Víctor Heras (26), experto en redes sociales: “No va a ganar más el que más sabe, sino el que mejor sabe comunicar lo que sabe”

Víctor Heras revela por qué la viralidad no depende del conocimiento, sino de cómo se comunica: claves para crecer en redes, atraer clientes y convertir contenido en ingresos sin recurrir a publicidad desde el inicio.

Hay personas que transforman una pantalla de móvil en una máquina de generar ingresos. Víctor Heras es una de ellas. Este experto en redes sociales, afincado en Miami, lleva años ayudando a marcas y creadores a construir audiencias millonarias desde cero. En una extensa conversación, compartió su visión sobre viralidad, autoridad digital y por qué saber comunicar vale más que cualquier título o conocimiento técnico.

Su trayectoria habla por sí sola. Comenzó repartiendo pizzas por 450 euros al mes en su pueblo y hoy gestiona cuentas que suman cerca de cien millones de visitas mensuales. El salto no fue casualidad, sino el resultado de entender antes que nadie cómo funciona realmente el juego de comunicar en redes sociales.

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Comunicar bien: El secreto detrás de la viralidad no es lo que piensas

Comunicar bien: El secreto detrás de la viralidad no es lo que piensas
Fuente: agencias

Para Heras, el gran error que cometen la mayoría de creadores de contenido es hablar demasiado para su cliente ideal y olvidarse del resto del mundo. Él lo resume en un concepto propio que llama ‘RUM’, siglas de Relevancia Universal de Mercado. La idea es sencilla pero poderosa: un vídeo se hace viral cuando cualquier persona puede entenderlo, independientemente de si pertenece o no al nicho del creador.

«Para que tu contenido sea viral en redes sociales, siempre tiene que ser algo que cualquier persona pueda entender y que sea aplicable para el día a día de la gente normal», explica. Cuando alguien dedica su contenido exclusivamente a hablar de indicadores de trading o de técnicas avanzadas de cualquier sector, el algoritmo no lo filtra hacia los expertos, simplemente lo ignora. El vídeo muere antes de nacer.

Su propuesta es la que él llama opción C: empezar con un gancho universal que atrape a cualquier espectador y, pasados los primeros cuarenta segundos, redirigir el mensaje hacia el cliente que realmente interesa. De esta forma, el creador juega en modo fácil porque consigue viralidad, genera autoridad y filtra a su público ideal dentro del mismo vídeo.

La lógica es matemática pura; si el uno por ciento de cualquier audiencia es cliente potencial, multiplicar las visitas por diez significa multiplicar también los clientes potenciales por diez.

Autoridad, congruencia y la gran diferencia entre España y Miami

YouTube video

Para Víctor Heras, comunicar bien no es suficiente si lo que se comunica no encaja con lo que se vende. La congruencia es la base de todo. Un experto en forma física que no cuida su cuerpo, o un asesor de imagen que va descuidado, destruye su credibilidad antes de abrir la boca. «Si tú vendes cómo estar en forma, estate en forma», dice sin rodeos.

A eso se suma la imagen personal, los casos de éxito demostrados y, sobre todo, la capacidad de comunicar con claridad y fluidez. En su opinión, el mundo digital no premia al más preparado sino al que mejor sabe comunicar lo que sabe.

Una afirmación que, lejos de ser provocadora, encuentra respaldo en su propio recorrido: trabajó con Jordan Belfort, el auténtico Lobo de Wall Street, y llevó al trader conocido como el Sensei de 100.000 a un millón de seguidores aplicando exactamente estos principios.

El contraste cultural entre España y Estados Unidos aparece como telón de fondo de toda su filosofía. En Miami, mostrar resultados es una herramienta de comunicar confianza. En España, el mismo gesto puede despertar desconfianza o incluso rechazo social. Sin embargo, Heras matiza que la mentalidad está cambiando y que él mismo vende más a público español que a cualquier otro. Los números, insiste, no se pueden rebatir.

Sobre los anuncios de pago, no los recomienda hasta generar al menos 100.000 euros mensuales de forma orgánica. Antes de ese umbral, cualquier persona con un teléfono y constancia puede construir una comunidad sólida y rentable publicando dos o tres vídeos semanales. Una afirmación que a muchos puede sonar exagerada pero que, viniendo de alguien que lo ha hecho y replicado en otros, merece al menos una segunda lectura.


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