Cardioalianza y Novartis presentan el primer espacio informativo sobre la Lipoproteína(a), un factor de riesgo cardiovascular hereditario que se recomienda medir al menos una vez en la vida

El espacio ofrece información clara y rigurosa para ayudar a la población a entender qué es la Lp(a) y concienciar sobre la importancia de medir sus niveles

Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en el mundo, con cerca de 20 millones de fallecimientos anuales, y la enfermedad cardiovascular aterosclerótica es responsable de aproximadamente el 85% de estos casos. En este contexto, y con motivo del Día Mundial de la Lipoproteína(a), que se celebra el 24 de marzo, Cardioalianza, con la colaboración de Novartis, ha creado el primer espacio informativo digital para acercar a la población este factor de riesgo cardiovascular hereditario y concienciar sobre la importancia de conocer y medir sus niveles. Se estima que una de cada cinco personas presenta niveles elevados de lipoproteína (a) o Lp(a), aunque la mayoría lo desconoce ya que este biomarcador actualmente no se analiza de forma rutinaria.

La Lp(a) es una partícula de grasa y proteína que circula en la sangre, similar al colesterol LDL, también conocido como “colesterol malo”, pero con características únicas ya que incorpora una proteína adicional llamada apolipoproteína(a). Esto aumenta su capacidad de formar placas en las arterias, hasta el punto de que puede ser hasta seis veces más aterogénica por partícula que el colesterol LDL, contribuyendo así al desarrollo de la aterosclerosis.

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La aterosclerosis es una enfermedad silenciosa pero potencialmente mortal provocada en gran medida por la acumulación de este tipo de colesterol en las arterias, que favorece la inflamación y la coagulación. Por ello, tener niveles elevados de Lp(a) aumenta el riesgo de infarto, ictus y otras enfermedades cardiovasculares10. De hecho, las personas con niveles elevados pueden tener hasta tres veces más riesgo de sufrir un infarto en comparación con aquellas con niveles bajos.

El nuevo espacio digital ofrece información rigurosa y comprensible sobre la Lp(a), a través de contenidos didácticos que explican de forma clara qué es y cómo influye en el riesgo cardiovascular, complementados con materiales prácticos descargables y piezas audiovisuales que recogerán la visión de profesionales sanitarios y la experiencia de pacientes. Diseñado como un espacio dinámico, se irá actualizando continuamente con nuevos recursos educativos, ampliando así la información disponible y reforzando la concienciación social sobre esta condición.

En palabras de Tomás Fajardo, presidente de Cardioalianza, “la lipoproteína(a) es todavía una gran desconocida para buena parte de la población, a pesar de que se trata de un factor de riesgo cardiovascular con un importante componente hereditario. Con esta iniciativa queremos contribuir a que más personas conozcan qué es la Lp(a), por qué es importante medirla y qué implicaciones puede tener para su salud cardiovascular”, y añade que, “desde Cardioalianza trabajamos para dar voz a los pacientes y mejorar el conocimiento social sobre las enfermedades cardiovasculares y sus factores de riesgo. Iniciativas como este espacio informativo permiten acercar información rigurosa y accesible a la ciudadanía, favoreciendo que los pacientes puedan tomar decisiones informadas y dialogar con sus profesionales sanitarios sobre su riesgo cardiovascular”.

Medición de la Lp(a): al menos una vez en la vida

Lipoproteina Merca2.es

Hasta un 90% de los niveles de Lp(a) en sangre vienen determinados por factores genéticos5, por lo que algunas personas pueden tener niveles elevados sin saberlo, incluso llevando una vida saludable1. La medición de los niveles de Lp(a) se realiza mediante un análisis de sangre sencillo y el resultado puede informarse en dos unidades, mg/dL o nmol/L. El consenso de la Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA) recomienda medirla al menos una vez en la vida en todos los adultos, ya que se trata de un factor de riesgo que mantiene niveles relativamente constantes a lo largo de la vida.

La medición mejora la predicción del riesgo de enfermedad cardiovascular, permitiendo identificar a los pacientes que requieren una reclasificación en categorías de mayor riesgo cardiovascular e intensificar el seguimiento y el tratamiento de otros factores de riesgo cardiovascular modificables. Esta determinación está especialmente recomendada en personas con una manifestación de enfermedad vascular aterosclerótica (pacientes en prevención secundaria); estenosis aórtica calcificada (<65 años); hipercolesterolemia familiar; que tengan familiares de primer grado con Lp(a) elevada; con una historia familiar de enfermedad cardiovascular precoz de causa desconocida; o que tengan una pobre respuesta al tratamiento de estatinas.

El documento de la SEA resalta además la importancia de incluir la medición de Lp(a) en las revisiones rutinarias de salud, ya que su determinación permite identificar a personas con mayor riesgo cardiovascular que, de otro modo, podrían pasar desapercibidas. De hecho, se estima que uno de cada cuatro pacientes con niveles por encima de 50 mg/dL o 105 nmol/L y con antecedentes de enfermedad CV previa sufrirá un evento cardiovascular en los próximos cinco años.

Como ha detallado José López Miranda, presidente de la Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA), “esta partícula participa en todas las fases del proceso aterosclerótico, desde su inicio hasta la aparición de los episodios cardiovasculares agudos —como el infarto agudo de miocardio o el ictus isquémico cerebral— e incluso es la primera causante de la estenosis valvular aortica calcificada, especialmente en pacientes jóvenes. Es recomendable medirla al menos una vez en la vida, ya que una concentración elevada supone un riesgo cardiovascular significativamente mayor y persistente a lo largo de toda la vida”.

En este sentido, añade que “en los casos en que la Lp(a) esté elevada, y mientras no dispongamos todavía de las futuras terapias específicas que inhiben la síntesis de Lp(a) —actualmente en fases muy avanzadas de investigación clínica y capaces de reducir sus niveles entre un 80% y un 95%—, se recomienda actuar con mayor intensidad sobre otros factores de riesgo. Ello incluye una reducción más estricta del colesterol LDL en estas personas, así como un control óptimo de la hipertensión arterial y del resto de factores modificables, con el fin de compensar el exceso de riesgo asociado a esta molécula”.

Los especialistas explican que, al tratarse de un factor hereditario que no está condicionado significativamente por la dieta o el estilo de vida, es esencial seguir reduciendo el riesgo cardiovascular global controlando los factores de riesgo cardiovascular modificables, como el colesterol LDL, la presión arterial, los niveles de azúcar en sangre y evitar el tabaquismo.

Esther Espinosa, directora de Comunicaciones y Relaciones con los Pacientes, añade que “desde Novartis impulsamos la prevención como una herramienta clave para para reducir una de las principales causas de muerte en nuestra población: las enfermedades cardiovasculares. A través de la colaboración con Cardioalianza queremos acercar a la población información valiosa sobre la lipoproteína(a), un factor de riesgo cardiovascular todavía poco conocido. Contribuir a que más personas conozcan sus niveles y puedan hablar con su profesional sanitario es un paso fundamental para avanzar en la mejora del control del riesgo cardiovascular”.

Acerca de Novartis en el área de Cardiovascular

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) afectan a cientos de millones de personas y cobran más vidas en todo el mundo que el cáncer y las enfermedades pulmonares crónicas juntos. Es hora de cambiar esta situación. Alrededor del 80% de las muertes cardiovasculares prematuras se pueden prevenir abordando los factores que causan o empeoran la ECV. Tenemos la responsabilidad de hacerlo realidad para un número mayor de personas.

Novartis lleva más de cuatro décadas avanzando en la comprensión científica y el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares. A través de la intervención temprana, la ciencia pionera y la innovación tecnológica, estamos abordando los factores que aumentan el riesgo de infartos e ictus, mejorando la función de los corazones dañados y aliviando la carga del tratamiento de los pacientes. También colaboramos con profesionales sanitarios, comunidades de pacientes y diversas organizaciones para mejorar la atención preventiva CV en todo el mundo. Juntos, ayudaremos a más personas con ECV a obtener los tratamientos adecuados en el momento adecuado y a vivir vidas más largas y saludables.


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