrar rentabilidad en los mismos.
Por lo que, en definitiva, si hay que poner un ganador la regulación italiana tiene un mejor posicionamiento que la española, ya que no solo protege a sus empresas de efectos como la inflación sino que gracias a estar indexada a este valor permite garantizar visibilidad de beneficios a sus empresas. Es decir, Italia en comparación con el modelo inamovible español de 6 años, tiene todas las ventajas de adaptarse ante un entorno macroeconómico cambiante.




