No es un secreto que los problemas del sistema de alta velocidad español se han multiplicado tras el accidente en Adamuz. Además, ha sido una situación que ha castigado más a las empresas privadas que funcionan en el sistema local. Y es que, aunque Renfe ha podido operar la ruta de Adif interrumpida tras el accidente gracias a un servicio especial de autobuses entre Málaga y Antequera, ni Ouigo ni Iryo han podido programar trenes para la ciudad andaluza en esta Semana Santa.
Es un dato doloroso, pues Málaga es una de las ciudades clave del turismo en estas fechas. La realidad es que los problemas se han notado en los datos del sector, pues aunque quienes han planeado el viaje con tiempo lo han mantenido, las reservas y «escapadas» de última hora se han reducido por la situación. No solo los nuevos participantes del «juego de trenes» no han podido viajar a la ciudad en estas fechas, sino que toda la ruta andaluza está afectada por los límites de velocidad impuestos por Adif.

De momento, desde Adif se espera que se pueda abrir de nuevo la ruta a Málaga antes de que acabe el mes de abril. Sería un paso fundamental para recuperar del todo la normalidad del sistema, que sigue afectado tras el accidente. También permitiría recuperar la confianza de los usuarios en un mercado nacional que amenaza con encogerse por primera vez desde la liberalización por las dudas que ha generado el caos de los últimos meses.
ADIF NO ESPERA UNA SOLUCIÓN RÁPIDA
Es cierto que el resto de las rutas andaluzas funciona con relativa normalidad, aparte de los retrasos por los límites de velocidad que ha impuesto Adif. La realidad es que, incluso en las zonas donde sigue llegando la alta velocidad, se ha evidenciado un efecto en el turismo, pues entre la situación del tren y el aumento ya evidente en el precio de los vuelos generado por la crisis de Irán, hay una caída evidente en las visitas a Andalucía.
Según la Confederación Española de Agencias de Viajes, en datos citados por El Mundo, se espera que en esta Semana Santa la zona sufra una caída de entre 5 y 7 puntos porcentuales; en comparación, se espera que en el resto del país el dato mejore entre un 5% y un 10%. En esta situación no hay demasiadas opciones más que esperar que la situación esté resuelta de cara a la temporada estival. De momento, tanto Iryo como Ouigo están esperando que desde Adif se confirme otra fecha para poder retomar sus operaciones en toda la comunidad autónoma y llegar con normalidad a Málaga.
Desde Adif se ha señalado que no se espera la reapertura de la ruta hasta la última semana de abril. Incluso entonces avisan que se abrirá solo una de las vías, lo que hará que el trayecto sea más lento de lo usual, aunque seguramente se reduzca por debajo de las cuatro horas y media que actualmente anuncia Renfe entre Madrid y Málaga.
PROBLEMAS PARA OCUPAR LOS TRENES
Lo cierto es que no es la única ruta en la alta velocidad donde se han evidenciado los problemas del servicio. En líneas generales, se ha percibido que en las primeras semanas tras el accidente la ocupación de los trenes de las tres operadoras había disminuido. En el caso de la ruta Madrid-Barcelona, la caída inició incluso antes del accidente, marcada por el aumento de los precios, y aunque poco a poco se recupere la normalidad, sigue habiendo problemas claros.
El dato de puntualidad del servicio ha empeorado para Ouigo, Iryo y Renfe, y las tres ya asumen que tendrán un retraso de al menos 25 minutos hasta el fin de año. En esta realidad, y con los precios subiendo, recuperar la ocupación en 2026 es un reto complicado, aunque se abra la ruta andaluza y se recupere la velocidad normal.
MIENTRAS TANTO, RENFE QUIERE TRENES MÁS RÁPIDOS
El contraste no podía ser más evidente entre la situación actual de la alta velocidad y el sueño de Óscar Puente. Mientras el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible sueña con un tren de alta velocidad que alcance los 350 kilómetros por hora, la infraestructura actual tiene que operar por debajo de los 300 kilómetros para los que está diseñado el sistema, algo que obligaría también a que Adif adaptara las líneas de todo el país.

Es un reto complicado, incluso si la nueva licitación de Renfe que busca 40 nuevos trenes ya pide que tengan la capacidad de operar a esta velocidad. De momento no hay ninguna empresa que oficialmente se haya sumado a la licitación, aunque es de esperar que algunas como Alstom, Hitachi o CAF puedan planteárselo, y el propio Puente ha coqueteado con la empresa pública china CRRC, a pesar de que la misma ha sido investigada por Bruselas por recibir fondos públicos del Gobierno del Partido Comunista Chino.




