Tras una puja demasiado larga, Aena ha conseguido hacerse con el control del aeropuerto Río de Janeiro-Galeão; con este serán ya 18 aeropuertos que la empresa gestiona en Brasil. La empresa española lleva ya varios meses en el proceso de licitación, pero finalmente las autoridades del país sudamericano han confirmado que serán los encargados de gestionar el espacio durante los próximos 13 años, hasta 2039, y con la posibilidad de alargar el acuerdo por otros cinco años.
Es otra pieza dentro del puzle internacional que ha construido la empresa española, participada en un 51% por el Estado. En total, se trata de 32 aeropuertos fuera de las fronteras españolas gestionados por Aena, que incluyen una presencia destacada en países como México, Reino Unido o Jamaica. No es un dato menor, pues a medida que los datos de visitantes en el territorio español han crecido, la empresa también se ha podido permitir aumentar su presencia fuera del territorio ibérico, aunque siempre con cautela.
Según el presidente de Aena, Maurici Lucena, se trata de «una estrategia oportunista», en la que han aprovechado las opciones presentes en el mercado para aumentar su presencia en otros territorios. El caso de Brasil, donde la empresa controla unos 17 aeropuertos, es especialmente llamativo, pues los convierte no solo en una pieza clave de la aviación y el turismo en el país, sino en todo el continente americano, pues se trata de uno de los más visitados.

Además, el control del nuevo aeropuerto ya hace de la empresa española una de las que más viajeros recibe en todo el mundo. En total, sin tomar en cuenta el crecimiento de los últimos meses, los datos más recientes de todos los aeropuertos que controla la empresa los ponen por encima de los 400 millones de pasajeros. Esto la posiciona para seguir creciendo en el corto plazo, aunque de momento los accionistas han mantenido cierta cautela ante su nueva adquisición.
LOS ACCIONISTAS MANTIENEN CIERTA CALMA
Lo cierto es que los accionistas tampoco han celebrado demasiado la nueva adquisición. Quizás por la fecha, o bien por los riesgos reales que tiene el turismo en los próximos meses —dependiendo de cómo evolucione la crisis en Irán— no se ha notado un gran movimiento en el valor de la acción, que de hecho ha tenido una ligera caída desde el anuncio. Es un punto llamativo, pero que recuerda que, a pesar de los buenos datos de la empresa y del turismo a principios de año, hay motivos para preocuparse en 2026.
En cualquier caso, la empresa incluye entre sus planes subir el EBITDA generado por sus apuestas internacionales del 10% al 15% del total. No es un esfuerzo menor y les obliga a mantenerse abiertos a nuevas ofertas. En cualquier caso, el de Río de Janeiro es un aeropuerto clave para este objetivo, que según los reguladores brasileños generó 166 millones de dólares en ingresos netos durante 2024.
Además, el propio Lucena ha asegurado que Brasil es un territorio atractivo por varios motivos. «Brasil cumple estrictamente el principio fundamental de generación de valor para sus accionistas públicos y privados y es, además, un claro ejemplo de la capacidad de producir sinergias que generan valor», afirmó el presidente en unas declaraciones recogidas por el diario Expansión.
Por su lado, desde Jefferies han mantenido la posición de Comprar y han señalado que la adquisición del nuevo aeropuerto va en línea con la estrategia internacional de la empresa. Será clave seguir de cerca sus números para el resto del año y saber cómo siguen reaccionando tanto sus accionistas como los expertos ante este tipo de movimientos.
UNA PAUSA EN LAS ADQUISICIONES DE AENA
A pesar de los esfuerzos de aumentar su EBITDA internacional, todo indica que de momento Aena pondrá el freno a las adquisiciones. La empresa está en pleno proceso de aprobación del Tercer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III) y en el inicio de su plan de inversión en el territorio español, que llega hasta los 13.000 millones de euros en los próximos años. En ese panorama, es de esperar que reduzca los esfuerzos, tanto humanos como económicos, en aumentar su presencia internacional.

Mientras tanto, internamente tienen cosas que celebrar. Es cierto que a la empresa no le faltan las críticas por el estado de algunos aeropuertos en el país y por lo elevado de los cánones operativos pedidos a las aerolíneas. También se critica por no revisar propuestas como la de construir un segundo aeropuerto en Madrid para responder al alto número de pasajeros en Barajas. Aun así, de momento el rebote del turismo pospandémico la mantiene bien encaminada en el futuro inmediato.




