Alerta: cada vez más contribuyentes van a recurrir a la IA para hacer la Declaración de la Renta

Muchos usuarios utilizan estas herramientas como primer filtro informativo antes de acudir a un profesional. El problema surge cuando ese uso puntual se convierte en dependencia total para gestionar la Declaración de la Renta.

La campaña de la Declaración de la Renta en España ha incorporado un nuevo protagonista inesperado: la inteligencia artificial. Cada vez más contribuyentes aseguran que utilizan chatbots para resolver dudas, calcular deducciones o incluso preparar su Declaración de la Renta completa.

Esta tendencia, impulsada por la facilidad de acceso a herramientas digitales, plantea interrogantes relevantes sobre la fiabilidad y la seguridad de estos sistemas.

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El atractivo es evidente. En un contexto donde millones de personas deben presentar su Declaración de la Renta cada año, la posibilidad de automatizar el proceso resulta tentadora. Sin embargo, expertos en ciberseguridad y fiscalidad advierten que esta práctica puede acarrear riesgos significativos, tanto desde el punto de vista legal como en materia de protección de datos.

Qué está pasando realmente: datos del estudio

Un análisis reciente de Surfshark ha puesto el foco en los comportamientos de los principales chatbots cuando los usuarios solicitan ayuda para su Declaración de la Renta. El estudio detecta un patrón común: estas herramientas tienden a solicitar información personal sensible, como ingresos, ocupación o país de residencia.

Este tipo de datos no solo es relevante para calcular impuestos, sino también para generar perfiles detallados de los usuarios. Dichos perfiles pueden utilizarse con fines comerciales o incluso políticos, lo que abre un debate sobre la privacidad en el uso de estas tecnologías.

La insistencia de los chatbots por obtener datos

El estudio revela diferencias en el comportamiento de las plataformas. Algunos sistemas muestran una insistencia notable en recopilar información. Por ejemplo, tras una consulta inicial, el chatbot puede solicitar datos adicionales como ingresos anuales aproximados o situación laboral para afinar sus respuestas sobre la Declaración de la Renta.

Si el usuario evita proporcionar esta información, la herramienta puede reiterar la petición en diferentes formas, adoptando un tono más directo. Este comportamiento evidencia que el objetivo no es solo informar, sino también recopilar datos que permitan mejorar la segmentación y el perfilado.

Riesgos reales para la privacidad

El principal problema no es únicamente qué datos se solicitan, sino qué ocurre con ellos posteriormente. Como explica Tomas Stamulis, Director de Seguridad de Surfshark, “usar un chatbot de IA público para tu declaración de impuestos es una apuesta significativa con tus datos personales”.

El experto añade: “estos sistemas no son asesores financieros seguros. Introducir tu información financiera sensible es como escribir tu información bancaria privada en una pizarra pública”. Estas declaraciones reflejan el nivel de exposición al que se enfrentan los usuarios cuando utilizan IA para su Declaración de la Renta.

Alerta: cada vez más contribuyentes van a recurrir a la IA para hacer la Declaración de la Renta
Alerta: cada vez más contribuyentes van a recurrir a la IA para hacer la Declaración de la Renta

Además, los datos introducidos pueden ser utilizados para entrenar modelos, almacenarse en servidores externos o incluso quedar expuestos en caso de brechas de seguridad. Esto incluye información altamente sensible como inversiones, propiedades o hábitos de consumo.

Más allá de lo que escribes: recopilación invisible

Uno de los aspectos más preocupantes es que los sistemas de IA pueden inferir información adicional sin que el usuario la proporcione explícitamente. Por ejemplo, el análisis detecta que algunas plataformas adaptan sus respuestas en función de la ubicación del usuario, incluso cuando este no la ha indicado directamente.

Esto implica que, al preparar la Declaración de la Renta, el sistema puede combinar datos explícitos con información contextual para construir un perfil más completo. Este nivel de recopilación plantea dudas sobre el control real que tiene el usuario sobre sus datos.

Problemas legales y errores en la Declaración de la Renta

Más allá de la privacidad, existe otro riesgo clave: la exactitud. La normativa fiscal española es compleja y cambia con frecuencia. Un chatbot generalista no siempre está actualizado ni adaptado a la legislación vigente en España, lo que puede provocar errores en la Declaración de la Renta.

Según Stamulis, “si alguien confía ciegamente en un bot de IA, podría convertirse en un defraudador sin saberlo”. Esta afirmación pone de manifiesto un problema crítico: la responsabilidad final recae siempre en el contribuyente.

Un error en la Declaración de la Renta puede traducirse en sanciones, recargos o inspecciones, incluso si el fallo se ha producido por confiar en una herramienta digital.

Por qué esta tendencia sigue creciendo

A pesar de los riesgos, el uso de IA para la Declaración de la Renta sigue aumentando. La explicación está en la combinación de tres factores: la complejidad del sistema fiscal, la falta de asesoramiento personalizado accesible y la percepción de que la tecnología simplifica procesos.

Además, muchos usuarios utilizan estas herramientas como primer filtro informativo antes de acudir a un profesional. El problema surge cuando ese uso puntual se convierte en dependencia total para gestionar la Declaración de la Renta.

Alternativas más seguras para los contribuyentes

Los expertos recomiendan optar por soluciones específicas diseñadas para la gestión fiscal o acudir a asesores certificados. Estas opciones ofrecen mayor seguridad, cumplimiento normativo y protección de datos.

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También es fundamental adoptar buenas prácticas digitales: no compartir información sensible en plataformas abiertas, utilizar herramientas oficiales y verificar siempre cualquier cálculo relacionado con la Declaración de la Renta.

En un entorno donde la tecnología avanza rápidamente, la clave no es rechazar la innovación, sino entender sus límites y riesgos, especialmente cuando se trata de información financiera personal.


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