¿El conflicto de Irán podría acelerar la adopción de los coches eléctricos?

Para la implantación definitiva de estos vehículos hay cuestiones como la disponibilidad de puntos de recarga que hay que solucionar.

El conflicto de Irán está provocando una escalada en los precios del petróleo que está afectando al precio del surtidor a nivel internacional. Ante este problema se ha propuesto la liberación de hasta 400 millones de barriles de crudo desde la Agencia Internacional de la Energía, además de medidas propias de los estados como el plan anticrisis del Gobierno de España limitando el impuesto de los hidrocarburos.

No obstante, estas medidas tienen un límite, son temporales e igual no pueden soportar toda la coyuntura de Irán, por ello la última nota de Wood Mackenzie apunta a que esta situación podría ser un acelerador para la implantación de los vehículos eléctricos.

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Irán actúa como acelerador de los coches eléctricos

El informe de la consultora energética Wood Mackenzie destaca que los precios del petróleo por la guerra de Irán impactan directamente en el coste de uso de los vehículos de combustión, debido a uso de combustible proveniente de esa misma materia prima. De hecho, según el análisis, cuando la gasolina y el diésel se encarecen, la economía de operar un coche eléctrico se vuelve más atractiva, especialmente en el caso de flotas empresariales o consumidores con altos niveles de desplazamiento.

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Bandera de Irán y de EEUU. Fuente: Merca2

Este efecto, subraya Wood Mackenzie, no es inmediato ni uniforme, ya que los consumidores tienden a adaptarse lentamente a los cambios de precios en combustibles, y un aumento temporal en el precio del petróleo no tiene porque implicar un cambio significativo en la demanda de vehículos eléctricos. Para que el impacto sea real, los altos precios deben sostenerse durante periodos prolongados, generando una percepción de que el cambio hacia la movilidad eléctrica no es solo una opción, sino una necesidad económica. En este sentido, los conflictos geopolíticos, como el actual en Irán, pueden actuar como un catalizador que acelera decisiones que, en condiciones normales, se habrían tomado de manera más gradual.

Los 400 millones de barriles de la AIE han comprado consuelo, pero no convencen al mercado 

Por otro lado, mas allá del coste del combustible, el informe enfatiza que aún existen factores que continúan siendo determinantes en la adopción de vehículos eléctricos y que en muchos casos los ralentiza. Entre ellos, la disponibilidad de infraestructura de carga es crucial: sin una red de puntos de recarga confiable y bien distribuida, el atractivo de los coches eléctricos disminuye.

De hecho, esto es algo patente en países como España, donde la cobertura de estaciones de carga aún es desigual entre regiones urbanas y rurales, este factor puede limitar la respuesta de los consumidores frente a los altos precios de la gasolina. Por otro lado, al impulso de la adaptación de los vehículos eléctricos influyen otros factores como: las políticas de incentivos y ayudas a la compra, así como la evolución de los costes de las baterías. Es decir, elementos que más allá de la coyuntura geopolítica de Irán, permitan una implementación sostenida de un parque de vehículos eléctricos.

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Batería de vehículo eléctrico. Fuente: Merca2

El fomento de los coches eléctricos es una tendencia estructural

Por otro lado, desde Wood Mackenzie apuntan a que situación internacional también añade aún más capas de complejidad, como es el caso de la liberación de hasta 400 millones de barriles de petróleo por parte de la Agencia Internacional de la Energía , que podría aliviar la presión sobre los precios del petróleo de forma temporal, pero no cambiar las tendencias estructurales del mercado.

Esto se traduce en que, si la tensión en Oriente Próximo continúa en el tiempo, aun con intervenciones como las de la AIE que solo compran tiempo, la situación continuaría forzando el avance hacia alternativas energéticas más sostenibles y económicas.

En definitiva, Wood Mackenzie lo tiene claro: la escalada de precios del petróleo provocada por el conflicto con Irán podría actuar como un acelerador de la transición hacia la movilidad eléctrica. No obstante, según aporta su análisis se trata de un impulso adicional a un proceso que se llevaba fraguando desde hace tiempo. Aún así, para la implantación definitiva de estos vehículos el informe señala que hay cuestiones como la disponibilidad de puntos de recarga que hay que solucionar.


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