El avance de la tecnología provoca que cambiemos la forma en la que trabajamos, nos informamos e incluso descansamos. Pasamos buena parte del día mirando una pantalla, ya sea la del móvil, la del ordenador o la de la tablet. Es una rutina que ya se ha normalizado tanto que muchas veces pasa desapercibida, pero que está teniendo consecuencias cada vez más visibles en la salud: se trata del dolor de cuello crónico.
Sabemos que cada vez más personas se quejan de dolor de cuello, rigidez en la parte alta de la espalda o molestias que incluso llegan a los hombros y la cabeza. Esto puede que fuese una incomodidad puntual, pero se está convirtiendo en un problema cada vez más frecuente en la vida diaria. Incluso, el llamado “cuello tecnológico” empieza a señalarse como una de las molestias más frecuentes, marcada por el uso constante de dispositivos electrónicos.
El móvil y las pantallas aumentan una molestia cada vez más común
El cuello tecnológico hace referencia al dolor, la rigidez o la tensión que aparece en el cuello y en los hombros como consecuencia de una mala postura mantenida al usar dispositivos digitales. Es una afección que se relaciona con el uso del teléfono móvil, porque obliga a inclinar la cabeza hacia adelante durante largos periodos de tiempo y, cuanto más se baja la mirada, mayor es la presión que soporta la columna cervical.
Esta práctica explica el hecho de que tantas personas terminan el día con molestias que parecen leves, pero que pueden ir ganando intensidad con el paso de las semanas, aunque a veces se trate de solo una sensación de tensión. En los casos más prolongados, esa incomodidad también puede extenderse hacia los brazos, las manos o la parte alta de la espalda.

Cuando el dolor de cuello deja de ser algo puntual
Uno de los grandes riesgos del dolor de cuello es que deje de verse como una molestia ocasional y termine convirtiéndose en algo recurrente. Son muchos quienes se acostumbran a convivir con esa tensión diaria en la zona cervical, llegando a pensar que es normal acabar así después de una jornada de trabajo o de muchas horas con el móvil. Debemos ser conscientes de que cuando el dolor de cuello se repite, no desaparece del todo o vuelve con frecuencia, no es opcional ignorarlo y conviene tomar medidas.
La parte negativa es que el cuerpo se adapta muy rápido a las malas posturas. Si pasamos demasiado tiempo con la cabeza adelantada y los hombros caídos, la musculatura acaba trabajando de forma incorrecta. Una práctica que genera fatiga, sobrecarga y una sensación constante de incomodidad que puede afectar incluso al descanso, al estado de ánimo o al rendimiento diario.
Pautas para prevenir el cuello tecnológico
La buena noticia sobre el dolor de cuello es que hay varios gestos sencillos que pueden marcar una gran diferencia: uno de los más importantes es evitar mirar el móvil con la cabeza completamente inclinada hacia abajo. Se recomienda elevar el dispositivo todo lo posible para que la mirada quede más al frente y el cuello no tenga que soportar tanta tensión.
Revisar la postura es otro hecho que conviene tener en cuenta, porque la pantalla debe colocarse a una altura adecuada para no obligar a bajar la cabeza, mientras que la espalda debe permanecer recta y los hombros relajados. Otra recomendación es apoyar bien los pies en el suelo, mantener los codos en un ángulo cómodo y contar con una mesa o superficie que permita descansar los antebrazos.
Y lo más importante que no debemos olvidar es hacer pausas. Levantarse cada cierto tiempo, cambiar de posición, estirar el cuello y mover los hombros ayuda a romper esa tensión acumulada que se genera al pasar demasiado rato en la misma postura. Porque uno de los grandes enemigos del cuello no es solo la pantalla, sino la inmovilidad prolongada.




