Baker McKenzie: tú a Barcelona y yo a Madrid (que cobro más)

Baker McKenzie funciona en España con dos despachos totalmente independientes: uno en Madrid y otro en Barcelona.
La firma centrada en la capital es la piedra angular del proyecto por su volumen de negocio al alza.
Esa prosperidad en el negocio también ha llevado a que los empleados madrileños cobren más que los barceloneses.

Baker McKenzie consolidó su crecimiento en España el año pasado, con una facturación récord de 116 millones de euros. No obstante, el avance de la prestigiosa firma de abogados en el territorio nacional se está produciendo a dos velocidades: la división de Madrid sigue ganando peso año tras año, con un incremento prácticamente ininterrumpido en las últimas dos décadas. Por su parte, su negocio en Barcelona —y su área de influencia— continúa muy por detrás, con unos datos claramente irregulares.

Y es que una de las particularidades más notables de Baker McKenzie es que opera en España con dos sedes principales independientes —hasta el punto de contar con sociedades diferenciadas— entre sí. Por un lado, el despacho de Madrid, cuya actividad está integrada en la sociedad Baker McKenzie Madrid, liderada por Rodrigo Ogea Ruiz, que figura como presidente. Por otro, el despacho de Barcelona, cuya operativa se articula a través de la sociedad Baker McKenzie Barcelona, en este caso presidida por Mireia Sabaté Canelles.

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La independencia de ambos despachos, pese a compartir marca y estrategia global, se refleja, por ejemplo, en la existencia de dos estructuras societarias distintas. También en el hecho de que sus respectivos directivos, tanto Ogea como Sabaté, no figuran en la sociedad de la otra ubicación geográfica. Asimismo, ambos ostentan un nivel ejecutivo equivalente, ya que ejercen como socios codirectores dentro de la estructura de Baker McKenzie en España.

Baker McKenzie despega en Madrid, pero se resiente en Barcelona

El hecho de que ambos despachos —y sus respectivos directivos— tengan un rango similar dentro de la estructura de Baker McKenzie no implica que su peso sea equivalente. Tampoco lo son su volumen de negocio ni sus recursos. Ambos desarrollan asesoría legal, principalmente orientada a empresas, con especial relevancia de las áreas de Mercantil, Fiscal y Laboral. Sin embargo, los datos son concluyentes: la oficina madrileña, liderada por Ogea, es la piedra angular de Baker McKenzie en España.

Una preeminencia que, además, se ha intensificado en los últimos años. Si tomamos como referencia 2024, el último ejercicio con cuentas auditadas disponibles para ambas sociedades, la firma en Madrid facturó 78,6 millones de euros, mientras que la de Barcelona se situó por debajo de los 32 millones.

Pero no solo importa el volumen de facturación, sino también su evolución. En comparación con 2023, los ingresos en Madrid crecieron en torno a un 16%, mientras que en Barcelona descendieron un 7,2%. Si ampliamos la perspectiva a una década, el crecimiento acumulado en Madrid alcanza el 103%, frente al 84% registrado en Barcelona.

El mejor desempeño de Baker McKenzie Madrid también se traduce en mejores retribuciones para sus empleados. En concreto, el coste medio por empleado en la capital supera los 121.000 euros, una cifra que rebasa ampliamente —en más de un 44%— los 84.624 euros registrados en Barcelona. Todo ello, pese a que la productividad por empleado no presenta grandes diferencias, ya que en Madrid apenas es un 12,5% superior.

Baker McKenzie Madrid: ¿qué hay detrás de su mejor desempeño?

La pregunta evidente tras analizar la evolución de ambas sociedades es si en Madrid se está trabajando mejor que en Barcelona. La respuesta no es pública —probablemente se encuentre en la sede central de Baker McKenzie en Chicago—, pero los datos apuntan en esa dirección. No obstante, existe un factor estructural ineludible: Madrid concentra un mayor número de empresas, y de mayor tamaño, que Barcelona o cualquier otra región de España.

Sin embargo, la diferencia de facturación entre ambas oficinas, que alcanza el 145%, es significativamente superior a la brecha empresarial entre ambas regiones. Si tomamos como referencia el impuesto de sociedades, esta diferencia fue del 58% en 2024. Aun así, este dato no refleja toda la realidad, ya que también influye el mayor peso de la administración pública en Madrid, lo que puede traducirse en contratos de mayor volumen y rentabilidad. Aun así, la diferencia de facturación parece demasiado grande para explicarse solo por el negocio que rodea a ambos despachos.

Otra cuestión clave es qué ha llevado a Baker McKenzie a adoptar y mantener esta estructura dual en España. La explicación reside en que, aunque pueda parecer compleja, responde al modelo conocido como Swiss Verein (Asociación Suiza), aplicado a nivel global por la firma. Este sistema ofrece ventajas significativas, como maximizar la cobertura geográfica y el acceso a distintos mercados. Además, permite a Baker McKenzie ofrecer un asesoramiento especializado y cercano tanto a clientes locales como internacionales en cada región. Por último, aunque este modelo implica que las distintas firmas miembro mantengan sistemas fiscales, contables y de remuneración de socios independientes, todas ellas permanecen unidas bajo una misma marca, estrategia y tecnología compartida.

En definitiva, Baker McKenzie en España avanza con un claro liderazgo de Madrid, mientras Barcelona se cada vez más rezagada. El equilibrio entre ambas oficinas será clave para sostener el crecimiento y reforzar la posición de Baker McKenzie en el mercado legal.


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