Marc Giró se presenta en La Sexta con Évole y abre frente con Susanna Griso

La llegada de Marc Giró a La Sexta está generando una gran expectación. Lo de Évole le sirvió de carta de presentación en su nueva casa, con una entrevista que funcionó tanto como escaparate de su estilo como anticipo del ruido que puede generar dentro y fuera de Atresmedia.

Giró no hizo una entrada discreta. Fiel a su tono, combinó humor, valentía política en tiempos neofascistas y cierta incomodidad calculada en una conversación que fue cambiando de escenario —de una sastrería a una merienda— mientras dejaba caer ideas sobre su salida de RTVE y lo que espera de su nueva etapa. Más que vender un programa, dejó claro el tipo de televisión que quiere hacer.

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Sobre su salto, el presentador fue bastante transparente. Explicó que en Atresmedia encontró algo que no tenía en su etapa anterior: continuidad y estabilidad. En RTVE, en cambio, describió una etapa marcada por interrupciones y una situación interna complicada que afectaba al ritmo del programa.

Sin dramatizar, pero sin esconder el malestar, dejó entrever que necesitaba salir para seguir avanzando. Ya dentro de su nueva casa, Giró lanzó una advertencia con forma de broma que resume bien su postura ideológica: «El problema no lo tengo yo, lo tiene Atresmedia». Él mismo dejó claro que no quiere interferencias ni llamadas, y que si le han fichado es precisamente por lo que hace.

Ese «lo que hace» pasa, inevitablemente, por la política. Durante la entrevista, Giró se movió en ese terreno con su habitual mezcla de ironía y posicionamiento. Definió su idea de izquierdas desde una experiencia personal y lanzó una advertencia sobre la ultraderecha: «Aliarse con la ultraderecha es aliarse con la destrucción».

Algo parecido advirtió hace unos días en su paso por El Hormiguero, ante un atónito Pablo Motos, en una de esas intervenciones que resumen bien el personaje televisivo que es Marc Giró. Invitado al programa de Antena 3, el presentador no se limitó a promocionar su trabajo ni a seguir el tono distendido habitual del formato, sino que introdujo una crítica directa sobre cómo se aborda la política en el espacio.

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Giró con Pablo Motos. Foto: Atresmedia.

En medio de la conversación, y sin elevar especialmente la voz, dejó caer una frase que cambió el clima en plató: «Hiláis muy fino con Pedro Sánchez y muy poco fino con la ultraderecha en este programa».

PALOS CON GRISO

La conversación también dejó espacio para el comentario más ligero —aunque con carga de fondo— sobre figuras políticas como Isabel Díaz Ayuso o Esperanza Aguirre, que según él tienen perfiles de ‘reina de la mañana’, tipo Ana Rosa Quintana o Susanna Griso.

Susanna Griso recogió el guante desde Espejo Público y respondió con claridad. Defendió el carácter informativo de su programa y se desmarcó del enfoque de Giró, subrayando que su trabajo pasa por un análisis más crítico.

En medio de todo, Évole jugó a su terreno. La entrevista tuvo momentos de complicidad, pero también supo apretar cuando tocaba, especialmente al abordar el salto de cadena o las contradicciones del propio medio televisivo. Incluso hubo espacio para el espectáculo puro, con la llamada sorpresa de Pedro Sánchez, que añadió un punto de actualidad y reforzó esa mezcla constante entre política y televisión que atraviesa toda la conversación.

Giró, por su parte, se movió cómodo en ese contexto. Alternó reflexión y humor, y mantuvo ese tono suyo que oscila entre lo ligero y lo incisivo. Y eso se notó también en audiencia. La doble entrega de Lo de Évole se movió en torno al 10% de cuota, con más de 1,2 millones de espectadores, confirmando que el interés por su figura es real. No es un dato menor: su aterrizaje en La Sexta no pasa desapercibido y hay expectación por ver cómo se traduce en su propio programa, Cara al Show.


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