Millones de personas saben que viven endeudadas, y aun así siguen comprando. Siguen deslizando la tarjeta, sumando cuotas y aplazando decisiones que saben que deben tomar. ¿Qué hay detrás de este ciclo que parece imposible de romper? Macarena Riva, experta en finanzas personales que ha acompañado a miles de personas a salir de la deuda y construir paz financiera real, tiene respuestas claras y sin rodeos de como ahorrar.
Maca Riva no endulza la realidad ni habla desde la teoría. Lo hace desde la experiencia de haberse sentado frente a cientos de personas con sus Excel de gastos abiertos sobre la mesa y descubrir, una y otra vez, los mismos patrones. Según ella, el problema para ahorrar no es solo económico sino también profundamente emocional y cultural.
Las apariencias y la mentalidad del «hoy» limitan tu posibilidad de ahorrar

Para Riva, hay dos razones principales que explican por qué la gente sigue sin ahorrar y endeudándose aunque sea plenamente consciente de su situación. La primera es el peso de las apariencias. «El vecino tiene coche nuevo y yo también quiero uno», asegura.
Las redes sociales han amplificado este fenómeno hasta niveles sin precedentes, pero el mecanismo lleva décadas instalado en la cultura latina. El problema se vuelve especialmente visible en los más jóvenes: ir al concierto de moda cuando el precio equivale casi al sueldo mensual entero no parece descabellado si todos los amigos van.
La segunda razón es una suerte de rendición ante la complejidad del mundo. Esa mentalidad de «mejor lo disfruto hoy porque mañana no sé qué pasará» impide construir hacia el futuro y lleva a tomar decisiones financieras que, miradas en perspectiva, resultan devastadoras. En Latinoamérica, señala la experta, esto se combina con una aversión cultural al largo plazo: no se contratan seguros, no se piensa en la jubilación y el mañana se trata como un problema que ya llegará solo.
Frente a este panorama, Riva tiene una frase que cada vez que pronuncia enciende el debate en redes sociales: si no te alcanza para ahorrar, no te alcanza para la vida que estás viviendo. No es crueldad. Es matemática. Dos verdades pueden coexistir al mismo tiempo: el sistema puede ser injusto y los salarios insuficientes, y al mismo tiempo el estilo de vida que se lleva puede estar por encima de las posibilidades reales. Reconocer esa segunda verdad es el primer paso para cambiar algo.
Deuda productiva sí, deuda de consumo nunca
Uno de los conceptos que Riva defiende con más energía es la distinción entre deuda productiva y deuda de consumo. La primera la celebra: endeudarse para comprar una máquina que generará ingresos, invertir en un negocio con proyección real o financiar una formación que abrirá puertas tiene todo el sentido del mundo. La segunda, en cambio, es para ella el vehículo más poderoso para acelerar la pobreza.
Cuando revisa los gastos de sus clientes, el patrón se repite con una regularidad que asombra. Ese 70% que «no sé a dónde se va» casi siempre esconde el concierto que no alcanzaba, la compra nocturna por aburrimiento o el viaje que se cargó a la tarjeta con la promesa mental de pagarlo después.
La solución que propone Riva no exige heroísmos. Para quienes sienten que ahorrar es imposible, recomienda comenzar con solo el 5% del ingreso durante tres meses. En la mayoría de los casos, la vida no cambia de manera significativa con esa diferencia, pero el hábito de ahorrar empieza a instalarse. Con el tiempo ese pequeño porcentaje se convierte en colchón, el colchón en paz y la paz en libertad.
La conversación sobre dinero, concluye Riva, es una que nadie enseña en la escuela y pocas familias tienen en casa. Dieciocho años aprendiendo el teorema de Pitágoras y ni una sola lección sobre cómo funciona el interés compuesto o por qué ahorrar desde joven cambia el destino financiero de una persona. Mientras eso no cambie, el ciclo seguirá repitiéndose. Y la tarjeta, al límite.






