¿Quemado del trabajo? Las técnicas infalibles para decir adiós al ‘burnout’

El agotamiento laboral se ha convertido en una realidad cada vez más extendida, que obliga a replantear la forma en la que entendemos el trabajo y el descanso.

Hacer horas extras en el trabajo no siempre es la mejor opción para nuestra salud. Dedicar tiempo que no tenemos, contestar mensajes a cualquier hora o encadenar jornadas interminables parece ser la tendencia laboral. Pero lejos de parecer un ‘trabajador ejemplar’, esta serie de prácticas solo puede llevarnos a sentirnos quemados de nuestro trabajo, o lo que se conoce como ‘burnout’.

Se trata del síndrome de desgaste profesional, que se percibe como una realidad que afecta a un gran número de personas. Desde que la Organización Mundial de la Salud reconoció este problema como un fenómeno vinculado al entorno laboral, la conversación ha cambiado bastante. Porque ya no se trata de resistir a cualquier precio ni de asumir que el agotamiento forma parte del éxito, sino de entender que trabajar mejor implica tener en cuenta nuestra salud física y mental.

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El agotamiento laboral ya no se puede ignorar

El estrés es uno de los protagonistas de la actualidad, pero no siempre se le da la importancia que merece cuando empieza a instalarse en la rutina. Puesto que, según diferentes análisis sobre el ámbito laboral, una parte importante de quienes trabajan más de ocho horas al día reconoce niveles altos de estrés.

El burnout no aparece de un día para otro; más bien se va construyendo poco a poco, con jornadas largas, falta de descanso y una presión sostenida en el tiempo. Hacer una escapada puntual o un fin de semana de desconexión pueden aliviar momentáneamente, pero si no existe un cambio más profundo en la forma de trabajar, el malestar termina reapareciendo.

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El burnout ya no se puede ignorar: por qué trabajar sin parar está pasando factura. Fuente: Agencia.

Poner límites también es una forma de cuidarse

Si hay algo que cada vez resulta más necesario en el entorno laboral, es aprender a poner límites. Especialmente desde la pandemia, muchas personas sienten que el trabajo se ha colado por completo en su vida personal: llegando a ocasionar esa sensación de burnout.

Correos a última hora, mensajes constantes y esa sensación de tener que estar disponible siempre han terminado por borrar la separación entre el tiempo de trabajo y el tiempo de descanso. Es por ello que establecer una desconexión real se ha vuelto fundamental. Respetar horarios, distribuir mejor las tareas y dejar atrás la cultura del siempre conectado no solo protege al trabajador, también beneficia a las empresas.

El bienestar también se construye en el trabajo

Debemos destacar que el burnout no distingue entre edades, cargos o experiencia y puede aparecer tanto en perfiles jóvenes como en puestos directivos. Así que, cada vez más empresas están empezando a entender que el bienestar no puede quedarse en el discurso, sino que debe traducirse en medidas reales.

Programas que incluyan actividad física, apoyo psicológico o espacios de desconexión mental están dejando de verse como extras para convertirse en una inversión importante. Clases de yoga, acompañamiento emocional confidencial o iniciativas que fomenten hábitos saludables forman parte, cada vez más, de aquello que muchas personas valoran dentro de un entorno laboral.

Volver a conectar con el propósito

Uno de los factores que más influye en el agotamiento profesional es la desconexión con el sentido del trabajo. Porque cuando una persona deja de entender para qué hace lo que hace, o siente que sus objetivos son inalcanzables, el cansancio pesa todavía más. Sin embargo, cuando las metas son claras, asumibles y están alineadas con los valores personales, el trabajo resulta más llevadero y más coherente.

Reconocer logros, incluso los pequeños, también ayuda a reforzar la motivación y a sostener el compromiso. Y eso no solo tiene un impacto individual, también fortalece a los equipos y a la cultura de la empresa. Así que para acabar con el síndrome del burnout, la mejor fórmula es optar por un equilibrio sano entre trabajo y bienestar.


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