La crisis de Irán es una oportunidad de inversión en los bonos Nórdicos

La crisis de Oriente Medio provocada por el ataque de Israel y Estados Unidos a Irán es una oportunidad de inversión en bonos nórdicos porque se trata de activos poco correlacionados con los grandes mercados, explicó ayer Janni Kurppa, gestor de las estrategias Evli Nordic Corporate Bond y Evli Nordic High Yield.

“A grandes rasgos, reitera Kurppa, se trata de emisiones de empresas sin rating que, a mismo nivel de riesgos, pagan más que sus homólogas del resto de Europa”. Básicamente, la clave para un ahorrador español es que estos bonos no descuentan subidas de tipos por parte del Banco Central Europeo provocadas por un eventual repunte de la inflación.

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Esa es una de las claves de la deuda nórdica: la mayor parte de sus emisiones carecen de calificación crediticia, por lo que son menos demandas por la industria y pueden ofrecer una prima de rentabilidad de entre 50 y 200 puntos básicos.

Otra de las claves que distingue a estos activos es que han mostrado una volatilidad inferior porque no tienen benchmarks ni sufren de índice pasivos o gestión pasiva que exagere esa volatilidad. En realidad, explica Kurppa, lo normal es que los tenedores de estos bonos tengan una estrategia de Buy and Hold o de mantener el activo hasta vencimiento.

En este aspecto influye también el hecho de que los bonos Nórdicos suelen tener vencimientos típicamente más cortos en comparación con otras regiones (2/2,5 años). Además, la alta proporción de bonos de tipo flotante, especialmente en Suecia y, en menor medida, Noruega, contribuyen a reducir la duración aún más, pues sus cupones se ajustan periódicamente en función de las condiciones de mercado.

Esta combinación ofrece a los inversores un perfil de riesgo más conservador frente a las variaciones de los tipos de interés.

Los bonos nórdicos se consolidan como alternativa estratégica para inversores defensivos

Bonos nórdicos: empresas cotizadas, con larga trayectoria en Bolsa

Otro aspecto que distingue esta clase de activos de otros de la misma categoría es que los emisores de bonos nórdicos sin calificación suelen ser empresas que cotizan en bolsa, señala Evli.

Por otro lado, recuerda Kurppa que “los países nórdicos se han convertido en la mayor fábrica de unicornios del mundo por la facilidad para montar y mantener un negocio”.

“los países nórdicos se han convertido en la mayor fábrica de unicornios del mundo por la facilidad para montar y mantener un negocio”.

También explica el gestor finlandés que los países nórdicos suelen encabezar diversas clasificaciones mundiales. Por ejemplo, Islandia es el país más seguro del mundo; Noruega el más feliz y Dinamarca el menos corrupto. Mientras que Finlandia ostenta el título de los bancos más sólidos, Suecia encabeza el índice de objetivos de desarrollo sostenible de la ONU.

Esto implica que los emisores de bonos nórdicos no calificados operan en un mercado interno con alta previsibilidad y transparencia, estabilidad política duradera y la tasa de corrupción más baja. Todo lo cual habla de un entorno estable.

Un último aspecto que se destacó ayer durante la presentación de Evli fue el hecho de que la sostenibilidad también form aparte del ADN de las empresas nórdicas, que desde hace mucho tiempo, prestan atención a los aspectos ESG de sus negocios.

Por último, el gestor finés recordó que el tamaño del mercado nórdico de bonos corporativos tiene aproximadamente el mismo tamaño que el del mercado europeo de bonos de alta rentabilidad o high yield y está compuesto por más de 500 emisoras. Alrededor del 50% de los emisores no tienen calificación crediticia, lo que convierte a los países nórdicos en uno de los mercados más grandes de Europa para emisores sin calificación crediticia, ofreciendo una gran cantidad de oportunidades de inversión.


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