Los zumos verdes se convirtieron en los últimos años en uno de los rituales matutinos más populares entre quienes buscan cuidar su salud. Sin embargo, no todo lo que parece saludable lo es realmente. Gabriela Pocoví, doctora en nutrición, advierte que detrás de algunos de estos hábitos se esconden riesgos que la mayoría desconoce por completo.
La especialista desmonta varios mitos del mundo detox con una claridad que sorprende: desde el famoso zumo de apio hasta los tés de vientre plano que llenan las redes sociales. Su mensaje es contundente y, sobre todo, muy necesario para quienes consumen estos productos con la convicción de estar haciendo algo bueno por su cuerpo.
El zumo de apio, el gran engaño del detox

Pocoví no tiene reparos en señalar al protagonista indiscutible de la tendencia verde: el zumo de apio. Durante años, este preparado se posicionó como el elixir antiinflamatorio por excelencia, pero la nutricionista explica por qué puede convertirse en todo lo contrario.
“El apio es una de las verduras más ricas en pesticidas, con niveles altísimos”, afirma. Y el problema no es el apio en sí mismo, sino la concentración que genera el proceso de extracción. Para obtener un solo vaso de zumo en un extractor se necesita aproximadamente un kilo de verdura y eso significa que cada pesticida presente en esa cantidad queda encerrado en el líquido que uno se lleva a la boca cada mañana.
La doctora no descarta los zumos verdes de forma absoluta. De hecho, reconoce que pueden ser una herramienta útil cuando el objetivo es depurar el organismo durante los cambios de estación, especialmente en primavera y en otoño. La medicina tradicional china, señala, lleva siglos recomendando estas dos depuraciones anuales y la razón es simple: un cuerpo desintoxicado se adapta mucho mejor a los cambios estacionales.
El truco, sin embargo, está en la fuente. Cualquier zumo que forme parte de un protocolo depurativo debe elaborarse con verduras ecológicas y orgánicas para garantizar que entre la menor cantidad posible de pesticidas al organismo.
Para quienes buscan una alternativa segura y efectiva, Pocoví recomienda un zumo de zanahoria y remolacha con un toque de jengibre y naranja. Las remolachas son, a su juicio, de las verduras más tonificantes para el hígado y resultan perfectas para acompañar la depuración de primavera.
También apuesta por combinaciones con manzana pelada, espinacas ecológicas y limón. Siempre con un principio rector: trabajar con lo que cada estación ofrece de forma natural.
Los tés de vientre plano y el carbón activado: más marketing que salud
Otro de los productos que Gabriela Pocoví analiza con ojo crítico son los populares tés de vientre plano. Estos preparados combinan plantas carminativas como el hinojo, la manzanilla o la menta con plantas depurativas como el diente de león o el boldo.
El resultado, en teoría, es una bebida que mejora la digestión y favorece la eliminación de toxinas. En la práctica, la doctora señala que las bolsitas de té presentan al menos dos problemas. El primero es que los propios envases pueden contener sustancias tóxicas.
El segundo es que su concentración rara vez es suficiente para lograr el efecto deseado sin usar una cantidad que acaba siendo poco práctica y bastante costosa. “Son pan para hoy y hambre para mañana”, sentencia, y recomienda preparar directamente las plantas en casa para obtener mejores resultados con menos dinero.
Sobre el carbón activado, otro de los grandes protagonistas del mundo detox, la especialista también introduce matices importantes. Es útil para reducir gases y favorecer la eliminación de metales pesados pero tiene un efecto que pocos conocen: también arrastra los minerales nutritivos del organismo. Por ese motivo su uso debe limitarse a protocolos concretos que no excedan las tres o cuatro semanas y nunca convertirse en un hábito diario.
La mejor planta depurativa, según Pocoví, es el diente de león. Interviene en las dos fases de desintoxicación del hígado y es especialmente valiosa en primavera porque también ayuda a reducir las alergias estacionales. “Muchas veces en los pacientes alérgicos decimos: no eres alérgico, es que estás intoxicado”, explica. Y los resultados de los protocolos depurativos, afirma, lo confirman una y otra vez.






