La estanflación (stagflation) es una situación económica poco habitual en la que se combinan tres problemas al mismo tiempo: Inflación alta (suben los precios), crecimiento económico débil o nulo y alto desempleo
Es decir, la economía está “estancada” (no crece) pero a la vez todo se encarece.
Normalmente, cuando hay inflación, la economía suele estar creciendo. Y cuando hay crisis, los precios tienden a bajar o moderarse. La estanflación rompe esa lógica, lo que la hace difícil de gestionar.
¿Por qué ocurre? La estanflación puede deberse a varios factores, como subidas fuertes de costes (por ejemplo, energía o materias primas), políticas económicas ineficaces o crisis de oferta (menos producción disponible). Un caso clásico fue la crisis del petróleo de los años 70.
Para que entiendas mejor el concepto de estanflación en tu propia economía, imagina que: tu salario no sube o incluso baja, hay menos empleo, pero el precio de la comida, la gasolina y la vivienda sigue subiendo. Eso es estanflación.
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La pregunta entonces es ¿por qué preocupa a los bancos centrales? Pues porque tienen un dilema con la estanflación:
- Si suben tipos → frenan la inflación, pero empeoran el crecimiento
- Si bajan tipos → ayudan al crecimiento, pero aumentan la inflación

¿Por qué la crisis de Irán nos acerca a la estanflación?
Como dijimos antes, una fuerte subida en el precio de la energía puede generar estanflación. Y eso es lo que han provocado los ataques a Irán: precios del petróleo por encima de los 100 dólares. Por eso se habla ahora de estanflación.
El temor es aún más agudo hoy porque el último episodio real de ese tipo, en la década de 1970, se originó en los conflictos en Oriente Medio, la guerra de Yom Kipur durante la primera crisis petrolera y la revolución iraní durante la segunda.
Patrick Artus, asesor económico senior en Ossiam AM, affiliate de Natixis IM, explica el riesgo de estanflación en la zona euro y los factores que podrían intensificarlo.
- La economía de la zona euro ya se dirigía hacia un entorno de estanflación, caracterizado por crecimiento débil e inflación elevada, debido a la ausencia de ganancias de productividad y al aumento de los precios de los metales y semiconductores.
- El conflicto en Oriente Medio ha agravado este escenario, ya que el encarecimiento del petróleo y el gas natural ha generado un shock negativo de oferta que incrementa el riesgo de entrar en estanflación.
- Este contexto tendría implicaciones para la política monetaria, ya que el Banco Central Europeo podría adoptar una postura más restrictiva, especialmente si el aumento de los precios energéticos se traslada a salarios y precios.
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De esta manera el autor concluye que «la zona euro se está dirigiendo a un equilibrio estanflacionario«. Añade además que la situación es muy distinta a la de EE. UU. porque «el crecimiento de Estados Unidos está impulsado por el desarrollo de la inteligencia artificial y la inversión en software, lo que no ocurre en la zona del euro» y porque «Estados Unidos es un país exportador de petróleo y gas natural, por lo que el aumento de los precios no frena su crecimiento.
Y Enguerrand Artaz, gestor de fondos de La Financière de l’Échiquier, analiza las posibilidades de entrar en un periodo de estanflación: “la espiral de los precios de la energía no ha tardado en traer de vuelta un término sinónimo de un entorno que no es propicio para los mercados: la estanflación”.
“Si bien es prematuro utilizar esta terminología en estos momentos, no es menos cierto que refleja el sentimiento actual: el temor de que el crecimiento económico se desacelere y la inflación vuelva a aumentar”.




