Julio Basulto (55), dietista y nutricionista: “No vemos la obesidad porque la sociedad la esconde y la estigmatiza”

El dietista Julio Basulto advierte que la obesidad crece mientras se vuelve invisible. Según cuenta, la normalización y el estigma distorsionan la percepción social, ocultando un problema estructural que impacta salud pública y calidad de vida.

Algunas veces suele ocurrir que la percepción social y los datos científicos no siempre avanzan en la misma dirección (y este es uno de esos caso). Mientras en las redes sociales y los medios de comunicación crece la conciencia sobre la alimentación saludable y el ejercicio, la realidad apunta a un problema estructural que no deja de agravarse: la obesidad sigue en aumento.

En este escenario, el dietista y nutricionista Julio Basulto advierte que la obesidad no solo existe, sino que se está normalizando hasta el punto de volverse casi invisible en la vida cotidiana. Por ello, el especialista sostiene que es necesario mirar más allá de la percepción propia y comprender los datos reales.

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La obesidad: Una epidemia silenciosa que el ojo no percibe

La obesidad: Una epidemia silenciosa que el ojo no percibe
Fuente: agencias

A simple vista, puede parecer que la obesidad no es tan frecuente como indican los informes. Sin embargo, esta percepción, según explica Basulto, está lejos de la realidad. “No me fío de lo que percibo”, reconoce, después de comprobar en diversas investigaciones que la intuición suele fallar.

El especialista insiste en que la obesidad ha crecido tanto que el propio ojo humano se ha adaptado. Lo que antes resultaba llamativo hoy se percibe como normal. Este fenómeno, que él mismo describe como una “pupila acostumbrada”, explica por qué muchas personas no identifican el problema en su entorno.

Los datos, en cambio, son contundentes. La obesidad afecta tanto a adultos como a niños y sus cifras no dejan de aumentar. Se trata de una tendencia sostenida que, a nivel poblacional, implica un mayor riesgo de enfermedades y una reducción en la calidad de vida.

En este punto, el experto advierte sobre una idea extendida pero equivocada. Pensar que no hay obesidad porque no se percibe a simple vista es, en sus palabras, una premisa ingenua. La realidad es más compleja y tiene que ver con cómo la sociedad ha ido normalizando el exceso de peso.

Estigma, presión social y una realidad que se oculta

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Más allá de los números, Basulto introduce un factor clave para entender el fenómeno: el estigma. La obesidad no solo es un problema de salud, sino también social. Muchas personas evitan exponerse por miedo al juicio o a la discriminación.

Esta situación genera un efecto paradójico. Por un lado, la obesidad aumenta. Por otro, se vuelve menos visible. Quienes la padecen tienden a limitar su exposición en espacios públicos o sociales, lo que refuerza la sensación de que el problema no es tan extendido.

A esto se suma la presión estética. Las redes sociales, la publicidad y el entretenimiento proyectan modelos corporales cada vez más idealizados e inalcanzables . Esta narrativa no solo distorsiona la percepción, sino que también contribuye a reforzar estereotipos.

El nutricionista señala que esta influencia es constante. Desde series hasta contenidos digitales, el mensaje es que hay un ideal físico al que aspirar. Sin embargo, esa imagen no refleja la realidad de la población. En muchos casos, se trata de una representación sesgada que invisibiliza la obesidad.

Además, Basulto advierte sobre un cambio cultural más profundo. España, según explica, avanza hacia patrones de consumo similares a los de Estados Unidos. La dieta se está transformando y cada vez se acerca más a modelos menos saludables.

En paralelo, también se han modificado las aspiraciones sociales. Si antes ciertas figuras resultaban inalcanzables, hoy parecen objetivos reales para muchos jóvenes. Este cambio alimenta una presión constante por alcanzar estándares difíciles de sostener.

En este contexto, la obesidad se convierte en un problema que combina factores biológicos, sociales y culturales. No se trata únicamente de hábitos individuales, sino de un entorno que condiciona las decisiones.

Por ello, el especialista sostiene que es necesario mirar más allá de la percepción y atender a los datos. La obesidad no solo está presente, sino que sigue creciendo. Reconocerlo es el primer paso para abordar un problema que, aunque no siempre se vea, afecta a una parte cada vez mayor de la sociedad.


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