Metagestión: 40 años de inversión, prudencia y convicción frente a otra crisis

El conflicto en Oriente Medio (Irán) se está prolongando más de lo esperado

Santiago Moro, director general de Metagestión, ofrece en Merca2 consejos para los inversores ante la crisis de Oriente Medio.

En Metagestión cumplimos 40 años. Cuatro décadas desde la constitución de una de las primeras gestoras independientes de España, con una trayectoria construida sobre una idea sencilla, pero exigente: gestionar el ahorro de nuestros partícipes con el mismo rigor con el que gestionamos el nuestro.

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Nuestro fondo insignia, Metavalor FI, además, cuenta con un historial que se remonta a antes de 1992, algo poco frecuente en la industria. No sé cuántos fondos pueden presumir hoy de una historia tan larga; sospecho que muy pocos.

Celebramos este aniversario en un contexto complejo. El conflicto en Oriente Medio se está prolongando más de lo esperado y la incertidumbre geopolítica vuelve a condicionar el ánimo de unos mercados que, en los últimos años, se han acostumbrado a reaccionar con violencia ante cualquier sobresalto. Es lógico que muchos inversores se pregunten qué puede ocurrir y cómo deben posicionarse. Desde Metagestión queremos transmitir un mensaje de serenidad.

Lo primero que conviene recordar es que nuestros intereses están plenamente alineados con los de nuestros partícipes. Invertimos en nuestros propios fondos, soportamos las mismas comisiones y, por supuesto, sufrimos tanto o más que cualquier inversor cuando la rentabilidad se resiente. Esa alineación no es un eslogan comercial: forma parte de nuestra manera de entender este negocio.

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Es cierto que los mercados han cambiado profundamente. La sofisticación financiera ha traído consigo una proliferación de instrumentos derivados que, en demasiadas ocasiones, han dejado de actuar como herramientas de cobertura para convertirse en aceleradores de la especulación. Eso contribuye a que, a corto plazo, los movimientos del mercado sean con frecuencia menos racionales y más abruptos de lo que cabría esperar atendiendo exclusivamente a los fundamentales.

Es precisamente en los momentos de turbulencia cuando las oportunidades más interesantes tienden a aparecer. Imagen: Merca2
Es precisamente en los momentos de turbulencia cuando las oportunidades más interesantes tienden a aparecer. Imagen: Merca2

Nada de esto es nuevo. Pero conviene insistir en ello porque es precisamente en los momentos de turbulencia, cuando las ventas se extienden de forma indiscriminada, cuando las oportunidades más interesantes tienden a aparecer. No pensamos que el mercado sea delicado únicamente por la guerra o por el repunte del precio del crudo. Antes de esta crisis ya nos preocupaban las valoraciones excesivas en determinados activos, unos déficits fiscales difícilmente sostenibles, las primeras grietas en ciertas áreas del crédito privado y el papel del dólar en este nuevo entorno financiero.

¿Cómo estamos actuando en Metagestión frente a la crisis de Irán?

Con prudencia. Estamos observando con atención la evolución de los acontecimientos y mantenemos niveles de liquidez de entre el 12% y el 22%, según el fondo. En un entorno como el actual, precipitarse puede ser el mayor error. Nuestra impresión es que el mercado está mostrando una resistencia notable para la magnitud de los riesgos existentes, en buena medida porque muchos inversores confían en una resolución relativamente rápida del conflicto y no quieren quedarse fuera de un eventual rebote inicial. A ello se suma la propia mecánica del mercado: buena parte de las coberturas se deshacen con rapidez y la operativa de los creadores de mercado termina sosteniendo temporalmente las cotizaciones.

¿Por qué quedarse en liquidez es más arriesgado que invertir en Bolsa?

¿Qué va a pasar? Nadie tiene una bola de cristal. Pero la experiencia sí enseña algo importante: el largo plazo importa. Metavalor FI, desde sus orígenes, ha obtenido una rentabilidad anualizada cercana al 8% y ha multiplicado por trece su valor liquidativo. Ese dato no elimina la volatilidad, pero sí recuerda que el tiempo, la disciplina y la selección de activos terminan marcando la diferencia.

En mi equipo suelo insistir en que, cuando llega el momento, hay que mojarse. Y nuestra opinión es que las tensiones en el precio del crudo no deberían prolongarse demasiado tiempo, ya sea por una desescalada del conflicto o por una intervención más decidida que garantice la normalización del tránsito por el estrecho de Ormuz. Si ese escenario se confirma, es razonable esperar una recuperación relativamente rápida de las bolsas. Y, una vez pase el ruido, volverán a imponerse los fundamentales.

Porque eso es, en el fondo, lo que acaba importando. Hoy el mercado se mueve al ritmo de la especulación más intensa, pero las caídas indiscriminadas también están generando oportunidades. Nos gustan compañías de infraestructuras con deuda controlada y buenos márgenes, empresas vinculadas al sector inmobiliario y, si el impacto final de la guerra es limitado, creemos que las recientes caídas han mejorado la oportunidad que ya veíamos en algunos bancos nacionales.

Cumplir 40 años no nos lleva a la autocomplacencia. Al contrario: nos recuerda que invertir exige paciencia, prudencia y convicción. Y que, incluso en los momentos más inciertos, mantener la calma sigue siendo una de las decisiones más rentables.


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