Todos hemos escuchado las recientes declaraciones de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, asegurando que Europa cometió “un error estratégico” al alejarse de la energía nuclear. Por primera vez en mucho tiempo, Europa está volviendo a replantearse un giro de verdad hacia la energía nuclear, como una solución a la gran dependencia del continente a proveedores externos de energía, además de motivos climáticos.
El debate ha vuelto, y como posible alternativa al regreso de las nucleares, los analistas de European Liberal Forum (ELF), apuntan a los SMR o reactores modulares, que a sus ojos representan “un cambio fundamental en la forma de generar energía limpia”, al tratarse de instalaciones más pequeñas, flexibles y potencialmente más baratas de construir que las plantas nucleares convencionales.

La nuclear nunca desapareció del todo
Pese a la percepción extendida de que la energía nuclear estaba en declive en Europa, los datos muestran una realidad más compleja. Según el informe del ELF, en 2023 trece Estados miembros de la Unión Europea seguían operando centrales nucleares, que generaron aproximadamente 619.600 gigavatios hora (GWh) de electricidad, lo que equivale a el 22,8% de la producción eléctrica total de la UE.
Además, cuando se analizan únicamente las fuentes que no emiten CO2 durante la generación de electricidad, el peso de la nuclear es todavía mayor: más del 50 % de la electricidad libre de emisiones en Europa proviene de centrales nucleares.
En este sentido, Francia continúa siendo el gran actor nuclear europeo, responsable de más de la mitad de la producción nuclear del continente, seguida por países como Suecia o Finlandia. Sin embargo, el panorama energético europeo ha estado marcado en los últimos años por decisiones políticas contradictorias, como el cierre definitivo de las centrales nucleares en Alemania en 2023 o en el caso español la búsqueda de acabar con las nucleares en función al calendario del PNIEC, sin someterlas a prórroga.
Qué son los SMR
Los Small Modular Reactors o SMRs son reactores nucleares de menor tamaño que los convencionales y diseñados para ser fabricados en módulos, que posteriormente se ensamblan en el lugar de instalación. Esta característica permite reducir tanto el tiempo de construcción como los riesgos financieros asociados a grandes proyectos nucleares.
El informe del ELF explica que uno de los principales problemas de las centrales nucleares tradicionales es su enorme escala: reactores de más de 1.000 megavatios que requieren inversiones multimillonarias y plazos de construcción que pueden superar una década. Los SMR, en cambio, suelen tener entre una décima parte y un tercio de la potencia de un reactor convencional, lo que permite construirlos más rápido y empezar a generar electricidad mucho antes.

Además, su carácter modular permite fabricar gran parte de los componentes en fábricas especializadas, reduciendo los costes de construcción y facilitando la expansión progresiva de las instalaciones energéticas.
Por otro lado, la creciente atención hacia la energía nuclear no se explica únicamente por cuestiones económicas, ya que la transición energética europea, centrada en el desarrollo de renovables, ha generado también nuevos desafíos relacionados con la estabilidad del sistema eléctrico.
A diferencia de la energía solar o eólica, que dependen de las condiciones meteorológicas, la energía nuclear proporciona electricidad constante y estable, lo que en términos técnicos se conoce como baseload o generación de base. Según el informe del ELF, esta característica la convierte en un complemento importante para los sistemas energéticos con alta penetración de energías renovables.
Los SMR, además, podrían desempeñar un papel más amplio que la simple generación de electricidad. En este sentido se están planteando diseños en desarrollo permitirían utilizar el calor producido por los reactores para procesos industriales, producción de hidrógeno, desalinización de agua o calefacción urbana, ampliando así su utilidad dentro de la transición energética.
Un nuevo ecosistema nuclear
Otro de los aspectos más destacados del informe es el cambio en el ecosistema de innovación nuclear. A diferencia de las décadas anteriores, dominadas por grandes empresas estatales o corporaciones industriales, la nueva generación de reactores está siendo impulsada por decenas de startups tecnológicas y capital privado.
Según el documento, más de 80 diseños comerciales de SMR están actualmente en desarrollo en todo el mundo, muchos de ellos respaldados por inversiones de capital riesgo y programas públicos de innovación. Un factor que se traduce en el interés renovado por esta fuente energética, pero también se traduce en un riesgo, ya que al desarrollarse múltiples diseños de este tipo de centrales es más complicado tener un diseño armonizado.
Países como Estados Unidos, Reino Unido o Canadá ya han comenzado a adaptar sus marcos regulatorios para acelerar el despliegue de estos reactores. En Estados Unidos, por ejemplo, el Departamento de Energía ha lanzado programas de financiación que alcanzan los 900 millones de dólares para apoyar el desarrollo y la construcción de SMR, con el objetivo de reducir los riesgos iniciales y atraer inversión privada.

A pesar de este creciente interés, el despliegue de SMR en Europa todavía enfrenta numerosos obstáculos, en este sentido, el informe del ELF señala tres problemas principales: regulaciones diseñadas para reactores tradicionales, falta de armonización normativa entre países europeos y dificultades para acceder a financiación.
Los marcos regulatorios actuales fueron concebidos para grandes centrales nucleares construidas en un único emplazamiento, mientras que los SMR dependen en gran medida de la fabricación industrial de módulos. Esta diferencia obliga en muchos casos a adaptar las normativas existentes, un proceso que puede retrasar considerablemente el desarrollo de proyectos.
En definitiva, el debate sobre la energía nuclear ha vuelto al centro de la política energética europea. La necesidad de reducir emisiones, garantizar el suministro energético y mantener la competitividad industrial del continente está llevando a muchos gobiernos y expertos a reconsiderar el papel de la nuclear dentro del mix energético.
En este sentido, para los autores del informe del European Liberal Forum, los SMR podrían representar una oportunidad para que Europa combine innovación tecnológica, seguridad energética y objetivos climáticos, siempre que se creen las condiciones regulatorias y financieras adecuadas para su desarrollo.




