Cómo hacer que tu currículum supere los filtros ATS y llegue a un reclutador

Adaptar el currículum a cada plataforma y entender cómo leen los sistemas se ha convertido en una parte fundamental de la búsqueda de empleo. Estas son las claves para vencer la primera fase.

Buscar trabajo ya no consiste solo en tener experiencia o redactar bien un currículum. Y es que, en muchos casos, el primer filtro ya no lo pasa una persona, sino un sistema automático que decide en apenas unos segundos si un perfil encaja o no con una oferta. Plataformas como InfoJobs o LinkedIn han cambiado por completo la forma en la que las empresas seleccionan candidatos, hasta el punto de que hoy resulta casi imprescindible entender cómo funcionan estos filtros si se quiere llegar a la fase realmente importante: que el CV acabe en manos de un reclutador.

Mucho se habla de la inteligencia artificial aplicada al empleo, pero a veces no se termina de explicar qué implica eso en la práctica. La realidad es que los algoritmos no leen un currículum como lo haría una persona. No interpretan matices, no deducen intenciones ni se detienen a valorar trayectorias de una forma emocional. Lo que hacen es buscar coincidencias, patrones y señales concretas que indiquen que ese candidato puede ajustarse a lo que la empresa necesita.

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Uno de los errores más habituales sigue siendo pensar que basta con enumerar funciones de forma genérica o resumir la trayectoria profesional sin más. Sin embargo, los sistemas de selección actuales funcionan de otra manera. Lo que más valoran es la coincidencia entre la oferta y lo que aparece escrito en el perfil del candidato.

InfoJobs y LinkedIn no funcionan igual

Aunque muchas veces se meten en el mismo saco, lo cierto es que no todas las plataformas juegan igual. En portales como InfoJobs, el peso está mucho más en la coincidencia directa con la oferta. Ahí importa mucho cómo están formuladas las funciones, las habilidades y los logros, porque el sistema busca relaciones bastante claras entre una necesidad concreta y la respuesta que puede dar el candidato.

En LinkedIn el enfoque cambia un poco. Aquí no basta solo con tener un perfil completo y actualizado. También influye bastante la actividad que se genera dentro de la red. Y es que el algoritmo de esta plataforma premia la relevancia social dentro del sector, es decir, la capacidad de una persona para posicionarse como alguien activo, visible y con criterio.

Currículum
Cada vez más currículums pasan primero por filtros automáticos antes de llegar a un reclutador. Fuente: Agencias

Cuando se habla de pasar filtros automáticos, muchas personas piensan solo en el diseño del currículum o en si es mejor poner una foto o no. Pero lo que más está marcando la diferencia va por otro camino. Los perfiles que mejor funcionan suelen tener palabras clave bien elegidas, una estructura sencilla y logros explicados con datos concretos.

El formato también puede hacer que un CV se caiga

Otro punto importante tiene que ver con el diseño. A veces se piensa que un currículum muy visual o muy elaborado puede llamar más la atención, pero cuando entra en juego un sistema ATS eso no siempre ayuda. De hecho, gráficos, columnas complejas o imágenes pueden dificultar la lectura automática del documento y provocar que se descarte antes incluso de ser revisado.

La opción más segura sigue siendo un formato sencillo, limpio y claro. Texto claro, apartados bien ordenados y una estructura lógica. La elegancia, en este caso, no está en recargar, sino en facilitar al máximo la lectura.

Hoy importa mucho cómo se presenta ese perfil, qué lenguaje utiliza, qué datos aporta y de qué forma se adapta a cada plataforma. Porque conseguir una entrevista se ha convertido en algo más que un paso dentro del proceso: es la prueba de que ese currículum ha logrado superar la parte más fría del camino para llegar, por fin, al momento en que dos personas pueden sentarse a hablar de futuro.


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