Con un ERE ya anunciado por parte de Glovo y la confirmación de que hay zonas donde la empresa no seguirá operando con riders de contrato directo, los repartidores siguen lidiando con problemas. Dos de ellos, ambos operando a través de la flota de la empresa Solucioning, han contado que, por la forma en que la aplicación calcula sus ingresos, es muy fácil acabar generando horas que aparecen como «no trabajadas», lo que en algunas ocasiones se ha traducido en nóminas con un dato negativo.
Es decir, al restar las horas que la aplicación considera que no han trabajado, el saldo se invierte. El problema, insisten estos repartidores, es que el sistema a veces solo cuenta los tiempos de espera entre pedidos; si tienen horas de poco tráfico o deciden reasignar entregas por las distancias que deben asumir con vehículo propio, esto se traduce, al recibir la nómina, en «penalizaciones por horas no trabajadas».

Esta situación ha provocado que uno de los repartidores consultados reciba a fin de mes una nómina negativa superior a los 2.000 euros, y otro, una con un saldo de -178,6 euros. Son datos preocupantes que recuerdan el reclamo permanente del sector desde que se adelantó el proceso de contratación. Además, es un factor de estrés añadido para los riders de cara al nuevo cambio de modelo de la plataforma, que ya ha confirmado en la carta enviada por el ERE que dejará de trabajar con contratos directos en las poblaciones más pequeñas y con menos demanda, al considerarlo inviable.
En cualquier caso, las opciones son pocas mientras consiguen otro empleo, algo que la mayoría considera la única solución real. La situación ha sido delicada desde que Glovo anunció que se despediría de su modelo de autónomos —preferido tanto por la empresa como por muchos repartidores— y, desde entonces, los problemas de la aplicación y de los propios trabajadores para adaptarse al nuevo modelo no han desaparecido.

LOS SINDICATOS SIGUEN DE CERCA LOS PAGOS DE LOS RIDERS
De momento, los sindicatos del sector siguen la situación con lupa. El anuncio de un ERE y los problemas con las nóminas en las últimas semanas complican el día a día del sector, una realidad a la que se suma el convenio antiguo sobre el que se definen los nuevos contratos de Glovo y Uber Eats: un marco de mensajería que no se actualiza desde 2006.
En este panorama, los errores en las nóminas son simplemente otra pieza del rompecabezas. No es la primera vez que los repartidores revelan una situación similar; en el pasado aseguraron que los pagos en efectivo también habían generado nóminas con saldo negativo, un problema recurrente que alimenta la sensación de improvisación en el proceso.
Esto implica que la recientemente elegida representación sindical tiene mucho trabajo por delante. Se trata de un nuevo dolor de cabeza que afecta a los trabajadores, sumado al ERE y a los despidos previos por acumulación de sanciones y de pedidos reasignados. En este contexto, no es una sorpresa que existan tensiones, sobre todo cuando las empresas del sector señalan que su negocio se ha visto afectado por el empeoramiento del servicio desde que se inició la contratación.
GLOVO AFRONTA PROBLEMAS DE NÓMINAS JUSTO ANTES DE INICIAR UN ERE
La situación de las empresas de delivery es compleja. La excepción es Just Eat, que contrató a sus riders hace años y ya se ha adaptado a un modelo de contratos directos, a pesar de los retos económicos que supone operar bajo este esquema en el sector.
Glovo está lidiando ahora con incidencias en las nóminas y reclamos por los largos horarios de trabajo, al mismo tiempo que asume un ERE de aproximadamente 750 trabajadores. El contraste es curioso: mientras en las grandes ciudades sufren para cubrir todos los turnos necesarios, en las localidades medianas y pequeñas tienen un problema de rentabilidad por el coste de los salarios.
El caso de Uber Eats es distinto. La empresa se encuentra en pleno proceso de contratación, que se realizará primordialmente a través de flotas —tal como hacen en su plataforma de transporte—, por lo que es de esperar que se enfrenten a una lista de retos diferente a la de Glovo.





