La estrategia de Santiago Segura con ‘Torrente presidente’ antes del estreno

- Un estreno que rompe récords y confirma que Torrente sigue teniendo algo que engancha al público.

Hay películas que cumplen. Y luego están las que revientan la taquilla como quien abre una botella agitada. ‘Torrente presidente’ ha hecho justo eso. En solo cuatro días —que se dicen rápido— ha superado el millón de espectadores y se ha plantado en 7,85 millones de euros. Casi nada. De hecho, ya está entre los mejores estrenos de la historia del cine español.

Y ojo a este dato: más de la mitad de la taquilla del fin de semana era suya (un 66,5%). Es de esos números que, cuando los lees, te obligan a parar un segundo. El propio Santiago Segura lo resumía con una palabra muy suya: “flipante”. Y sí… cuesta encontrar otra mejor.

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Menos promoción… y más curiosidad (sí, a propósito)

Torrente presidente
La película arrasa en cines con cifras que sorprenden incluso al propio director. Fuente: IA

Aquí viene una de esas decisiones que, sobre el papel, parecen raras. En un mundo donde todo se adelanta, se filtra y se exprime antes del estreno, Segura hizo lo contrario. Guardó silencio. Mucho silencio. Tanto, que el tráiler oficial salió cuando la película ya estaba en los cines.

¿Arriesgado? Bastante. ¿Efectivo? Viendo lo que ha pasado… parece que sí.

La idea era sencilla, pero inteligente: evitar el ruido previo. Que la gente no llegara con prejuicios ya formados. Que entrara a la sala “limpia”, por decirlo de alguna manera. Y luego ya… que opinara.

Después de seis años trabajando en el proyecto (que se dice pronto), el propio Segura reconoce que el ambiente ha cambiado. Al final, la película reparte para todos. No señala a un solo lado. Y eso, curiosamente, ha calmado un poco las aguas.

O no las ha calmado… pero al menos ha cambiado el tono.

Reírse de todo (y de todos) sin pedir permiso

La estrategia de Santiago 3 Merca2.es
Humor sin filtros que provoca risas… y también debate. Fuente: IA

Si algo define a Torrente, es eso. No pide permiso. No mide demasiado. Va a lo suyo, con ese humor directo que te hace reír… o fruncir el ceño (o ambas cosas a la vez).

En esta entrega, la política española se convierte en el escenario perfecto para la parodia. Todo es reconocible, aunque sea ficción. Los guiños están ahí, los cameos también… y ese punto incómodo que aparece cuando te ríes de algo que, en el fondo, conoces bien.

Segura lo tiene asumido desde hace tiempo. Sus películas tienen ese “estigma” —lo dice él mismo— de hacer reír mucho… y luego generar críticas duras. Como si disfrutar y criticar fueran compatibles (que lo son). Y, oye, quizá ahí está parte de la gracia.

Mucho público… pero pocos premios

Con estos números, uno podría pensar en premios, reconocimientos, alfombras rojas… pero Segura no parece contar con ello. O mejor dicho, no lo espera.

Aunque en su día ganó Goyas, tiene claro que la comedia —sobre todo la suya— no suele ser la favorita de la Academia. Y lo dice sin drama, casi con una media sonrisa. Como quien ya ha aprendido cómo funciona el juego.

Además, hay otro detalle que ha pasado un poco por debajo del radar: esta vez no ha recurrido a ayudas públicas. No porque esté en contra, sino porque no encajaba en los criterios. Así de simple.

Hacer cine sin fórmulas

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Un estreno que demuestra el tirón del cine comercial en España. Fuente: IA

Porque, al final, Segura no parece estar siguiendo ningún manual. No hay fórmula secreta. No hay estrategia infalible (o al menos, no lo parece). Su lógica es más sencilla: hacer películas que le hagan gracia a él y a los suyos. Y claro… resulta que “los suyos” son muchos.

Mientras se discute si su humor gusta más o menos, si es más o menos fino, si debería ir por otro lado… la gente sigue yendo al cine. Y eso, hoy en día, no es poca cosa.

Así que sí, ‘Torrente presidente’ vuelve a demostrar algo bastante claro: cuando conectas con el público, lo demás pasa a un segundo plano. Y cuando eso ocurre… no hace falta explicar demasiado. Las cifras, como siempre, hablan solas.


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