Antena 3 amplía su ventaja en marzo frente a La 1 mientras Telecinco no toca suelo

Antena 3 vuelve a consolidar su dominio en el panorama televisivo español. A falta de una semana para cerrar el mes, la cadena de Atresmedia firma un 12,6% de cuota de pantalla en los primeros 23 días de marzo, un dato que, aunque supone una ligera caída respecto a febrero, le permite reforzar su liderazgo frente a sus principales competidores.

La distancia con La 1 de TVE se amplía, mientras que Telecinco continúa en una preocupante caída que la arrastra a mínimos históricos. El comportamiento de Antena 3 refleja una tendencia ya consolidada: liderazgo sostenido incluso en meses menos favorables.

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Pese a ceder algunas décimas en comparación con febrero, la cadena mejora sus resultados interanuales, lo que confirma la solidez de su modelo. Además, logra abrir hueco con La 1, que se queda en un 11,6% y pierde siete décimas en el último mes, aunque también crece en comparación con marzo del año pasado.

En el caso de la televisión pública, el dato deja un sabor agridulce. Por un lado, mantiene la tendencia positiva en términos interanuales y sigue claramente por delante de Telecinco. Por otro, no cumple con las expectativas internas.

En RTVE confiaban en alcanzar el liderazgo en un mes sin grandes eventos deportivos, una circunstancia que tradicionalmente favorece a las cadenas generalistas. Sin embargo, ese sorpasso no se ha producido. La explicación está en la irregularidad de su parrilla.

Si bien el day time ha funcionado con solvencia gracias al auge del infotainment —con formatos que han logrado conectar con el público en las franjas matinales y de tarde—, el prime time ha sido un lastre evidente. Los realities con famosos no han respondido a las expectativas: tanto Top Chef: Dulces y famosos como Decomasters han firmado datos discretos, siendo este último uno de los mayores tropiezos recientes de la cadena.

A ello se suma la retirada prematura de Al margen de todo, el programa presentado por Dani Rovira, que fue cancelado tras apenas tres emisiones debido a sus bajos registros. Este tipo de decisiones evidencian la dificultad de La 1 para encontrar formatos competitivos en horario estelar, un terreno donde Antena 3 sigue mostrándose especialmente fuerte.

El contraste con febrero es significativo. El mes pasado, La 1 desplegó una potente batería de contenidos: desde los Goya más vistos en seis años hasta emisiones destacadas de la Copa del Rey —incluyendo partidos del Real Madrid y el FC Barcelona—, pasando por estrenos de cine, El 47, y ficción, Anatomía de un instante.

Sin embargo, ni siquiera esa combinación de grandes eventos y apuesta por el entretenimiento fue suficiente para arrebatar el liderazgo a Antena 3, que encadenó su decimonovena victoria mensual consecutiva.

En este contexto, el papel de la dirección de RTVE resulta clave. La gestión del presidente José Pablo López ha logrado reactivar parcialmente las audiencias, aunque en ocasiones con productos discutibles para una televisión pública como los realities plagados de celebrities.

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El plantel de Top Chef. Foto: Europa Press.

El desafío ahora es consolidar esa recuperación sin depender exclusivamente de eventos extraordinarios como el deporte, que previsiblemente volverá a otorgar el liderazgo a La 1 cuando se emitan competiciones de gran seguimiento como el Mundial.

TELECINCO SIGUE KO

Mientras tanto, la situación de Telecinco es mucho más delicada. La cadena de Mediaset se encamina hacia su peor marzo histórico con un 9,2% de cuota en el acumulado mensual. Aunque mejora medio punto respecto a febrero, el dato es demoledor en comparación con el año pasado, cuando registró 1,5 puntos más.

La tendencia descendente no solo se mantiene, sino que se agrava en un contexto de crisis estructural. Ni siquiera éxitos como Casados a primera vista o Supervivientes han conseguido revertir la dinámica negativa. El problema va más allá de la programación puntual: afecta a la identidad misma del canal y a su conexión con la audiencia.

La pérdida de referentes históricos, los cambios estratégicos erráticos y una línea editorial difusa han debilitado su posición en el mercado. El reciente nombramiento de Mario Rodríguez como presidente de Mediaset España tras la llamativa dimisión de Cristina Garmendia abre una nueva etapa.

Además, la situación de Cuatro, también perteneciente a Mediaset, añade complejidad al escenario. El canal ha virado hacia contenidos más polémicos y cercanos a la ideología ultraderechista, lo que ha generado críticas y ha contribuido a erosionar la imagen del grupo.

En términos de audiencia, Cuatro tampoco logra despegar y se sitúa en un 6,3%, por detrás de La Sexta, que alcanza el 6,6% y se encamina a superar a su rival tras tres derrotas mensuales seguidas consecutivas.


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