Mulaya pincha en ventas y pone en jaque su expansión

Las ventas en las tiendas físicas de Mulaya cayeron un 20% en el último ejercicio.
La caída ha provocado que la empresa entrase en números rojos por primera vez desde 2012.
En el canal digital, el desplome no ha sido tan intenso, pero lleva dos años perdiendo ingresos.

Durante un tiempo, Mulaya se convirtió en una de las tiendas sensación en España. También conocida como la ‘Zara china’, tanto por el parecido de sus establecimientos y sus prendas con las de la marca española como por ser una compañía íntegramente de capital chino, la firma logró posicionarse con rapidez en el mercado. De hecho, gran parte de sus locales se ubican en algunas de las calles más importantes del país, especialmente en Madrid. Su facturación no paraba de crecer, llegando prácticamente a triplicarse respecto a periodos anteriores. Sin embargo, ese avance imparable parece haber perdido fuelle.

La filial de tiendas físicas de la compañía, Mulaya SL, pasó de facturar poco más de dos millones de euros en ejercicios como 2019 o 2021 a acercarse a los 4,5 millones en 2022 y superar los siete millones en 2023. Por su parte, su negocio online, que opera a través de otra filial, Mulaya Online, no registró un crecimiento tan acusado, aunque en 2022 alcanzó una cifra de ventas superior a los 5,3 millones de euros. Ahora, ambas divisiones no solo han visto caer su facturación, sino que sus resultados operativos también se han resentido de forma notable.

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Mulaya entra en números rojos por primera vez desde 2012

Este deterioro resulta especialmente relevante en el caso del negocio físico de Mulaya, que suele contar con una estructura de costes fijos más elevada y, por tanto, es más sensible a las caídas de ventas. En el último ejercicio auditado, correspondiente a 2024, la facturación descendió más de un 20%, pasando de alrededor de siete millones de euros a 5,58 millones, una caída significativa.

A ello se suma el aumento de los costes. Por ejemplo, los gastos de personal crecieron cerca de un 5% respecto a 2023, pero si se comparan con 2022 el incremento alcanza un notable 87,5%. Algo similar ocurre con otras partidas: los otros gastos de explotación aumentaron un 8,8% interanual y hasta un 62,7% en comparación con 2022.

Para contener esta situación, Mulaya ha tratado de ajustar otras partidas relevantes. Así, los aprovisionamientos descendieron algo más de un 14% y la amortización del inmovilizado se redujo un 28%. No obstante, esta reducción no es necesariamente positiva, ya que, aunque puede reflejar una mejor gestión del stock, en gran medida responde a una menor actividad comercial. Paralelamente, el equipo directivo ha optado por cerrar algunas tiendas relevantes, una medida que contribuye a reducir costes, pero que también evidencia un cambio de ciclo en la compañía.

El resultado final es el esperado en un contexto de caída de ingresos y aumento de costes: Mulaya registró un resultado de explotación negativo y cerró con pérdidas por primera vez desde 2012, cuando su facturación apenas superaba los 300.000 euros.

Mulaya Online resiste mejor que el negocio físico

Las cifras reflejan que la expansión que había protagonizado Mulaya en los últimos años parece haberse frenado, lo que obligará a la compañía a reordenar su estructura o a encontrar nuevas vías para impulsar las ventas en sus tiendas físicas. En el ámbito digital, sin embargo, la situación presenta matices distintos.

Aunque la facturación del negocio online también cayó, el descenso en 2024 fue muy leve, de apenas un 0,5%. Además, Mulaya Online logró mejorar tanto su resultado de explotación como sus beneficios. Aun así, el escenario no es tan positivo como podría parecer, ya que las ventas ya habían retrocedido en 2023, con una caída superior al 14%.

La clave de esta relativa resistencia radica en la mayor flexibilidad de costes del canal digital. En este caso, la reducción de los aprovisionamientos ha sido determinante: esta partida se desplomó un 21,7% respecto a 2023 y hasta un 35,3% en comparación con 2022, lo que ha permitido sostener la rentabilidad pese a la caída de los ingresos.

En definitiva, el auge que había experimentado Mulaya, especialmente tras la pandemia, parece haberse detenido. La compañía se enfrenta ahora al reto de redefinir su estrategia para recuperar el crecimiento y adaptarse a un entorno cada vez más competitivo.


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